PERE CAMPRUBÍ I GARCÍA, DECANO DEL COLEGIO OFICIAL DE BIÓLOGOS
Sáb 02 noviembre de 2019. 13.00H
Biólogos y Salud
La inminencia de las Elecciones Generales del próximo 10 de noviembre me lleva a preguntarme si el Gobierno español que resulte de ellas va a continuar por la senda iniciada en el año 2003, o va a rectificar, positivando la situación de las profesiones sanitarias emergentes, entre las que estamos los/as biólogos/as.

ANTECEDENTES

La Ley de Bases de la Sanidad Nacional, de 25 de noviembre de 1944, estableció unas determinadas profesiones sanitarias, elevando a rango legal las profesiones sanitarias clásicas, algo comprensible, dada la situación socio-económica y el nivel de desarrollo científico-técnico de España en aquellos tiempos.

La Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, ni especifica ni concreta qué titulados deben ser considerados sanitarios. La mayoría de las veces, los términos usados son titulados sanitarios, profesionales sanitarios o profesionales de la salud. La Sociedad española entre los años 60 y 80 del pasado siglo detecta que hace falta la aportación de más enfoques para satisfacer la solución a problemas sanitarios de mayor complejidad, lo que conduce a que el sistema sanitario español admita formalmente la existencia de nuevas profesiones, entre las que se encuentra la de biólogo, permitiendo así la eclosión de nuevos profesionales en los centros sanitarios de nuestro país.

SITUACIÓN ACTUAL

La Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) supone un cambio en el anterior enfoque interprofesional en el sistema sanitario español y se inicia una estrategia defensiva y excluyente ante las nuevas profesiones que aparecen en el ámbito de la Sanidad; así, con la LOPS, los biólogos que no tienen o no pueden tener el título de especialista dejan de ser profesionales sanitarios, aunque continúen desarrollando su actividad en Anatomía Patológica, en Genética Humana, en Salud Pública, en Toxicología, en Nutrición, en Reproducción Humana Asistida. La LOPS, de 2003, nos retrotrae al mapa de profesiones sanitarias diseñado en la Ley de Bases de la Sanidad, de 1944, a pesar de los enormes cambios en necesidades sanitarias y conocimientos científico-técnico ocurridos en los 60 años que separan ambas leyes.

A este primer paso, han seguido otros, todos ellos diseñados por los distintos Gobiernos españoles, para hacer invisible un amplio conjunto de profesionales, por la vía de negar la visualización pública de su existencia en nuestro sistema sanitario. En el caso de los biólogos, entre otros, destacan:

1 - Negar la inclusión de todos los profesionales que trabajan en la Sanidad en los registros oficiales de profesionales sanitarios.
2 - Impedir el acceso a los profesionales que trabajan en áreas en las que sí está creada la especialidad sanitaria para otros titulados, como Anatomía Patológica, Salud Pública o Toxicología. La Reproducción Humana Asistida también debe ser tenida en consideración.
3 - No desarrollar la troncalidad prevista en la LOPS.
4 - Negar nuestra participación en comités consultivos sobre medicamentos de uso humano y veterinario.
5 – Impedir el acceso de los biólogos a puestos de trabajo de sanitario local.
6 - Impedir nuestro acceso al Cuerpo Militar de Sanidad del Ejército español.
7 - Impedir la participación en los debates de los dstintos Pactos por la Sanidad.
8 - Impedir el acceso a los datos que permitan analizar si existen arbitrariedades en los criterios de selección de titulaciones en las convocatorias de Interno Residente.

El corolario de lo anterior es que existe un nexo entre “incumplimiento de algunas leyes por el Gobierno español, ya sea popular o socialista, y ausencia de voluntad en desarrollar otras”, con el “mantenimiento de la invisibilidad de los biólogos en la Sanidad”.

Se trata, pues, de una estrategia que hace “invisibles” a los titulados de nuevas profesiones, sin “expulsarles” del SNS porque somos útiles y aportamos conocimiento científico del que, por lo general, carecen las profesiones sanitarias clásicas. Dicha estrategia está dirigida a que los titulados de las nuevas profesiones sanitarias no debemos aparecer ante la Sociedad, no debe dársenos voz, aunque sí debe aprovecharse el caudal de nuestros conocimientos aplicables a la sanidad y el enriquecimiento que significa la confluencia de planteamientos y enfoques distintos ante un mismo problema.

CONSECUENCIAS

Es evidente que cualquier realidad social es dialéctica, generando nuevas contradicciones. La aplicación de este principio de la Sociología a la estrategia aquí denunciada es porque hay un malestar entre los titulados de las nuevas profesiones que trabajan en el ámbito sanitario, producido desde la marginación recogida en la LOPS a la falta de reconocimiento profesional y laboral, cuya expresión máxima es la imposibilidad que tenemos dichos titulados de acceso al Estatuto Marco del Personal Estatutario de los Servicios de Salud, configurado a través de la Ley 55/2003, de 16 de diciembre.

Llegados a este punto, cabe preguntarse si para el SNS es más conveniente la estrategia que se acaba de exponer o es más eficiente una estrategia inclusiva, basada en competencias en las áreas donde sea posible competir estrategia en que las nuevas profesiones que operamos en nuestra Sanidad, como la de biólogo, tengamos su espacio público, reconocido por las Administraciones sanitarias y el conjunto de la Sociedad.