Laia lleva jugando desde los cuatro años en hockey hierba.
La médica y deportista de élite que compagina dos pasiones: "No quiero renunciar a ninguna"
Laia Vidosa terminó Medicina mientras compaginaba los estudios con la selección española de hockey hierba y ahora prepara su futuro sanitario sin dejar de perseguir su sueño olímpico Acceder a Medicina como deportista de élite: "No necesitas notas altas"
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A la tierna edad de cuatro años, Laia Vidosa ya sabía que quería ser médica en el futuro. A esa misma edad, el hockey hierba entró en su vida de lleno. Dos vocaciones que, con el paso del tiempo, dejaron de ser dos posibilidades para convertirse en dos caminos que recorre a la vez. "Siempre he tenido muy claro que los estudios también son importantes, que hay que tener una formación académica", subraya a Redacción Médica esta deportista de élite que, sin embargo, asegura que "hay que pagar un precio".
En su caso, Laia ha tenido que renunciar a muchas cosas, planificar con meses de antelación y aprender a estudiar allí donde hubiera un hueco. Ahora está compaginando un grado de Nutrición con su trabajo como especialista de producto en una empresa del sector médico, sin dejar de lado los entrenamientos y la competición con la selección española. "Yo soy una persona que necesita muchos estímulos, entonces no me gustaría solo dedicarme a una cosa o al deporte toda mi vida", reconoce la sanitaria, que también tiene como punto de mira las próximas olimpiadas.
La pasión por la Medicina y el hockey surgieron durante su infancia
"Desde pequeña pedía juguetes de anatomía o el típico botiquín... Mi madre siempre me ha dicho que tenía claro que quería ser médico", relata Vidosa, pese a que, según explica, en su familia no hay ninguna tradición en el mundo de la Medicina. Siempre había tenido esa inquietud.
El hockey, por su parte, llegó también por aquel entonces, cuando su madre decidió apuntarla junto a su hermana al Junior de Sant Cugat. "Ella quería que probáramos un deporte de equipo y el Junior de hockey quedaba cerca de casa", detalla. Lo que comenzó como una actividad extraescolar fue creciendo hasta convertirse en una parte fundamental de su vida. "Tengo amigas desde los cinco años, o sea, he crecido con ellas", ejemplifica.
Con el paso de los años, fue escalando categorías hasta llegar a la selección española. Fue entonces cuando su sueño de disputar unos Juegos Olímpicos dejó de parecer algo lejano y se convirtió en una posibilidad real. "Llegó mi momento de entrar en la absoluta y cuando fui allí pensé: es que yo quiero cumplir mis sueños, quiero unas Olimpiadas", recuerda.
Laia durante uno de los partidos de hockey hierba.
Compaginar Medicina y deporte de élite: "Siempre encuentras la manera"
El salto a la selección española hizo todavía más exigente una etapa universitaria que ya de por sí requería una gran dedicación. Compaginar Medicina con los entrenamientos, las concentraciones y las competiciones obligó a Vidosa a organizar cada aspecto de su día a día y a planificar los exámenes con meses de antelación. “Me planificaba todo con muchísima antelación para poder organizarme y hacer los exámenes y todo”, explica.
La falta de tiempo la llevó también a buscar su propia manera de estudiar. Apenas acudía a las clases y prefería aprovechar esas horas para preparar por su cuenta el contenido de la carrera. "Yo pensaba que si iba a clase perdía mucho el tiempo", reconoce. Cuando disponía de algún hueco, lo aprovechaba al máximo, aunque fueran pocas horas. El esfuerzo hizo que necesitara un año más para completar la carrera, aunque consiguió sacarla adelante mientras mantenía su actividad deportiva al máximo nivel.
Más allá del sacrificio, Vidosa considera que ambas facetas tienen bastante en común y que, de alguna manera, "se han retroalimentado". Asegura que el hockey le ha aportado "disciplina, capacidad de trabajo en equipo, liderazgo y, sobre todo, empatía", al haber aprendido desde pequeña a convivir y entender a otras personas. La Medicina, por su parte, le ha enseñado a "ser constante, organizada y responsable", además de aportarle conocimientos y una forma de entender y ayudar a los demás. "Creo que las dos cosas me hacen ser la misma persona", resume.
Una simbiosis que le ha demostrado que, aunque el camino sea exigente, encontrar el equilibrio es posible: "Claro que cuesta, pero siempre encuentras la manera".
"Quiero disfrutar todo lo posible del hockey, pero no puedo vivir de ello"
Aunque el hockey ocupa buena parte de su presente, Vidosa tiene claro que su carrera deportiva tendrá un final y que debe preparar desde ahora lo que vendrá después. "Siempre he tenido muy claro que los estudios también son importantes, que hay que tener una formación académica", afirma. Por eso, tras terminar Medicina, ha continuado formándose con un grado de Nutrición y ha comenzado a trabajar en el sector médico.
Dentro de unos años, le gustaría focalizarse en la idea de que el sistema digestivo sea "como el segundo cerebro" y cómo el estado de ánimo puede influir en la alimentación. También utiliza lo que ya está aprendiendo "para su día a día o para aconsejar a otras personas".
Su siguiente gran reto académico será el MIR, aunque todavía no quiere poner fecha a ese momento. La prioridad, por ahora, es seguir disfrutando de la selección y aprovechar los años que le quedan como deportista de élite. “Quiero aprovechar al máximo el deporte hasta el final", defiende. No obstante, reconoce que, incluso si pudiera vivir del hockey, no se imagina dedicándose únicamente al deporte durante toda su vida. "Soy una persona que necesita muchos estímulos, entonces no me gustaría solo dedicarme a una cosa o al deporte toda mi vida", detalla.
Su objetivo pasa, por tanto, por mantener abiertas las dos vías y afrontar el futuro sanitario cuando llegue el momento. "El deporte en algún momento se acabará, ¿no? Y luego pues tu vida sigue", reflexiona.