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‘Rebelión colegial’ para que la OMC no ceda el control de la acreditación a las sociedades

Europa establece 2017 como tope para dejar cerrado este procedimiento

Jueves, 04 de junio de 2015, a las 19:55
Cristina Mouriño. Madrid
La acreditación de la formación continuada es el único fleco pendiente dentro del proceso de validación periódica de los médicos. Fuentes colegiales consultadas por Redacción Médica han señalado que “este es el único aspecto que es voluntario dentro de los que contempla este procedimiento”.

Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC.

Los pilares que conforman la validación periódica son el certificado médico, la inexistencia de un expediente, la vida laboral del médico y la formación continuada. “Sin embargo”, aseguran, este último no se ha incluido como un aspecto obligatorio para no generar rivalidades”.

Según señalan, este es un campo que se disputan colegios profesionales, universidades y sociedades científicas. A pesar de que la Organización Médica Colegial (OMC) había pactado con las sociedades científicas mantenerse en un segundo plano y que el peso fundamental en la acreditación de la formación continuada recayera en ellas, los colegios de médicos más críticos no quieren que la Organización Médica Colegial (OMC) renuncie a liderar este proceso y defienden que “acuerde, en colaboración con las sociedades científicas los estándares que regulen este procedimiento”.

Esta corriente considera, asimismo, que la OMC es el órgano más idóneo para liderar este cuarto aspecto dado que “tiene la representación internacional del médico, a través de la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS); y es un órgano más democrático y abierto que las sociedades científicas”. Ante esta situación, la institución que lidera Juan José Rodríguez Sendín no se ha decidido aún a dar un paso definitivo para “no herir sensibilidades”, según explican estas mismas fuentes.

Sin embargo, la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud acota la labor de la certificación del desarrollo profesional a los colegios y administraciones sanitarias, dejando para las sociedades científicas el papel de evaluación de su ámbito, una postura que rechazan estas organizaciones al entender que “ellas deben ser los referentes para la Administración dado que son quienes lideran la formación e investigación de los especialistas”.

Las sociedades de Primara también se han manifestado al respecto y proponen que dicha evaluación “no sea punitiva”, sino que consista en “alcanzar unas competencias previamente definidas”.

En todo caso, colegios profesionales y sociedades científicas deberán ponerse en marcha para definir este proceso y los estándares que lo desarrollen antes de 2017, que es la fecha tope que fija Europa para dejar cerrado el capítulo de la validación periódica.

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