Ángel Turpín en el Parlamento Europeo

Ángel Turpín en el Parlamento Europeo

Estudiantes

Ángel Turpín, karateca y estudiante de Medicina con TEA: "Tener autismo no es una condición para que nos limiten las metas"

El atleta de la Selección Española y futuro médico cuenta a Redacción Médica cómo compagina el grado de Medicina con el deporte de alto rendimiento y defiende la visibilización de la neurodiversidad

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A las siete de la mañana, cuando muchos estudiantes de Medicina aún duermen, Ángel Turpín ya va camino de la facultad. Por la tarde, cuando salga de clase, le esperan el tatami y varias horas de estudio. Karateca de la Selección Española y futuro médico, Turpín sostiene dos vocaciones que, por separado, ya consumen una vida entera. Y lo hace, además, siendo una persona con Trastorno del Espectro Autista (TEA), una condición que no esconde, pues en julio la llevó hasta el Parlamento Europeo para hablar de neurodiversidad, ciencia y deporte.

Su historia arranca de dos pasiones tempranas que decidió no elegir. "Desde que hice la comunión he querido ser médico, y a la vez me apasionaba el karate", recuerda. "Así que, cuando pude hacer kárate a nivel de deportista de élite, decidí esforzarme por compaginar las dos cosas en mi vida", detalla en su conversación con Redacción Médica.

Tanto es así que combinar la alta competición con una carrera tan exigente como Medicina obliga a una agenda muy estricta. "Por las mañanas suelo tener prácticas y clases, así que me despierto a las siete y me voy a la facultad, donde paso toda la mañana", relata. La tarde es para el deporte: entrena a las cinco y media y, al terminar sobre las siete, vuelve a casa "y me pongo a estudiar hasta las diez y media, que ceno y me acuesto".

El calendario de competición, lejos de complicar la ecuación, encaja con sorprendente precisión. Los exámenes caen entre semana y las competiciones, de viernes por la tarde a domingo por la mañana, así que no tiene que mover ninguna prueba. El problema son las prácticas, ya que algunas "no se pueden cambiar de fecha, así que me tengo que adaptar. El resto siempre las intercambio con el horario de otro compañero para poder ir a las concentraciones", explica el futuro médico.

El TEA en el deporte de élite y en la Medicina

Sin embargo, como todo deportista de élite y estudiante, son muchas las cosas a las que tiene que renunciar para lograr todos sus objetivos. "Sobre todo he sacrificado mi vida social", admite. "Cuando mis amigos están de fiesta o hacen planes para quedar, yo me tengo que quedar a entrenar, o me toca ir a alguna concentración o competición". Pero no solo eso, pues también ha tenido que reorganizar su carrera deportiva para poder compaginarla con los estudios de Medicina.

De este modo, ha tenido que dejar de competir en kumite de alta competición y centrarse más en kata para-karate k23. "Al entrar en la universidad, me es más fácil compaginar los entrenamientos de kata, que los hago solo, que los de kumite, que necesitas compañeros". Pero a todo ello hay que sumarle una tercera variable, el TEA. El Trastorno del Espectro Autista supone que "para comprender algunas cosas, sobre todo a nivel social, necesitamos más ayuda que otras personas", cuenta Turpín.

"Lo que hace falta es que desaparezcan las barreras y los prejuicios que nos impiden alcanzarlas"

Sin embargo, también hace que las personas que lo padecen destaquen en otros aspectos por encima del resto. "Nuestro cerebro funciona de manera distinta: eso nos hace muy buenos en unas cosas y no tan buenos en otras", explica el karateca. De hecho, en el ámbito deportivo le favorece para cumplir siempre con su planificación y sus horarios, ya que "siempre llego puntual a los entrenamientos, y la facilidad que tengo para enfocarme en mis objetivos me ayuda a entrenar día a día aunque no quiera".

Por otro lado, en la universidad, esta condición hace que le cueste un poco más. "Es algo nuevo y hay mucha más gente en clase y en prácticas que cuando estaba en el instituto, así que me está costando acostumbrarme del todo", detalla a este medio.

El deporte, una herramienta infrautilizada

Ángel Turpín en una competición de karate

Ángel Turpín en una competición de karate

La investigación apunta cada vez con más interés a las artes marciales como recurso para las personas con autismo, y Turpín, que habla desde la doble mirada del deportista y el futuro médico, no tiene dudas de que el deporte está desaprovechado en este terreno. "Por supuesto que creo que está infrautilizado hoy en día para abordar el autismo", afirma.

Lo sostiene desde su propia experiencia. El karate le ha ayudado "muchísimo a trabajar la socialización y a gestionar cuando no consigues lo que quieres, como cuando pierdes una competición", y también a interiorizar "lo importantes que son el esfuerzo y la constancia, tanto en el deporte como en la vida diaria". Sin embargo, el abordaje por parte del sistema sanitario español a las personas neurodivergentes tiene mucho que mejorar. "Una cosa que se suele hacer mal es encasillar a todos los TEA en el mismo sitio, cuando cada uno tenemos nuestras particularidades", señala el estudiante.

A eso suma un problema de fondo, pues se trata de "una discapacidad invisible que algunos profesionales todavía no entienden, lo que dificulta mucho ir a una consulta o a urgencias". Sin embargo, sí es verdad que se ha optado por un cambio de tendencia en los últimos años, donde "hay más interés en conocer el TEA y en estudiar qué cosas pueden ayudar a la gente que lo tiene". Tanto es así que en julio, Turpín tomó la palabra en el Parlamento Europeo para hablar de neurodiversidad, ciencia y deporte.

En su intervención quiso "dejar claro que tener TEA no es una condición para que nos limiten las metas ni para que aspiremos a algo más bajo que el resto solo por ser TEA. Lo que hace falta es que desaparezcan las barreras y los prejuicios que nos impiden alcanzarlas", detalla el futuro médico. Detrás de esa reivindicación había también una intención más íntima: servir de espejo. Su deseo, dice, es que "las personas que tienen TEA, al escucharme, decidan perseguir sus metas y luchar por ellas".

El quirófano en el horizonte

Por otro lado y más allá de lo deportivo, Turpín ya tiene clara la dirección que quiere tomar en su carrera como médico. "Tengo en mente la Anestesiología, porque me gusta todo lo relacionado con el quirófano y, sobre todo, el tratamiento del dolor crónico de los pacientes", avanza. Lo dice sin cerrarse ninguna puerta, consciente de que aún le queda mucho por ver. "No sé si cambiaré de opinión cuando avance y conozca todas las especialidades".

Entre el tatami y las aulas, la agenda de Ángel Turpín deja poco margen para la improvisación. Pero, si algo demuestra su día a día, es precisamente lo que fue a defender a Estrasburgo: que las metas no se rebajan por tener TEA. Como mucho, se persiguen madrugando un poco más.