Dom 15 marzo de 2020. 21.00H
Editorial
La pandemia de coronavirus que está padeciendo prácticamente ya el Mundo entero, y que golpea con especial crudeza a España en estos días, es la crisis sanitaria más grave que conoce nuestra sociedad desde hace más de un siglo.

Cuando 15 años atrás nació Redacción Médica pocos podíamos imaginar que un sistema sanitario maduro, posiblemente uno de los mejores del mundo, pudiera verse comprometido de esta forma ante la enfermedad. En este tiempo nuestro compromiso ha sido el de informar a los profesionales sanitarios; a la gran familia que forma el ecosistema de la salud en España; llevar al lector el día a día de la política sanitaria.

Desde hace más de una semana el compromiso con la información se ha visto duplicado, triplicado... Nuestra Redacción, que desde hace años informa los siete días de la semana, las 365 (o 366) jornadas del año, está haciendo un esfuerzo propio de un servicio público para llevar a todos, profesionales de la salud o ciudadanos de a pie, lo que está sucediendo en nuestro país y en otros que también se encuentran en apuros, lo han estado, o desgraciadamente lo pueden estar en breve por culpa del Covid-19.

Pero el mérito desde luego no es de Redacción Médica, que desde el pasado martes teletrabaja. El mérito es de los profesionales de la salud que están a diario 'poniendo la cara' frente al coronavirus, muchas veces incluso arriesgando su propia salud y la de familiares, compañeros y amigos con los que conviven. A la dificultad con que se enfrentan a diario de sanar, consolar o acompañar en el trance difícil del adiós, se suma ahora la extrema realidad de un virus que quiere doblegar el brazo no solo a un prestigioso sistema de salud, sino a una sociedad entera.

Cuando la pandemia capitule, que lo hará bajo el conocimiento médico, enfermero, farmacéutico... será el momento de que las Administraciones transformen el agradecimiento de la sociedad, los aplausos al anochecer desde ventanas y balcones, en unas condiciones laborales acordes con el valor que las profesiones sanitarias tienen en la sociedad. No todo se compensa con vocación, y los héroes no siempre eligen tener que serlo.