Redacción Médica
21 de julio de 2018 | Actualizado: Sábado a las 20:00
Martes, 23 de julio de 2013, a las 18:34

Las medidas acordadas en el Consejo Interterritorial por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y las comunidades autónomas reflejan con exactitud los nuevos tiempos que vive el Sistema Nacional de Salud (SNS), decidido a ser cada vez menos asistencial y curativo, y más preventivo y resolutivo, sin necesidad de usar un elevado número de recursos, tanto económicos como humanos, para detener el avance de la enfermedad.

Los avances materializados en los cribados de cáncer de colon, mama y cérvix suponen un nuevo paso adelante de la medicina preventiva, que se está convirtiendo en una de las especialidades preferidas en los discursos y mensajes de políticos y gestores, quizá más por lo que supone en estos tiempos de crisis que por su verdadera influencia en el SNS actual, que todavía no es la que los propios especialistas vienen demandado desde hace tiempo. .

Sí es cierto que las administraciones sanitarias están girando su mirada a opciones preventivas, dirigidas a la anticipación en el diagnóstico de la enfermedad y, a ser posible, en posibilitar que esta no llegue a aparecer. Como ha venido informando Redacción Médica en los últimos días, el SNS implantará por vez primera el cribado de cáncer colorrectal en la cartera básica de servicios. Todos los hombres y mujeres de 50 a 69 años se someterán, cada dos años, a una prueba que detecta precozmente el tumor y que mejora notablemente su diagnóstico y tratamiento posterior.

Respecto al cribado de cáncer de mama, lo que han acordado Ministerio y autonomías es unificar el criterio para realizar la prueba, que a partir de ahora tendrá como objetivo las mujeres entre 50 y 69 años. En el cribado de cáncer de cérvix, la población diana serán las mujeres de 25 a 65 años. Y en los cribados neonatales, se intentará detectar síntomas de siete patologías poco frecuentes: hipotiroidismo congénito, fenilcetonuria, fibrosis quística, deficiencia de acil coenzima A deshidrogenada de cadena media, deficiencia de 3-hidroxi acil-CoA deshidrogenasa de cadena larga, acidemia glutárica tipo I (GA-I) y anemia falciforme.

La OMS define el cribado como la identificación presuntiva, con la ayuda de pruebas, exámenes u otras técnicas susceptibles de aplicación rápida, de los sujetos afectados por una enfermedad o por una anomalía que hasta entonces había pasado desapercibida. Es una medida de prevención secundaria, es decir, su finalidad es reducir las complicaciones derivadas de una patología, la mortalidad de una enfermedad y aumentar la calidad de vida de las personas afectadas, según sostiene el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública Miguel Delgado.

Pese a algunos problemas (angustia innecesaria de falsos positivos, falta de seguimiento de casos hasta confirmación de diagnóstico y, por supuesto, el coste implícito que acarrea una prueba que puede llegar a ser masiva), es indudable que los cribados son efectivos por los muchos beneficios que proporcionan a la salud, según apunta el preventivista Lluis Salleras. Con todo, subraya que hoy en día todo el mundo está de acuerdo en que el futuro de los cribados es la búsqueda de casos en la atención primaria. Aquí el médico aprovecha la visita del paciente, cualquiera que sea el motivo, para buscar factores de riesgo o de enfermedades no relacionadas con los síntomas que le han llevado a la consulta.

Siguiendo con este argumento favorable a la eficiencia, el mejor cribado sería el autoexamen o autoexploración del propio paciente que, en el caso del cáncer de mama o de piel parece que podría contribuir a una detección precoz de la enfermedad.

La discusión abierta sobre el alcance y tipología de los cribados no parece influir a la evidencia del gran acuerdo político que reina en el SNS sobre la necesidad de que los servicios de salud dirijan una parte nada desdeñable de sus esfuerzos hacia la medicina preventiva para así aliviar poco a poco la presión asistencial de su anterior vocación curativa, que cada vez está más puesta en entredicho, al menos de la manera preponderante con la que se concebía no hace mucho.