Redacción Médica
23 de octubre de 2018 | Actualizado: Martes a las 20:30
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Talidomida: Historia de una bandera

Francisco Igea, portavoz de Sanidad de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados
Martes, 12 de junio de 2018, a las 12:30
Hace poco más de dos años que salía de la sede de la OMC después de una de las reuniones más impresionantes de mi vida. Salía de un encuentro con las victimas de la Talidomida que llevaban 60 años en el olvido. Cuerpos amputados por la negligencia de una compañía farmacéutica y por la desidia y el abandono de un Estado sonrojante. Allí estuvimos representantes de todos los partidos políticos. Partidos viejos y nuevos. Partidos que representamos a la ciudadanía, que también había sido indiferente al sufrimiento de unos españoles resignados en ocasiones a la mendicidad o a la reclusión. Los propietarios de la sede, la organización médica colegial, tampoco eran ajenos a su sufrimiento. Al fin y al cabo fueron nuestras recetas, las de los médicos, las que indujeron a las madres a tomar ese veneno que marco sus vidas y amputó sus extremidades. Salí entonces con la determinación de buscar un punto final a tanto abandono y tanta espera. Mi partido había hecho suya esa causa y no hubo duda alguna que este era uno de los asuntos que había que incluir en cualquier acuerdo de gobierno. El congreso respaldó unánimemente dos PNL presentadas a tal efecto. Una de ellas por Lourdes Ciuro del PDeCat, que había defendido siempre con pasión su causa,  y otra por Ciudadanos. Esta última paso a formar parte del acuerdo de Investidura con el Partido Popular. Se trataba de reconocer a todas las posibles víctimas con la mayor generosidad posible. Se estableció un periodo de nacimiento de los afectados que no permitiese ninguna posibilidad de dejar fuera a ninguna víctima. Además se eliminaron todos los requisitos documentales y se estableció como suficiente el hecho de presentar lesiones compatibles no explicables por otras embriopatias. Se creo una comisión de valoración de común acuerdo con las víctimas y un protocolo de trabajo. Con cierta demora se comenzaron los trabajos y solo quedaba establecer la cuantía de las indemnizaciones y ayudas previstas.

"Especialmente sorprendente fue la actitud del PSOE, que se lanzó a sujetar la bandera de Avite habiendo gobernado más de la mitad del periodo democrático de nuestro país sin ofrecerles respuesta"



Durante la tramitación de los presupuestos en la Cámara Baja, el Partido Popular presentó de forma sorpresiva una disposición adicional que marcaba unas cantidades absolutamente insuficientes y unas condiciones que nos parecieron inaceptables. En una negociación récord de última hora, y sobre la campana de la votación en comision, se llegó a un acuerdo de nueva redacción con incrementos de entre el 20 y el 80% sobre lo propuesta inicial. Este acuerdo,  si bien no nos satisfacía,  nos permitía asegurarnos de que no decaería la indemnizacion si caía la legislatura. Sentaba un derecho objetivo y nos evitaba volver a empezar de nuevo. Nos manifestamos públicamente insatisfechos durante el debate en pleno y así lo hicimos saber al ministerio de Sanidad y al de Hacienda. Durante aquel debate se concentraron a la puerta del congreso las víctimas de la Talidomida y representantes de todos los partidos salimos a expresarles nuestro apoyo y solidaridad. Especialmente sorprendente fue la actitud de los representantes del PSOE que no dudaron en lanzarse a sujetar la bandera de Avite para hacerse una foto con ella a los pies de los leones. Digo sorprendente porque no es que el PSOE llegará virgen de responsabilidad a ese debate. El PSOE había gobernado más de la mitad del periodo democrático de nuestro país sin ofrecer una respuesta satisfactoria a los afectados. Uno, que tiene un poco de pudor, rehusó a sujetar la bandera. Sin embargo les dije que no cesaríamos hasta llegar a un acuerdo que fuera lo más satisfactorio posible para las víctimas  y expuse nuestros logros y nuestras carencias. Entre los primeros el haber alcanzado un sistema de reconocimiento lo más amplio y consensuado posible, las exenciones de copago en farmacia y ortopedia y la necesidad ( recogida en la disposición) de exigir a Grunenthal su contribución. Las cantidades aunque insuficientes superaban con mucho las exiguas cantidades que el gobierno del PSOE había asignado a las únicas 24 víctimas que reconoció en el decreto 2010.

La moción de censura, que acabó con el gobierno del PP, tuvo una buena noticia para las víctimas: No se llevaría por delante el acuerdo presupuestario y no habría que comenzar de nuevo. Sin embargo lo mejor estaba por llegar. El Partido Popular, caído del gobierno y del caballo a la vez, sufrió una súbita conversión y decidió incrementar las cantidades a 12.000 euros por punto de discapacidad. Esta cantidad satisfacía las demandas de Avite y por lo tanto las nuestras. Dado que dichas cantidades no se detraen de otras partidas y que existía ya el acuerdo de incrementar la dotación hasta 50 millones de euros en dos años esto nos permite votar favorablemente la enmienda sin perjudicar a nadie.

La votación, si todo se produce normalmente, traerá esta enmienda al Congreso y ese será el momento en que la nueva mayoría decida su inclusión definitiva o no en los presupuestos de este año. Esperemos que ahora no se les caiga la bandera de las manos a quienes con tanta alegría la sujetaron hace una semana. Se acerca el fin de trayecto para un viaje que nunca debió de comenzar. Se acerca también la hora de sentar a Grunnenthal y exigirle, como bien recordó el portavoz del PSOE, que ponga su parte en la reparación del daño. Esta es la historia de una bandera que nunca debió enarbolarse. Esperemos que la próxima semana veamos su final y que la ministra de Sanidad del PSOE haga honor a las declaraciones de sus portavoces.