Estas alternativas necesitan un marco regulatorio mejor en España, ya que muchas veces se utilizan como mero instrumento de contención de gasto, sin contar con la singularidad del paciente



16 oct. 2015 13:01H
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Cristina Alcalá. Madrid
Farmaindustria continúa en pie de guerra contra las llamadas alternativas terapéuticas equivalentes, ya que considera que “desincentiva la investigación y ralentiza el progreso económico”, tal y como ha explicado su director general, Humberto Arnés en el XXII Congreso Nacional de Derecho Sanitario celebrado este vienes en Madrid.

De izquierda a derecha: Ricardo De Lorenzo, presidente de la Asociación Española de Derecho Sanitario; Humberto Arnés, director general de Farmaindustria; Cristina Avendaño, presidenta de la Sociedad Española de Farmacología Clínica; Pilar Garrido, presidenta del Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud; Alejandro Toledo, presidente saliente de la Alianza General de Pacientes; y Francisco Zaragozá, catedrático de Farmacología de la Universidad de Alcalá.


Una batalla en la que, en esta ocasión, ha sumado los apoyos de los pacientes, a través de la Alianza General, las sociedades científicas, con la Sociedad Española de Farmacología Clínica, y el bloque científico-académico, con el Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud y la Universidad de Alcalá.

Frenazo a la investigación farmacéutica

Los abogados Ofelia y Ricardo De Lorenzo.

Según Arnés, estas alternativas terapéuticas llegaron a España por “indicativos económicos”, ya que entre dos medicamentos, con misma seguridad y calidad, se opta por el más barato. Una medida que puede ayudar a contener el gasto farmacéutico del país (asumido por las comunidades autónomas) pero que frena la investigación en farmacia.

Por ello, Farmaindustria, “comprometida con la investigación en este campo” va a realizar “las acciones que considere pertinentes para frenar” los equivalentes terapéuticos, “ya que son irregulares, peligrosos y afectan al Sistema Nacional de Salud”, ha expresado su director general.

En este sentido, Ricardo De Lorenzo, presidente de la Asociación Española de Derecho Sanitario (AEDS) y moderador de este debate ha alertado que la implantación de estas alternativas “es una de las medidas más arriesgadas para el acceso a los medicamentos”, ya que introduce desigualdades entre aquellas comunidades que apuestan por introducirlos y las que no. “La equivalencia terapéutica de los medicamentos es polémica y no solo debe intervenir la administración sanitaria, sino también los médicos, los pacientes y la industria farmacéutica, ha expresado.

Por su parte, Alejandro Toledo, presidente saliente de la Alianza General de Pacientes (AGP) ha ofrecido el punto de vista de este colectivo, que defiende la necesidad de una regulación al respecto, ya que, en España, se están “haciendo equivalencia de medicamentos sin base legal y científica para ello”, ha denunciado. “El médico es el único con potestad necesaria para prescribir un medicamento y debe hacerlo atendiendo a la singularidad del paciente”.

Equivalentes terapéuticos Vs. Ahorro económico

Cristina Avendaño, presidenta de la Sociedad Española de Farmacología Clínica, ha ofrecido una comparación entre los medicamentos utilizados como equivalentes terapéuticos y los que se usan para un ahorro económico, donde los criterios técnicos, científicos y médicos, por un lado, a veces se enfrentan a los políticos, administrativos y de gestión, por otro.

“Los equivalentes terapéuticos son genéricos con demostración de intercambiabilidad, ya que tienen el mismo principio activo, dosis y forma de liberación. Es decir, dos medicamentos distintos para una misma condición”.

Por lo tanto, no se pueden confundir las decisiones a nivel poblacional (las que toma el SNS) con las del médico (en base a un paciente en particular), ha explicado Avendaño. “Las decisiones de reducción de gasto son correctas, pero no legitiman las decisiones incorrectas desde un punto de vista médico”.

En la imagen de la izquierda, Humnberto Arnés y Ricardo De Lorenzo, y a la derecha Pilar Garrido y Cristina Avendaño, en un momento de la mesa redonda.


Una línea que ha seguido Francisco Zaragozá, catedrático de Farmacología de la Universidad de Alcalá. “Hay que controlar el gasto sanitario, naturalmente, pero no todo vale, porque el principal perjudicado será el paciente”. Por ello, según Zaragozá, es necesario no banalizar los avances terapéuticos para no aniquilar los progresos en farmacia. “Y no se deben considerar equivalentes artificialmente a medicamentos que, por su similitud molecular o clínica, pertenezcan al mismo grupo terapéutico”.

El broche de la conferencia lo ha puesto Pilar Garrido, presidenta del Consejo Nacional de Especialidades de la Salud del Ministerio de Sanidad, quien ha puesto la visión desde el punto de vista del gasto y los medicamentos de cáncer, ya que también es presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

“El perfil del paciente ha cambiado. Ahora tiene un mayor nivel educativo y de acceso a la información sobre salud, por lo que las prescripción médicas tienen que ser complejas y específicas”, ha relatado. Es decir, que la medicina ha avanzado y, por ello, los médicos tienen mayor responsabilidad a la hora de identificar las “dianas terapéuticas adecuadas” para el paciente.




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