Centro de salud de Castro Caldelas (Ourense).
Seis meses de prisión. Esta es la pena que ha recibido un paciente tras agredir a un facultativo del
Servizo Galego de Saúde en febrero de 2023. Una condena que llega casi tres años después de los hechos, después de que el acusado reconociera la autoría de un delito de atentado contra ficho médico. Es más,
tan siquiera ingresará en el sistema penitenciario si no comete ningún acto delictivo en los próximos dos años.
La sentencia del Juzgado de lo Penal 2 de Ourense llega tras la firma de
un acuerdo de conformidad. Este conlleva la retirada de otro delito, el de lesiones, ya que el facultativo renunció a ser indemnizado.
Hay que recordar que el Código Penal señala que
agredir o intimidar gravemente a funcionarios públicos conlleva penas entre uno y cuatro años de prisión, además de multas de tres a seis meses. Por su parte, el delito de lesiones se castiga con cárcel de tres meses a tres años, cifra que puede incrementarse en caso de que los daños sean graves.
Noche de navaja y pistola
Los sucesos ocurrieron la madrugada del 26 de febrero de 2023, en el centro de salud de
Castro Caldelas (Ourense). Cerca de las 5:00, el agresor llegó para ser atendido. Desde un principio mostró una actitud desafiante y en la propia consulta gritó varias veces al médico que "si no lo atendían bien y le hacían daño se iban a acordar de él".
Tras la atención recibida, el paciente se marchó y regresó en torno a las 5:25. El hombre golpeó la puerta del centro de salud, sin cesar de gritar y dar timbrazos. Después de conseguir acceder, se dirigió al facultativo que le había atendido y
le exigió que le hiciera un parte de lesiones, a la vez que acercaba su mano a la cara del médico. Asimismo, le amenazaba que tuviese cuidado con él, ya que "sabía quién era y que se iba a enterar si no hacían lo que les decía". Se volvió a ir, amenazando de muerte por el camino a los que le habían lesionado y a los presentes en el centro de salud.
A las 5:35 apareció de nuevo en el ambulatorio, donde
rompió la puerta, cerrada con llave. Entonces, el médico le confrontó. El agresor intentó sacar
una pistola de balines que llevaba escondida en el cinturón, pero no lo logró. El facultativo intentó inmovilizarlo en el suelo, momento en el que el agresor trató de emplear mobiliario contra él e incluso alcanzar
una navaja que también portaba. Mientras, el hombre pretendía golpear al sanitario, que sufrió policontusiones y ansiedad.
Un
caso más dentro de los centenares que padecen los profesionales de Medicina durante el ejercicio de sus labores. La Organización Médica Colegial (OMC) aboga por
denunciar siempre este tipo de episodios.
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