Terraza de un restaurante durante una ola de calor. Gemini.

Terraza de un restaurante durante una ola de calor. Gemini. Gemini

Internacional

Las olas de calor en Europa traen más riesgo de infecciones: cuatro alertas concretas para evitarlas

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) lanza recomendaciones a la población general y una guía práctica

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El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) ha emitido una comunicación en la que advierte de que las olas de calor continuadas, como las que estamos padeciendo, aumentan el riesgo de contraer algunas enfermedades infecciosas. "La cooperación estrecha entre fronteras y sectores es vital para predecir, prevenir y responder con eficacia", ha advertido este organismo, que evalúa regularmente la preparación y la resiliencia de los países para superar las amenazas para la salud pública.

El monitoreo continuo y la recopilación de datos ha llevado al ECDC a destacar cuatro áreas de particular importancia:

Infecciones transmitidas por alimentos: las temperaturas más cálidas aceleran el riesgo de crecimiento de bacterias en los alimentos. Garantizar una buena higiene y lavar las frutas y verduras antes de comerlas, así como cocinar bien los alimentos, particularmente la carne, puede ayudar a prevenir la infección.

Vibriosis: Las aguas costeras cálidas y de baja salinidad, como los estuarios de los ríos, proporcionan condiciones óptimas para las bacterias Vibrio, que causan la vibriosis. Evitar nadar con heridas abiertas, rasguños o perforaciones recientes. También asegurarse de que los mariscos estén bien cocinados, ayuda a reducir la probabilidad de infección.

Enfermedades transmitidas por mosquitos: Las estaciones cálidas y húmedas más largas están permitiendo que los mosquitos invasores prosperen en regiones donde antes eran raros o no estaban presentes hasta ahora. Las enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, el chikungunya y el virus del Nilo Occidental, se están convirtiendo en una preocupación creciente de salud pública en Europa. El repelente de insectos, la ropa protectora y las medidas de protección en interiores, como mosquiteros en las ventanas, aire acondicionado o mosquiteras, ofrecen una buena protección. También es importante evitar dejar agua estancada cerca de las viviendas y jardines, ya que es un lugar de cría ideal para los mosquitos.

Enfermedades transmitidas por garrapatas: Las garrapatas se encuentran en toda Europa, y la temporada durante la cual están activas se está volviendo más larga a medida que la primavera y el otoño se vuelven más suaves en muchos lugares. Las garrapatas infectadas pueden transmitir la enfermedad de Lyme y la encefalitis transmitida por garrapatas (TBE), lo que puede provocar complicaciones graves a largo plazo. Llevar mangas largas y pantalones largos cuando se hace senderismo o se pasa tiempo en parques puede ayudar a prevenir las picaduras de garrapatas, así como revisar si hay garrapatas y retirarlas después de pasar tiempo al aire libre.

El ECDC ha desarrollado información práctica sobre estos y otros problemas de salud que adquieren especial importancia durante los meses de verano.

Enfoque One Health, Una Sola Salud

Al mismo tiempo, el ECDC advierte de que a medida que el cambio climático aumenta el abanico de amenazas para la salud pública, existe una necesidad creciente de colaboración y cooperación estratégica a más largo plazo entre los sectores humano, ambiental y animal. El compromiso compartido de trabajar entre disciplinas se reúne en el enfoque 'Una Sola Salud' (One Health) de la UE, que subraya la necesidad de cooperación para garantizar la salud de las personas, los animales, las plantas y nuestro entorno compartido.

El ECDC evalúa regularmente la aplicación del enfoque 'Una Sola Salud' en la UE, ayudando a los Estados miembros a reforzar su preparación y resiliencia ante las olas de calor y otras condiciones meteorológicas extremas. Las evaluaciones más recientes determinaron que más de la mitad de los Estados miembros de la UE tienen un plan nacional de adaptación al cambio climático, aunque todavía se necesita trabajo para garantizar que existan medidas específicas para abordar los impactos de los fenómenos meteorológicos extremos en la salud pública en todos los sectores.