Tedros Adhanom, director de la OMS.
'Pinchazo' global al integrar la salud contra el cambio climático: solo el 11 % de los países busca reducir las emisiones del sector
La OMS analiza la integración de la salud en los planes climáticos nacionales 10 años después de los acuerdos de París
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En el año 2023, las muertes relacionadas con el calor en adultos mayores de 65 años a nivel mundial alcanzaron el nivel más alto registrado hasta la fecha. En el plano nacional, el verano de 2026 cerró con la cifra más alta de muertes atribuibles al calor de la última década. Ante este panorama, el impacto del cambio climático en la salud se hace evidente. En 2025 se cumplieron 10 años del Acuerdo de París, el tratado jurídico que impulsó una acción común contra el cambio climático.
Una década y tres generaciones de estrategias nacionales después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) analiza la integración de la cuestión sanitaria en las acciones estatales. En los resultados hay luces y sombras: pese a que más del 90 por ciento de los países menciona la salud en sus estrategias contra el cambio climático, solo el 11 por ciento incluye medidas u objetivos de reducción de emisiones para el propio sector sanitario.
La salud, el motor definitivo para impulsar una acción climática más ambiciosa
Integrar la salud pública en los compromisos climáticos nacionales es la clave para lograr políticas ambientales más ambiciosas y eficaces. A nivel mundial, el sector de la salud es responsable de aproximadamente el 5,2 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, aunque es cierto que esta huella de carbono depende mucho de cada país.
Ahora bien, las deudas climáticas son muy grandes. A pesar de que el 91 por ciento de los países ya menciona la salud en sus planes climáticos y más de la mitad reconoce tanto los riesgos como los beneficios de la acción ambiental, falla el nivel de compromiso real. Apenas un 5 por ciento cuantifica o monitorea los beneficios sanitarios de sus políticas, y solo un 11 por ciento se ha propuesto reducir las emisiones de sus propios hospitales.
Además, el mayor obstáculo tiene que ver con la financiación. Solo el 7 por ciento de los países se ha comprometido a destinar fondos incondicionales propios para ejecutar estas medidas sanitarias. Con todo, y dado que la acción real es todavía baja, el margen de mejora es muy amplio. Así, la conclusión es clara: “De cara a la próxima ronda de actualizaciones de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional en 2030, existe una clara oportunidad para consolidar los avances logrados en materia de integración sanitaria, reforzando la ambición general y aprovechando el tiempo disponible para garantizar una inclusión más integral, sistemática y basada en la evidencia de la salud en todos los sectores”.