Ministerio de Sanidad.

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Sanidad liga una eventual financiación de los fármacos contra el alzhéimer a un refuerzo de recursos en las autonomías

Consultado por la posibilidad de que se valore su financiación en el futuro, el Ministerio señala que estos nuevos tratamientos exigirían reforzar el diagnóstico, la selección, la administración y el seguimiento

Y además: Financiación 'sin excusas' de nuevos fármacos: "No habrá una quiebra del sistema"

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El diagnóstico precoz del alzhéimer puede abrir la puerta a una nueva generación de tratamientos capaces de actuar sobre los mecanismos iniciales de la enfermedad, pero también exige un recorrido asistencial más complejo que el de los tratamientos sintomáticos utilizados hasta ahora. En España, los pacientes con deterioro cognitivo leve o enfermedad de Alzheimer en fase inicial mantienen actualmente los circuitos asistenciales ordinarios del Sistema Nacional de Salud (SNS), aunque lecanemab y donanemab no están incluidos en la financiación pública. La eventual incorporación de estas terapias obligaría, además, a reforzar los recursos disponibles en las comunidades autónomas.

Así lo señala el Ministerio de Sanidad, que en respuesta a una consulta de Redacción Médica, explica que estos pacientes acceden actualmente a una valoración inicial en Atención Primaria y, en función de cada territorio, son derivados a Neurología o a las Unidades de Memoria y Deterioro Cognitivo. El SNS mantiene para ellos el seguimiento clínico, las intervenciones no farmacológicas y, cuando están indicados, los tratamientos farmacológicos sintomáticos.

“Al margen de la disponibilidad de estos fármacos concretos, las personas con sospecha o diagnóstico de deterioro cognitivo o alzhéimer en fase temprana mantienen acceso a los circuitos ya existentes en el SNS”, apuntan desde Sanidad.

El problema aparece cuando se introduce la posibilidad de acceder a los nuevos tratamientos modificadores de la enfermedad. Lecanemab y donanemab están autorizados para determinados pacientes con Alzheimer sintomático temprano, pero requieren confirmar que el paciente cumple una serie de criterios clínicos y biológicos, además de controles de seguridad y una administración intravenosa periódica.

"Variabilidad" de derivación a nivel nacional

En este punto, el recorrido asistencial no es homogéneo en toda España. Raquel Sánchez del Valle, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), señala en una entrevista con este medio, que existe “mucha variabilidad a nivel del territorio español”. Según explica, hay comunidades donde la derivación desde Atención Primaria hacia Neurología o unidades especializadas es relativamente rápida, mientras que en otras los pacientes se incorporan a listas de espera más prolongadas. “Hay zonas de España en las que hay una derivación ya bien establecida, ágil”, explica la especialista. Sin embargo, “hay otras zonas de España en las que es más tortuosa”, de manera que el paciente puede tardar más en llegar a las unidades específicas.

A esta diferencia se suma otra relacionada directamente con los nuevos tratamientos y es que no todos los centros disponen actualmente de las mismas herramientas para realizar la confirmación biológica de la enfermedad. “Hay unidades específicas que disponen de más herramientas diagnósticas, que son las que exigen estos nuevos fármacos para confirmación biológica de la enfermedad”, señala Sánchez del Valle.

La SEN considera que esta desigualdad debe abordarse incluso aunque los fármacos no lleguen a financiarse. “Independientemente del código postal”, reclama la experta, todos los pacientes deberían poder acceder a “un sistema de diagnóstico precoz y certero”. De hecho, la especialista advierte de que la decisión de no financiar actualmente lecanemab y donanemab ha dejado “un poco en stand-by” algunos de los trabajos que se habían puesto en marcha para adaptar los centros sanitarios a estas terapias. La razón, explica, es que “si ahora mismo no se van a poder poner los fármacos, ¿para qué vamos a hacer todo esto?”.

Diagnosticar aunque no haya tratamiento modificador

La SEN insiste, no obstante, en que el diagnóstico temprano tiene valor por sí mismo. “El diagnóstico precoz y certero es bueno para el paciente, aunque no vaya a recibir un tratamiento específico”, afirma Sánchez del Valle. A su juicio, el paciente “tiene derecho a un diagnóstico” y, a partir de él, puede acceder a tratamientos sintomáticos, intervenciones no farmacológicas y medidas de protección social.

Actualmente, la alternativa farmacológica pública sigue siendo la disponible desde hace décadas para el control de los síntomas. “Los mismos que tenía desde hace décadas”, resume la neuróloga. Estos tratamientos buscan paliar las consecuencias de la pérdida neuronal, mientras que los nuevos antiamiloides actúan sobre procesos más iniciales de la enfermedad.

La diferencia adquiere importancia para el reducido grupo de pacientes que puede cumplir los criterios para recibir las nuevas terapias. Sánchez del Valle estima que probablemente “no más de un 5 por ciento de los pacientes con Alzheimer se podrían beneficiar de estos fármacos”. Para quienes sí sean candidatos, el acceso privado puede quedar condicionado por su capacidad económica: la experta sitúa el coste total estimado, incluyendo las pruebas de seguimiento, entre 60.000 y 80.000 euros anuales.

Actualización de una guía de Atención Integral a estos pacientes

Ante una eventual financiación pública, Sanidad reconoce que el cambio no consistiría únicamente en incorporar un medicamento a la prestación farmacéutica. “Se trata de tratamientos que exigen una selección clínica y biológica de los pacientes, determinados criterios de seguridad, administración intravenosa y una monitorización específica”, señala el Ministerio. Por ello, una eventual financiación exigiría valorar conjuntamente con las comunidades autónomas la capacidad existente y, en su caso, “reforzar los recursos necesarios para el diagnóstico, la selección de pacientes, la administración de los tratamientos y su seguimiento”.

El Ministerio trabaja además en la actualización de la Guía de Práctica Clínica sobre la Atención Integral a las Personas con Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias, con el objetivo de actualizar las recomendaciones y reducir la variabilidad en el diagnóstico y tratamiento. El documento contempla específicamente la evaluación inicial en Atención Primaria y la confirmación diagnóstica y caracterización de los distintos tipos de demencia en Atención Especializada.

Para la SEN, el camino pasa precisamente por extender los modelos que ya funcionan en algunas zonas. “No hace falta tampoco inventar gran cosa, sino copiar los modelos que ya funcionan en determinadas zonas de España, ponerlos a disposición de toda la geografía”, sostiene Sánchez del Valle. Para ello serán necesarios “recursos tecnológicos y recursos humanos” que permitan establecer circuitos ágiles y garantizar que un diagnóstico precoz no dependa del territorio en el que viva el paciente.