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Más presión no significa mejores notas en Medicina: así afecta al rendimiento

Un estudio muestra que el estrés percibido entre estos estudiantes puede mediar entre la carga y los resultados académicos

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La presión por destacar, estudiar más horas o competir por los mejores resultados no siempre se traduce en mejores notas. En los estudiantes de Medicina, una mayor percepción de competencia y exigencia académica puede tener precisamente el efecto contrario cuando incrementa el estrés. Así lo señala un nuevo estudio publicado en BMC Medical Education, de Springer Nature, que identifica el estrés percibido como uno de los mecanismos que explican la relación entre la presión académica y el rendimiento.

La investigación analizó a 393 estudiantes de tercer curso de Medicina de una facultad médica china, con una edad media de 20,4 años. Los investigadores combinaron cuestionarios sobre percepción de la competencia académica, estrés, estrategias de afrontamiento, apoyo social e implicación con el aprendizaje con las calificaciones obtenidas en exámenes estandarizados durante cuatro semestres.

El concepto central del trabajo es el de academic involution, que puede entenderse como una dinámica de competencia creciente en la que los estudiantes incrementan sus esfuerzos porque perciben que los demás también lo hacen. La investigación plantea que esta presión no perjudica necesariamente el rendimiento de forma directa, sino que lo hace, en parte, a través del estrés que genera.

El estrés reduce las posibilidades de remontar

Uno de los resultados más claros aparece al analizar la evolución de las notas. Los investigadores clasificaron a los estudiantes en dos grupos: 294 fueron incluidos en el grupo de rendimiento alto estable y 99 en el grupo de estudiantes que lograron una recuperación académica. En este último grupo, la puntuación media pasó de 394,80 en el primer semestre a 1.117,60 en el cuarto.

Al estudiar qué factores podían explicar esa evolución, el estrés percibido apareció como un elemento negativo. El análisis de regresión mostró que cada incremento de una unidad en la puntuación de estrés reducía un 7 por ciento las probabilidades de una recuperación académica. Por el contrario, determinados factores asociados a la implicación con el aprendizaje se relacionaron con una mayor probabilidad de remontar.

Los autores concluyen así que la presión competitiva puede activar una respuesta de vigilancia o motivación, pero que cuando esa presión se convierte en estrés puede terminar perjudicando el rendimiento. En sus palabras, la percepción de esta dinámica competitiva "indirectamente undermines academic performance by increasing perceived stress", es decir, "socava indirectamente el rendimiento académico al aumentar el estrés percibido".

No es cuestión de estudiar más

El trabajo también identifica elementos capaces de amortiguar este efecto. El apoyo social, especialmente el procedente de familiares y compañeros, moderó la relación entre la percepción de competencia y el estrés.

La implicación con el aprendizaje también desempeñó un papel relevante. Además de amortiguar parte del efecto negativo del estrés, se asoció directamente con mejores resultados académicos. En concreto, las dimensiones relacionadas con el vigor y la dedicación presentaron efectos protectores frente al impacto del estrés y la implicación con el aprendizaje también incrementó las probabilidades de recuperación académica.

El estudio introduce así una distinción importante: la presión competitiva no tiene necesariamente el mismo efecto que el estrés que esa presión genera. Una cierta percepción de competencia puede impulsar a algunos alumnos a reorganizar sus objetivos y estrategias de estudio; cuando se transforma en una carga de estrés elevada, sin embargo, puede dificultar la recuperación académica.

Los propios autores advierten de que los resultados deben interpretarse con cautela. La investigación se realizó en una única facultad de Medicina, utiliza en parte medidas autoinformadas y su diseño transversal impide establecer relaciones causales definitivas. Por ello, señalan la necesidad de estudios posteriores en otros centros y con medidas objetivas adicionales.

El mensaje para la educación médica no es, por tanto, eliminar toda exigencia académica, sino evitar asumir que más presión equivale automáticamente a mejores resultados. El estudio apunta a que el rendimiento depende también de cómo se percibe y gestiona esa presión, del apoyo disponible y del grado de implicación real del estudiante con el aprendizaje.