Nekane, futura médica.

Nekane, futura médica.

Estudiantes

Estudia Medicina, es policía interina y compite en jiu-jitsu: "Me organizo al milímetro"

A punto de empezar cuarto, combina los estudios con el deporte de competición y mantiene abiertas todas las opciones para su futuro

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Hay personas a las que les cuesta quedarse quietas. Nekane siempre ha sido una de ellas. Estudia cuarto de Medicina, aprobó unas oposiciones como policía interina, compite en jiu-jitsu y, además, participa en la gestión del gimnasio de su padre. "Me harían falta varias vidas para hacer todo lo que quiero. Soy un culo inquieto", comenta bromeando en una conversación telefónica con Redacción Médica.

Pero compaginar todas las facetas de su vida no ha sido una tarea fácil. En los últimos meses, Nekane ha tenido que estudiar para los exámenes finales de la carrera mientras completaba la formación para incorporarse a las patrullas y, después, continuar repasando entre turno y turno. Sin embargo, no parece tener la intención de bajar el ritmo. "Mi plan vital es hacer la máxima cantidad de cosas posibles, que no me quede nada en el tintero", subraya. Y aunque todavía le quedan años de carrera por delante, Nekane tampoco tiene decidido qué camino seguirá después de Medicina: desde el quirófano hasta la posibilidad de trabajar en otro país, prefiere mantener abiertas todas las opciones.

Medicina, una carrera para disfrutar también fuera de las aulas

Lo que no llegó como una casualidad su vida fue la vocación por la Medicina, que sentía desde pequeña. "Me llamaba mucho la atención el componente humano. Yo decía: 'Bueno, papá, es que a mí me encantaría, yo qué sé, diseñar brazos biónicos'", recuerda entre risas. Pero acabó entendiendo que aquel proyecto no era tan sencillo. Fue entonces cuando empezó a acercarse a la rama sanitaria, convencida de que necesitaba un trabajo que le permitiera desarrollarse y, sobre todo, en el que "los días sean diferentes".

Después de un bachillerato que recuerda como una etapa de "mucho estrés" y tras conseguir una nota de corte que rozaba la excelencia, Nekane tenía claro que no quería repetir aquella dinámica. "Cuando entrase a la carrera necesitaba vivir, porque eran mis años de juventud", asegura. Por eso, desde el principio decidió que estudiar no podía convertirse en su única actividad. "Es una carrera muy larga, muy exigente a nivel de tiempo y yo no iba a ser de las personas que se pasan todo el día en la biblioteca", remarca. Una decisión que le ha permitido compaginar estos años los exámenes con el deporte y otras experiencias que han ido surgiendo por el camino.

Ahora, a punto de comenzar cuarto de Medicina, reconoce que la carrera tiene una parte especialmente exigente: la cantidad de contenido que hay que estudiar. No todo le ha resultado igual de interesante, pero sí ha encontrado materias que han despertado su curiosidad y que incluso le han permitido entender mejor su propio cuerpo. "Hay mucha materia que no me ha interesado nada, pero mucha otra que te ayuda a relacionar cosas que te pasan en tu día a día y a entenderte a ti mismo", detalla.

"Es una carrera muy larga, muy exigente a nivel de tiempo y yo no iba a ser de las personas que se pasan todo el día en la biblioteca"

Nekane pasó de los quirófanos a las patrullas como policía

La idea de convertirse en policía, aunque fuera por unos meses, nació de su padre, también miembro del cuerpo. "Siempre me ha llamado la atención el tema de las fuerzas y cuerpos de seguridad, la asistencia sanitaria, pero también el deporte…", señala Nekane, que reconoce que durante un tiempo tuvo "un cacao mental" sobre su futuro. Eligió Medicina porque era lo que más le atraía, pero cuando empezó a buscar trabajo para el verano, su padre le habló de las plazas de policía interina para reforzar las plantillas con contratos de seis meses. "Pensé: trabajo de verano, entretenido, seguro y puedo cumplir una de mis espinitas vitales", relata. Aunque se había apuntado a la oposición meses antes, no pudo prepararla hasta una semana antes del examen, ya que la universidad seguía siendo su prioridad.

Fue durante unas prácticas en el quirófano cuando llegó la noticia de que había conseguido una plaza. "Estaba yo sola, monté una fiesta, empecé a llamar a todo el mundo temblando", recuerda emocionada el momento. Antes de empezar a patrullar tuvo que completar un mes de formación, con jornadas de ocho de la mañana a siete de la tarde, que coincidió además con los exámenes de la carrera. Para poder compaginarlo, Nekane cuenta que tuvo que cambiar grupos de prácticas y organizarse al milímetro: "Me tuve que imprimir un calendario bien grande en mi habitación, ponerme todo lo que tenía que hacer y rezar", apunta la joven, que también afirma sorprendida no saber cómo logró sacarse todo.

Pero la dificultad no terminó con el curso de formación. Ya en las patrullas, Nekane seguía teniendo que prepararse los finales. Así, aprovechaba las pausas para repasar y, cuando estaba sola y no había nadie a quien atender, escuchaba podcasts con el temario a través de unas gafas inteligentes. "Cómo eres tan friki", le decían sus compañeros. Todo ello mientras se acostumbraba a una realidad alejada de las aulas y los hospitales. "Me habían cambiado totalmente de panorama. Me acomodo a una consulta médica y, de repente, estoy en la calle con un uniforme", subraya.

"Me tuve que imprimir un calendario bien grande en mi habitación, ponerme todo lo que tenía que hacer y rezar"

La futura médica usa el tatami como válvula de escape

Pero si hay algo que siempre se ha mantenido como guía en la vida de esta futura médica es su pasión en el tatami. Nekane empezó taekwondo con tres años y estuvo practicándolo durante una década. Más tarde llegó el jiu-jitsu, inicialmente porque su hermano pequeño quería cambiar de disciplina. "Mi padre me enseñó un vídeo y recuerdo que me quedé un poco traumatizada", relata. Aun así, él la propuso acompañar a su hermano para probarlo. "Yo voy a ir a protegerlo", recuerda que pensó. Sin embargo, aquella primera toma de contacto cambió por completo su percepción: "Me enamoré desde la primera clase".

Desde entonces, Nekane ha participado en varias competiciones internacionales y también está vinculada a la gestión del gimnasio en el que entrena. Recientemente viajó hasta Serbia para participar en unos clasificatorios europeos para el Mundial. Allí relata cómo se enfrentó a rivales con más cinturón, y, aunque no se llevó una victoria a casa, sí que regresó con una experiencia que resume como "increíble".

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Más allá de las competiciones, considera que el jiu-jitsu ha tenido un papel fundamental en su manera de afrontar el resto de ámbitos de su vida, especialmente la carrera. "Creo que es el culpable de que yo sea una persona tan disciplinada", afirma. También asegura que le ha ayudado a "gestionar el tema de las frustraciones" y a "generar una personalidad mucho más fuerte", especialmente dentro de un deporte tan masculinizado. Y, sobre todo, cuenta que se ha convertido en su válvula de escape. "Yo voy allí, pego a un par, me pegan un par de personas y ya me quedo tranquila", bromea.

"Probar todo para no dejar nada en el tintero"

Nekane todavía no tiene decidido qué hará cuando termine Medicina. El ámbito quirúrgico, el cerebro y los niños están entre las opciones que más le llaman la atención, pero prefiere conocer todas las posibilidades antes de tomar una decisión. "De momento me gusta decir que no me fijo una especialidad, que quiero ir viendo para ver qué hay", reconoce. Afirma que incluso tiene un Excel en el que va anotando los pros y los contras de las distintas especialidades, aunque ahora ganen más estos últimos.

Lo que sí tiene claro es que quiere seguir experimentando. Su próximo reto será comenzar cuarto mientras continúa trabajando como policía interina hasta noviembre y mantiene su actividad deportiva. No sabe todavía cómo conseguirá encajarlo todo. "Tampoco sé si después me iré al extranjero con algún programa de intercambio para conocer una cultura totalmente diferente", añade. O ejercer en otro país: "¿Quién sabe si en un futuro me voy a otro país, hago el examen de allí y ejerzo allí? No lo sé".

Pero si hay algo a lo que no está dispuesta a renunciar es a su incansable curiosidad. No descarta presentarse a otra oposición el verano que viene si se da la oportunidad. "Soy una persona muy feliz con todo lo que hago y pienso seguir tirando adelante", sentencia. Una filosofía que resume bien la trayectoria de una joven que, entre quirófanos, patrullas y tatamis, parece haber encontrado su propia forma de entender la vida: "Probar todo lo posible para no dejar nada en el tintero".