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Sanidad extenderá a Extremadura y Aragón su modelo para notificar incidencias

Ceuta y Melilla también es posible que incorporen este año el Sinasp

mié 17 abril 2013. 14.47H

Javier Barbado. Madrid
Extremadura y Aragón se sumarán al listado de autonomías cuyos hospitales utilizan el Sistema de Notificación y Aprendizaje para la Seguridad del Paciente (Sinasp), según la “previsión razonable” confirmada a Redacción Médica por el jefe de Servicio de la Subdirección General de Calidad y Cohesión del Ministerio de Sanidad, Jesús María Casal. Antes de que concluya el año, tampoco se descarta que integren el programa las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, y, más adelante, la Comunidad de Madrid, que ya dispone de un modelo similar de registro en su nivel de Atención Primaria.

Jesús María Casal, durante el 15º Congreso de la Asociación Española de Gestión de Riesgos Sanitarios (Aegris), celebrado en Santiago de Compostela. Con él, expusieron sendas ponencias (de izq. a dcha.): Clara Olveira, inspectora médica de la Subdirección General de Inspección, Auditoría y Acreditación de la Consejería de Sanidad de la Xunta de Galicia; Raquel Vázquez, subdirectora general de Inspección, Auditoría y Acreditación del mismo departamento autonómico; y Ana Isabel García, responsable de Área de Programas Especiales de la Subdirección General de Sistemas y Tecnologías de la Información de la misma Consejería.

Gracias al Sinasp los trabajadores de las organizaciones hospitalarias toman conciencia de la importancia de la seguridad del paciente y, de forma previsible, contribuyen a reducir los “incidentes” en la asistencia, que incluyen cualquier fallo detectado en el protocolo de atención del enfermo. El modelo se implantó de manera provisional en un proyecto-piloto durante 2008 y se puso en marcha al año siguiente. Acto seguido comenzó a integrarse en la política sanitaria autonómica a un ritmo aproximado de algo más de una por año, de tal modo que, en este momento, lo utilizan los centros de seis comunidades autónomas: Cataluña, Castilla-La Mancha, Galicia, Murcia, Canarias y Cantabria.

Las razones de que el sistema se implante poco a poco en los centros estiba en el esfuerzo presupuestario y logístico que lleva aparejado, pues su inserción incluye la formación y evaluación específicas de los sanitarios.

De acuerdo con Casal, el Ministerio conformó un Comité especializado al que se adhirieron representantes de cada autonomía y cuyo objeto fue intercambiar los recursos ofrecidos por el organismo central y los departamentos de salud regionales. En este sentido, tan solo el Servicio Andaluz de Salud y Osakidetza disponían de su propio sistema de notificación de pacientes cuando comenzó a instaurarse el Sinasp, el cual, por otra parte, se ha dirigido ante todo al entorno hospitalario “aunque trabajamos desde hace dos años para ampliarlo a la Atención Primaria”.

“Se trata, en sí mismo, de una herramienta informática, pero su utilidad va mucho más allá porque pretende identificar los incidentes en la atención sanitaria y facilitar su registro por parte de los profesionales”, señala Casal. “El sistema es voluntario y anónimo si bien se puede desvelar la identidad del profesional que informa del incidente si él lo desea: de hecho, de unas 5.000 notificaciones registradas, alrededor del 40 por ciento han incluido el nombre del trabajador”, precisa.

Cataluña, País Vasco y Andalucía, por delante

Con los ejemplos citados de País Vasco y Andalucía, Cataluña destaca por el uso reciente, en la totalidad de los hospitales de su red pública de atención sanitaria, de un sistema informático de notificación de incidentes para fomentar la cultura de la seguridad del paciente y que forma parte, de hecho, de un proyecto más amplio que ha sido coordinado por Áliad, según ha explicado a Redacción Médica el director general de esta compañía, Julio González Bedia. Desde su punto de vista, el Ministerio de Sanidad debería liderar un nuevo Estudio Nacional de Eventos Adversos ligados a la hospitalización (Eneas) como el de 2005, la única revisión llevada a cabo en España para conocer el estado de la cuestión y deducir cómo encararla con las medidas más adecuadas. Para el propio Casal, “fue una fotografía bastante grosera de la situación, pero con la capacidad de poner delante del espejo a los decisores políticos”. Para González Bedia, resulta fundamental conocer qué sucede en este momento como paso previo al desarrollo de modelos de gestión que no se queden reducidos a iniciativas eficaces pero aisladas.