Timanfaya Hernández Martínez, primera decana del Colegio Oficial de Psicología de Madrid.
Los psicólogos mitigan el daño mental del mayor fuego de España: "Vamos a estar a su lado"
El Colegio Oficial de la Psicología de Madrid activa dos dispositivos de más de 40 profesionales para asistir a los afectados
El incendio de Burgohondo y la Sierra Oeste de Madrid alcanza dimensiones históricas. El fuego ha calcinado alrededor de 77.000 hectáreas dentro de un perímetro cercano a los 280 kilómetros. La catástrofe ya es la mayor de su tipo jamás registrada en España. Las llamas han puesto en jaque a la Comunidad de Madrid y las provincias de Ávila y Toledo, de las que decenas de municipios han sido evacuados. En total, casi 100.000 personas permanecen desalojadas o confinadas. Mientras las labores de extinción continúan, la virulencia ígnea no consume únicamente el territorio, sino también la salud mental de los afectados. Individuos que han perdido su hogar o temen hacerlo. Para apaciguar las flamas internas, la respuesta está en la intervención psicológica.
Por ello, el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, en colaboración con las autoridades autonómicas, a través del SUMMA y de las Oficinas Móviles de Atención al Ciudadano, ha activado dos dispositivos de atención psicológica en crisis. Ambos integran a más de 40 profesionales del sector especializados en asistir a pacientes en situaciones de emergencia, como desastres naturales.
"El objetivo es brindar apoyo psicológico y prestar lo que se conoce como primeros auxilios de contención emocional", ha indicado la decana de la entidad colegial, Timanfaya Hernández, a Redacción Médica. A su vez, localizan a las personas con mayor vulnerabilidad, susceptibles de padecer alguna sintomatología más aguda. Un grupo de actuación en el que se incluye a los vecinos de la zona, pero también a los integrantes de las unidades de extinción. "Cualquier individuo que requiera de atención a raíz de las complejidades que se están viviendo", ha puntualizado.
"El objetivo es brindar apoyo psicológico y prestar lo que se conoce como primeros auxilios de contención emocional"
Hernández también es la coordinadora de sendos dispositivos. Uno se focaliza en los distintos centros de acogida o puntos de reunión. Por ejemplo, este lunes en Villa del Prado (Madrid). El otro está vinculado a los espacios de atención móviles que se han puesto en marcha para recorrer distintos municipios, por lo que su presencia depende de los operarios. En ambos casos, se trata de unidades itinerantes, con el objetivo de llegar a un mayor número de población.
Los psicólogos desplazados asisten en turnos de ocho horas, que se prolongan desde las 8:00 hasta las 20:00. Además, seis profesionales permanecen en el área de los incendios para dotar de atención 24 horas en caso de que sea necesario. Siempre pendientes del efecto que pueda tener el fuego en la salud mental de los damnificados y el personal desplegado sobre terreno.
Intervención psicológica en un mar de llamas
La actuación profesional no es fácil en situaciones de crisis. Por ello, el psicólogo requiere de una delicadeza especial en escenarios de este tipo. Hernández ha señalado que en múltiples ocasiones son ellos los que trasladan a la persona, por ejemplo, en qué estado se encuentra su vivienda. "Somos canalizadores de la información, por lo que es importante trabajar de manera coordinada con el resto de trabajadores para obtenerla y trasladarla adecuadamente", ha detallado.
A partir de la información recibida, el psicólogo trabaja con la gestión de las emociones, siempre desde el punto de vista de la contención y la estabilización. Además, se procura intervenir sobre la necesidad de saber y la incertidumbre de los pacientes. En caso de alteración, insomnio u otros estados previos a cuadros más complicados, los titulados en Psicología intentan que los problemas no se agudicen. "Nuestra misión es que no se cronifiquen", ha explicado Hernández. Labor fundamental, especialmente, en niños, adolescentes, tercera edad o personas que sufren algún trastorno de salud mental.
La presidenta del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid ha remarcado que todavía es "pronto" para hablar del desarrollo de problemas como ansiedad o depresión. Pero, para evitar que estos llegan a aparecer, la localización de las personas más vulnerables resulta crucial. Además, ha recordado que si el estado de nervios, el miedo o la dificultad para conciliar el sueño persisten una vez extinguido el incendio "hay que solicitar ayuda especializada".
Importancia de la especialización en crisis
Los profesionales presentes en las áreas quemadas cuentan con una característica común: formación en intervención en crisis, situaciones de emergencia y tratamiento de traumas y duelos complicados. Un perfil de psicólogo cada vez más habitual debido a las múltiples catástrofes que asolan España y el resto del planeta. "Su número va incrementándose, ya que ahora se pone en valor la necesidad de atenciones adecuadas en este tipo de situaciones", ha apuntado Hernández.
Este gremio intervino ante la lava en La Palma. También ante el agua en Valencia o contra el hierro en el accidente ferroviario de Adamuz. Ahora, su objetivo es impedir que el fuego devaste los cimientos de la salud mental. "Vamos a estar al lado de las personas", ha sentenciado la presidenta del Colegio de la Psicología de Madrid.