14 dic 2018 | Actualizado: 17:40
jue 06 noviembre 2014. 16.01H
Redacción. Zaragoza
La presidenta del Colegio de Médicos de Zaragoza, Concha Ferrer, el director de Clínica Montpellier, Alfredo Pérez Lambán, y el presidente de la Fundación DFA, José Miguel Monserrate, han participado en la presentación de un encuentro que tendrá continuidad a lo largo del curso.

Participantes y organizadores de la jornada.

En esta ocasión, y como asunto de partida, el primer encuentro ha abordado, desde diversas perspectivas relacionadas con la discapacidad, la importancia de nacer. Así, el parto de riesgo, la reproducción en personas con discapacidad, el trastorno neurológico perinatal y secuelas en el adulto, o la visión de una paciente con espina bífida, han sido los temas que se han desarrollado durante la cita. Una reunión que ha moderado, el catedrático de Pediatría de la Universidad de Zaragoza, y presidente de la Real Academia de Medicina, Manuel Bueno Sánchez.

En cuanto al panel de expertos, han participado en esta primera conferencia María Jesús Franco, de la Unidad de Riesgo Obstétrico del Hospital Universitario Miguel Servet, que ha abordado el parto de riesgo; Salvador García Aguirre, de la Unidad de Reproducción Asistida de Clínica Montpellier, se ha referido a la reproducción en personas con discapacidad; Fernando Salgado, neurólogo de Clínica Montpellier, ha tratado el trastorno neurológico perinatal y las secuelas en el adulto; y Patricia Cueto, de la Fundación DFA, ha contado su experiencia como paciente de espina bífida.

Manuel Bueno, en la introducción de la mesa se ha referido a la parálisis cerebral infantil (PCI) como el conjunto de manifestaciones motoras de una lesión cerebral ocurrida durante el período madurativo del SNC. “Se expresa como un trastorno de carácter persistente del tono, postura o movimiento” ha señalado. Sobre su importancia, Bueno ha indicado que la parálisis cerebral infantil manifiesta asociación con diversas discapacidades. El catedrático ha cuantificado una frecuencia del 2 por ciento en países en vías de desarrollo. En países desarrollados, ha expresado, existe una incidencia estable, pese a una mejor asistencia, por secuelas de niños pretérmino extremos ( 2/1000 ). “Es la causa más frecuente de discapacidad motora en edad pediátrica y persistirá en edad adulta”, ha manifestado.

Por su parte, María Jesús Franco, de la Unidad de Riesgo Obstétrico del Hospital Universitario Miguel Servet, en relación al asesoramiento pregestacional ha incidido en cómo “el diagnóstico de un embarazo de alto riesgo comienza antes de la gestación”. Asimismo, sobre la importancia de la detección precoz, se ha referido particularmente al embarazo múltiple, el retardo del crecimiento intrauterino y la prematuridad.

El responsable de la Unidad de Reproducción Asistida de Clínica Montpellier, Salvador García Aguirre, al hablar de la reproducción en personas con discapacidad, ha señalado que “son personas capaces de disfrutar la vida y de hacer felices a quienes tratan con ellos. Con el apoyo necesario, pueden desarrollar el entendimiento y las aptitudes, y hacer su propia contribución a la familia y a la comunidad, lo cual nos llevaría a encontrar más puntos de similitud con ellas". García Aguirre ha indicado cómo la discapacidad es universal y cómo resulta muy probable que toda persona la sufra. Además ha recordado que la OMS “considera que la discapacidad es un problema mundial de salud pública, una cuestión de derechos humanos y una prioridad para el desarrollo”.

Fernando Salgado, Neurólogo de Clínica Montpellier, ha abordado la parálisis cerebral. Y se ha referido a ella como “grupo de trastornos del desarrollo psicomotor que causan limitación de la actividad de la persona”. Salgado ha señalado que esta parálisis se atribuye a problemas en el desarrollo cerebral del feto o del niño en su fase más precoz de desarrollo. “A menudo acompañados de otras anomalías no motoras, y puede producirse en período prenatal, perinatal o postnatal, teniendo el límite de manifestación transcurridos los cinco primeros años de vida”.

En países desarrollados,  ha recordado, la incidencia está en torno a 2 – 2,5 por cada mil nacidos vivos. Una incidencia que no ha bajado en los últimos 60 años, a pesar de los avances médicos como la monitorización de las constantes vitales de los fetos, mejores condiciones sanitarias y de seguimiento del embarazo, así como la medicalización generalizada de los partos (sobre todo la monitorización de las constantes vitales de los fetos).

Puede producirse antes, durante o después del nacimiento, ha indicado. Entre 0,1 y 0,2 por ciento de los niños padecen alguna forma de parálisis cerebral (prevalencia), y en caso de prematuros o de fetos de bajo peso, la cifra aumenta al 1 por ciento ha concluido.

Finalmente, Patricia Cueto, de la Fundación DFA y paciente de espina bífida, ha señalado desde su experiencia “la importancia de las intervenciones que ha recibido en la infancia y de la rehabilitación”. Asimismo se ha referido a las consecuencias de su patología, como la hidrocefalia o la incontinencia. Y particularmente a ésta última, “que afecta más a las mujeres ya que las técnicas para combatirla favorecen más a los hombres”.

Con un testimonio personal y vital que ha emocionado al auditorio, Patricia Cueto ha destacado “la importancia de un ambiente natural, sin victimismo” para este tipo de patologías. “Hay limitaciones, ha reconocido, pero lo importante es vivirlo con naturalidad”. Y, sobre todo, es muy importante, ha señalado, una vida laboral normal, con limitaciones pero normal.