Un paciente haciéndose un electrocardiograma.
El lugar de residencia condiciona más la supervivencia a la
insuficiencia cardiaca que
el hospital en el que se recibe tratamiento, incluso entre territorios dentro de España. Una investigación a nivel nacional publicada en
The Lancet ha analizado hasta
764.083 ingresos entre 2016 y 2022 en hospitales públicos del Sistema Nacional de Salud (
SNS), demostrando que hay grandes desigualdades entre comunidades autónomas, independientemente del equipamiento que tengan los centros sanitarios. Actualmente,
la tasa de riesgo de mortalidad por este motivo en nuestro país se eleva al 11,3 por ciento, pero si se mira los territorios uno a uno las diferencias son sustanciales, sobre todo, en relación al PIB per cápita de cada región.
Según este análisis realizado, entre otros, por Carolina Ortiz Cortés, del departamento de Cardiología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, no existe
una asociación entre las características de los hospitales analizados, como que tengan unidades de
cuidados críticos cardiacos, con la tasa de riesgo de mortalidad en las regiones. Sin embargo,
la relación está clara cuando el Producto Interior Bruto (PIB) es alto en la región, siendo el único factor que los investigadores han encontrado que se relacione de manera independiente con un menor riesgo de mortalidad.
Igualmente, los investigadores advierten de que, aunque no han podido identificar los mecanismos específicos que crean esta dinámica, si “es plausible que los pacientes en regiones con un PIB per cápita más alto se beneficien de
una Atención Primaria y una prevención secundaria más sólidas, un mayor acceso a los medicamentos y a la rehabilitación cardiaca, una educación sanitaria más robusta, comportamientos más saludables y
servicios sociales y entornos de vida (incluida la vivienda) más favorables”. Con esto se refieren a que estos factores pueden llegar a facilitar un diagnóstico y tratamiento más tempranos,
reduciendo la gravedad clínica y mejorando de esta forma la
adherencia a los tratamientos.
Diferencias entre CCAA
Andalucía se encuentra a la cabeza en lo que respecta a riesgo de mortalidad de personas con insuficiencia cardiaca, llegando al 16,4 por ciento, aunque esta no es la única con cifras elevadas:
Navarra con un 14,2 por ciento y Canarias con un 12,9 por ciento son otros ejemplos. En el extremo opuesto,
la comunidad que presenta una tasa más baja con un 7,7 por ciento es la Comunidad de Madrid, siendo menos de la mitad de casos que en la comunidad andaluza. Siguiendo con la dinámica de mayores tasas de supervivencia,
País Vasco, con un 8,4 por ciento, y las Islas Baleares, con el 9,3 por ciento, quedan muy cerca de la tasa madrileña.
Aunque
Andalucía lidera el riesgo de mortalidad por insuficiencia cardiaca, en realidad, si se compara el número de ingresos por esta patología con el territorio con menos muertes, como es la Comunidad de Madrid,
no hay una diferencia sustancial: mientras que en la primera ingresaron 102.700 pacientes de 2016 a 2022, en la segunda fueron 116.703. Además, si se compara con el dato catalán se encuentra que
en ese periodo fueron 111.603 episodios de insuficiencia cardiaca atendida en centros sanitarios, pero el riesgo de mortalidad es de tan solo un 9,6 por ciento.
Otro punto interesante es que
Navarra, pese a haber atendido a 7.676 personas, un volumen bajo en comparación con las cifras anteriores, es, por detrás de Andalucía, una de las que más fallecidos suma.
La Rioja también es una comunidad con cifras similares: mientras que tuvo 6.325 casos, el menor número de todas las comunidades, tiene un riesgo de mortalidad del 10,4 por ciento que, aunque queda por debajo de la media nacional, muestra una tendencia más elevada al riesgo de mortalidad por esta causa en comparación con las características de otros territorios con más ingresos. De este modo, los investigadores hacen hincapié en que
la infraestructura hospitalaria y la cantidad de pacientes no influye en las desigualdades entre comunidades autónomas.
Edad y comorbilidades, sin efecto
Los investigadores afirman que estas diferencias no pueden explicarse únicamente por
"la edad, las comorbilidades o las diferencias estructurales entre los hospitales de las comunidades autónomas", por lo que hacen una llamada a realizar estudios específicos para investigar más a fondo las razones que explican estas diferencias territoriales. También subrayan la importancia de
incorporar los "determinantes sociales a nivel individual" en la investigación sobre los resultados sanitarios.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.