Redacción Médica
16 de julio de 2018 | Actualizado: Lunes a las 08:50
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Los padres de Charlie Gard frenan su batalla legal al ser “demasiado tarde”

Se pone fin a una lucha de cinco meses en la que los progenitores pedían un tratamiento experimental para su bebé

Los padres de Charlie Gard han decidido desconectar finalmente a su bebé gravemente enfermo.
Los padres de Charlie Gard frenan su batalla legal al ser “demasiado tarde”
Redacción
Lunes, 24 de julio de 2017, a las 17:20
La lucha legal de los padres de Charlie Gard por el tratamiento de su bebé gravemente enfermo ha terminado. Tras cinco meses de pugna, Chris Gard y Connie Yates han anunciado que retiran su solicitud para recibir terapias experimentales en Estados Unidos porque consideran que ya es "demasiado tarde".

Así, se pone fin a un prolongado caso legal en el que el Great Ormond Street Hospital aconsejó que el pequeño debería ser desconectado para evitar que sufra más. El juez Francis, se encontraba analizando la petición de la pareja en una audiencia de la división de Familia de la Corte Alta en Londres.

Grant Armstrong, el abogado de los padres de Charlie aseguró a la corte de Londres: "Para Charlie, es demasiado tarde, el tiempo se ha agotado. El daño muscular es irreversible y el tratamiento ya no podría ser exitoso". Además, ha afirmado que "Charlie ha esperado pacientemente por el tratamiento. Debido al retraso, esa oportunidad se ha perdido".

Ha sido una decisión dura para los padres quienes pretenden crear una fundación que ayude a concienciar sobre casos similares.

Pelea legal

La demanda de un tratamiento experimental para este niño británico que padece el síndrome de agotamiento mitocondrial llegó a los tribunales cuando el hospital que lo trataba aconsejó desenchufarlo. Los progenitores decidieron iniciar entonces una batalla legal para conseguir que el bebé fuese tratado con alguna terapia experimental.

Todos los tribunales británicos y también el Tribunal Europeo de Derechos Humanos han fallado a favor de esta decisión. Sin embargo, un comité científico se dirigió al Tribunal Superior de Londres recomendando un tratamiento experimental, logrando reabrir el caso.