Tareas de contención del ébola en la RD Congo. Imagen de Europa Press
El brote de ébola en RDC deja más de 2.800 muertos y casi 6.000 casos confirmados
La epidemia alcanza 60 zonas sanitarias de emergencia y eleva la tasa de letalidad al 48,1%
La epidemia de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) continúa extendiéndose y se ha convertido en uno de los brotes más mortales de los últimos años en el país. Según el balance publicado este domingo, la enfermedad ha provocado ya más de 2.862 fallecimientos y 5.945 casos confirmados.
Durante la última semana, las autoridades sanitarias han detectado nuevos focos de transmisión. Con la incorporación de las zonas de Biena y Manguredjipa, ambas situadas en la provincia de Kivu Norte, el número de áreas sanitarias consideradas de emergencia asciende a 60. La tasa de mortalidad también continúa aumentando y se sitúa actualmente en torno al 48,1 por ciento, según los datos registrados.
La violencia dificulta la lucha contra el ébola
La provincia de Ituri continúa siendo uno de los principales focos de la epidemia. La situación sanitaria se ve agravada por la violencia protagonizada por las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), un grupo armado vinculado al Estado Islámico. Los constantes ataques y desplazamientos de población dificultan enormemente que los equipos médicos puedan localizar a las personas infectadas y realizar un seguimiento adecuado de los posibles contagios.
Una parte importante de los habitantes que abandonan sus hogares debido a la violencia se desplaza hacia la vecina región de Kivu, donde también existe un conflicto armado entre el Ejército congoleño y las milicias del Movimiento 23 de Marzo (M23). Este grupo controla las principales ciudades de las dos provincias y ha puesto en marcha sus propias medidas para combatir la epidemia, colaborando parcialmente con organizaciones sanitarias internacionales, aunque sin mantener una coordinación directa con el Gobierno congoleño.
Los profesionales sanitarios, en riesgo
La inseguridad también está afectando directamente al personal sanitario. La Organización de las Naciones Unidas ha contabilizado alrededor de 260 ataques contra trabajadores y centros médicos, especialmente en comunidades mineras y entre grupos de hombres jóvenes. Estos incidentes han causado la muerte de al menos ocho trabajadores sanitarios, a los que se suman otros 43 profesionales fallecidos a causa del propio virus.
Ante la gravedad de la situación, la RDC ha comenzado a recibir dosis de la vacuna Ervebo. Sin embargo, existen dudas sobre su eficacia frente a la cepa Bundibugyo, asociada al actual brote y para la que no existe una vacuna específica conocida.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que el país reciba unas 70.000 dosis durante los próximos días. Su director general, Tedros Adhanom, ha señalado que estas vacunas serán utilizadas también en nuevos programas de investigación y ensayos. De acuerdo con los estudios clínicos citados por la OMS, los efectos secundarios graves son poco frecuentes, mientras que se espera que la vacuna pueda ofrecer al menos cierto nivel de protección frente a la infección.