14 nov 2018 | Actualizado: 19:10
Jueves, 22 de noviembre de 2012, a las 22:19

Redacción. Santander
La sección primera de la Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a un año de prisión a un hombre que agredió en un centro de salud a una enfermera que se negó a suministrarle la metadona que exigía el encausado, quien además deberá indemnizar a la víctima con 6.470 euros.

Audiencia Provincial de Cantabria.

El tribunal rechaza así el recurso que JA.M.C. presentó contra la sentencia del Juzgado de lo Penal número 2 de Santander que en noviembre del año pasado le condenó como autor de un delito de atentado, en concurso con un delito de lesiones.

Los hechos por los que se ratifica la condena ocurrieron el 28 de septiembre del año 2010, cuando, sobre las 13,15 horas, el imputado acudió a un centro de salud situado en la calle General Dávila de Santander.

Sin tener cita previa, el encausado exigió a una enfermera ser atendido, pasándole un papel por la cara y diciéndole que era "urgente".

Acto seguido comenzó a golpearla repetidamente con el antebrazo en la cara, y a cogerla por los brazos y a zarandearla, hasta que la profesional consiguió escapar y se encerró en la consulta, si bien el imputado siguió chillando y golpeándola a través de la puerta, que la víctima no pudo cerrar, hasta que unos compañeros de trabajo redujeron al agresor.

A consecuencia de la agresión, la víctima sufrió contusión facial con dolor en la cara y antebrazos, así como una crisis de ansiedad seguida de estrés postraumático por el que precisó tratamiento psicológico y psiquiátrico.

A la agredida, que estuvo 93 días impedida para trabajar, le han quedado como secuelas labilidad emocional (alteraciones en la manifestación de la afectividad), así como temores y pesadillas en relación con su trabajo.

El tribunal rechaza así el recurso que JA.M.C. presentó contra la sentencia del Juzgado de lo Penal número 2 de Santander que en noviembre del año pasado le condenó como autor de un delito de atentado, en concurso con un delito de lesiones.

Los hechos por los que se ratifica la condena ocurrieron el 28 de septiembre del año 2010, cuando, sobre las 13,15 horas, el imputado acudió a un centro de salud situado en la calle General Dávila de Santander.

Sin tener cita previa, el encausado exigió a una enfermera ser atendido, pasándole un papel por la cara y diciéndole que era "urgente".

Acto seguido comenzó a golpearla repetidamente con el antebrazo en la cara, y a cogerla por los brazos y a zarandearla, hasta que la profesional consiguió escapar y se encerró en la consulta, si bien el imputado siguió chillando y golpeándola a través de la puerta, que la víctima no pudo cerrar, hasta que unos compañeros de trabajo redujeron al agresor.

A consecuencia de la agresión, la víctima sufrió contusión facial con dolor en la cara y antebrazos, así como una crisis de ansiedad seguida de estrés postraumático por el que precisó tratamiento psicológico y psiquiátrico.

A la agredida, que estuvo 93 días impedida para trabajar, le han quedado como secuelas labilidad emocional (alteraciones en la manifestación de la afectividad), así como temores y pesadillas en relación con su trabajo.