Comisión Europea.

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Los servicios de Urgencias de la UE compartirán red de datos en tiempo real con bomberos y policía

El alcance del sistema está diseñado para dar cobertura a más de tres millones y medio de profesionales en toda Europa

Y además: "La europeización del derecho sanitario es importante para crear identidad"

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Europa lanza un marco normativo para conectar los servicios sanitarios de los Estados miembros. La Comisión Europea ha impulsado una propuesta legislativa para la creación del Sistema de Comunicaciones Críticas de la Unión Europea (Euccs, por sus siglas en inglés). Esta iniciativa, tal y como explica el órgano ejecutivo, busca dotar a los Veintisiete, así como a los territorios del espacio Schengen, de una infraestructura tecnológica común, diseñada para garantizar que los distintos servicios de primera respuesta (entre los que se encuentran la sanidad, los bomberos o las autoridades policiales, entre otros) puedan colaborar e intercambiar información sin barreras técnicas.

El movimiento nace con un objetivo. Según ha informado la Comisión Europea, este se centra en resolver la fragmentación de las redes de emergencia en el Viejo Continente. Así, cabe señalar que, hasta la fecha, los cuerpos de seguridad y salvamento de cada país operan mediante sistemas de radio independientes (y algunos obsoletos, como apunta el organismo), lo que dificulta la coordinación y la transmisión de datos cuando deben desplegarse conjuntamente en crisis transfronterizas.

Así es el nuevo sistema de emergencias de la UE

Una de las diferencias de la nueva plataforma consiste en facilitar la transmisión segura de banda ancha. Esto tiene otra traducción, y es que permitirá a las unidades operativas compartir contenido multimedia de alta calidad en tiempo real. Por ejemplo, vídeo en directo, imágenes de alta resolución, mapas interactivos de riesgo y datos precisos de geolocalización.

El alcance del sistema está diseñado para dar cobertura a más de tres millones y medio de profesionales en toda Europa. La medida integra a las fuerzas policiales, cuerpos de bomberos, servicios de atención sanitaria urgente y organizaciones de protección civil. Además, abre la posibilidad de que los países incorporen a sus Fuerzas Armadas cuando presten apoyo en labores de rescate civil.

Uno de los pilares más innovadores de esta infraestructura es la operatividad transfronteriza, inspirada en el roaming. Cuando un equipo de emergencia se desplace a otro país miembro para colaborar en la extinción de un incendio o en labores tras un desastre natural, podrá seguir utilizando sus propios terminales de trabajo con las mismas garantías, prioridad de red y acceso a las comunicaciones que si estuviera en su territorio nacional.

Para asegurar el funcionamiento ininterrumpido durante situaciones límite, la arquitectura técnica combinará las redes móviles comerciales con la tecnología satelital de la Unión Europea. El marco normativo fijará el principio de prioridad absoluta para el tráfico de emergencias en las redes móviles, mientras que la conexión por satélite actuará como respaldo crítico en zonas remotas o en escenarios de colapso de la infraestructura terrestre.

La propuesta no plantea la sustitución masiva de los sistemas nacionales por una red centralizada, sino un modelo descentralizado de "sistema de sistemas". Cada país mantendrá el control directo sobre su propia infraestructura operativa, sobre la cual se desplegará una capa común europea de conexión que garantiza la interoperabilidad sin comprometer la soberanía ni la gestión de los datos de cada Estado.

La supervisión global de la red se confiará a dos organismos centrales de nueva creación. Por un lado, un Centro de Monitoreo de Red se encargará de verificar la disponibilidad, velocidad y estabilidad de la conexión de fibra óptica entre países; por otro lado, un Centro de Monitoreo de Seguridad velará por la detección de ciberamenazas y la protección de la plataforma frente a ataques informáticos.

El desarrollo del proyecto seguirá una hoja de ruta progresiva para dar tiempo a los países a adaptar sus tecnologías nacionales. Tras el debate y aprobación en el Parlamento Europeo y el Consejo, se prevé la puesta en marcha de un primer grupo de países en 2030, con fases de integración sucesivas hasta alcanzar la convergencia y obligación total de todos los Estados miembros en diciembre de 2036.