24 de abril de 2017 | Actualizado: Domingo a las 20:25
Domingo, 28 de abril de 2013, a las 21:22

Josep Fumadó Queral, vocal nacional de Atencion Primaria Rural de la OMC, es el autor de este artículo, en colaboración con Antonio Fernandez-Pro Ledesma, representante nacional de Médicos de las Administraciones Públicas de la OMC, y José Borrell, secretario de la Vocalía Nacional de Atención Primaria Rural de la OMC.

España es un país eminentemente rural y la Medicina Rural ha estado desde siempre integrada en ella. Gran parte de la población española y europea vive en un entorno rural y periurbano. En España existen alrededor de 8.112 municipios, lo que da buena idea de la importancia de la medicina rural, sobre todo si tenemos en cuenta que el 75 por ciento de los mismos tienen menos de 2.000 habitantes y reúnen al 7 por ciento de la población total del país.

La Medicina Rural de hoy y la Atención Primaria en general son el resultado de la Ley de la Reforma Sanitaria de 1986, que supuso un avance importante en los recursos humanos y técnicos. Se inició el sistema que hoy todos conocemos, las ABS (Areas Basicas de Salud) con los PACS ( Puntos de Atención Continuada) que dan servicio en toda la geografía rural española.

Con ello y la formación de nuestros médicos actualmente disponemos de un Sistema Nacional de Salud lo más cercano a la igualdad, equidad, entre el medio rural y urbano. Pero no es solamente más equitativo, sino además es uno de los sistemas sanitarios europeos mas eficientes y de calidad, obteniendo muy buenos resultados con relativo poco gasto respecto al PIB y teniendo una Atención Primaria capaz de resolver el 90 por ciento de los problemas de salud de nuestra población.

La Medicina Rural y los PACS rurales y urbanos son fundamentales para obtener estos buenos resultados, dado que crean cercanía a los ciudadanos, y esta accesibilidad  genera confianza, y esta a su vez genera salud. La relación medico-paciente es una relación de confianza.

En los PACS evidentemente no se realizan trasplantes de corazón, ni se cambian prótesis, pero en el medio rural sí que nos acuden pacientes con dolor precordial, politraumatismos, dolor abdominal, reacciones anafilácticas, etcétera, que en muchísimas ocasiones la praxis rápida de los médicos es fundamental para salvar vidas.

Claro que en APS (Atencion Primaria de Salud) vemos otitis, amigdalitis, contusiones, seguimiento de pacientes crónicos, etcétera, claro que sí, pues precisamente esta es la filosofía de la Reforma de Atención Primaria de Salud, resolver las patologías mas prevalentes, las urgentes y el resto derivarlas al segundo nivel más especializado. En la APS realizamos el cribaje de patologías y por eso es un sistema tan eficiente y de calidad, como demuestran todas las encuestas de satisfacción de los ciudadanos que cada año publica el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, así como también se reconoce en todos los foros europeos, como por ejemplo en la UEMO (Union Europea de Medicos Generalistas). La atención hospitalaria es mucho más cara y crea mucha más comorbilidad.

En el medio rural, por sus características, no solamente no hay que recortar la asistencia sanitaria, sino que hay que “mimar” al medio rural, dado que la población que en él vive es de edad avanzada y con mucha patología crónica; es necesario una discriminación positiva en este medio.

De la misma manera que existen los bomberos ‘por si aparece fuego’, deben existir PACS adecuadamente distribuidos y organizados por nuestras comunidades rurales y periurbanas por si hay algún ciudadano que de repente enferma.

En Medicina existen tres aspectos básicos ante un paciente: escuchar, inspeccionar y explorar. Nuestros gobernantes sin embargo ni escuchan ni miran ni pisan territorio, si no que están sordos, miopes y tienen poco interés por el trabajo, ¡qué panorama!

Si cerramos el Senado, los consejos comarcales, las diputaciones y reducimos a la mitad toda la estructura política de España, no pasa nada, los ciudadanos lo aplaudiremos. Pero si cerramos un PAC o una escuela, sucede lo que necesariamente ha de ocurrir y ocurre estos días. Y es que los ciudadanos de este país necesitamos ejemplaridad y no la vemos por ninguna parte, sino todo lo contrario. La gripe de la corrupción política por lo que parece está implantada no solo en invierno, sino durante todo el año y cada día va ‘in crescendo’. Es vergonzoso e indignante. Nuestros políticos están deficitarios de credibilidad.

Muchos ciudadanos de nuestro país y muchos de nuestros profesionales piensan que los recortes se han hecho al revés. Ante esta crisis económico-financiera lo primero en recortar hubiera tenido que ser la estructura política de nuestro país y sus representantes, ya que queda demostrado que por muchos que sean los resultados han sido desastrosos.

Si en Alemania con el doble de poblacion que España hay la mitad de políticos, y en España somos la mitad de población y el doble de políticos que Alemania, la cuestión está muy clara, aplíquense los recortes, señorías, aplíquense los recortes.

Con esta sola medida, no solo no serían necesarios recortes, sino que se podría mejorar los servicios públicos.

Es necesario y urgente que de la misma manera que en el anterior gobierno se cambió la Constitución –vía de urgencia- para poder realizar la reforma laboral y para que todos los ciudadanos de este país perdiéramos todos los derechos adquiridos durante 40 años de lucha, los políticos han de proponer un cambio en la Constitución -via de urgencia-, para disminuir toda la estructura política a la mitad.

Hasta que ello no se produzca los gobernantes tendrán ‘autoridad legal’, pero lo que seguro no tienen es autoridad moral para sentenciar a muerte nuestro modelo de SNS.