Redacción Médica
23 de septiembre de 2018 | Actualizado: Domingo a las 11:50

La seguridad alimentaria, prioridad en la gestión de la salud pública

Las altas temperaturas crean las condiciones óptimas para el crecimiento y desarrollo de microorganismos

Jueves, 03 de julio de 2014, a las 13:06
Redacción. Logroño
El consejero de Salud y Servicios Sociales, José Ignacio Nieto, y el director general de Salud Pública y Consumo, José Miguel Acitores, han comparecido para informar a los ciudadanos sobre las medidas preventivas que deben tenerse en cuenta con la alimentación en la época estival.

José Ignacio Nieto y José Miguel Acitores.


Tal y como han explicado, la Consejería de Salud y Servicios Sociales considera que la seguridad alimentaria constituye una prioridad en la gestión de la salud pública  y así se pone de manifiesto en la elaboración de planes de actuación, que contribuyen a mejorar la salud y la calidad de vida de los riojanos para prevenir enfermedades trasmitidas por alimentos.

Por este motivo, la Dirección General de Salud Pública y Consumo edita periódicamente material educativo destinado a evitar los brotes de enfermedad transmitida por alimentos. Todo ello cobra especial importancia en la época estival, en la que los ciudadanos deben ser más vigilantes y rigurosos con los alimentos debido a los efectos que pueden ocasionar las altas temperaturas al crear las condiciones óptimas para el crecimiento y desarrollo de microorganismos.

Los alimentos más propensos o de alto riesgo son: carnes, aves, huevos, marisco, arroz cocinado, productos lácteos, platos con pasta cocinada, ensaladas de consumo en crudo, sobre todo si entre sus ingredientes se encuentran salsas, cremas y natas.

Con objeto de reducir los riesgos de las enfermedades transmitidas por los alimentos, se debe evitar comprar alimentos en mal estado, caducados o con envases deteriorados. Además, es conveniente adquirirlos a través de los cauces comerciales autorizados y, por lo tanto, sujetos a control sanitario periódico.

Nieto y Acitores han explicado que el control oficial es un elemento básico de la prevención de los problemas sanitarios y una herramienta para potenciar la salud, por lo que debe ser objeto de permanente mejora y búsqueda de retos más exigentes, no sólo persiguiendo garantizar que los productos alimenticios cumplan las necesarias condiciones de inocuidad para la población, sino estableciendo una cultura de excelencia en todas las etapas de la producción, la transformación y la distribución, disminuyendo y controlando los posibles riesgos asociados al consumo de alimentos.