La Revista

Otras profesiones juegan un papel crucial en los centros pero no están tan visibilizadas

No solo de médicos y enfermeros vive el hospital


16 sept. 2017 20:00H
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Pongamos a prueba la memoria y recordemos series de televisión cuya acción se desarrolle principalmente en un hospital. Hay un buen número de ellas, sin duda. Y tanto si vienen desde Estados Unidos como si proceden de cualquier lugar de la geografía española, los protagonistas suelen ser médicos, experimentados o en su periodo de residencia.

Estos médicos se relacionan principalmente entre ellos, sean de la misma especialidad o no.  Suelen aparecer enfermeros, a veces se dejan ver gestores (un papel por lo general negativo: le importa más el dinero o la reputación que el paciente) y puede que hasta un celador si la acción se desarrolla de madrugada. ¿No hay más profesionales trabajando es estos complejos, que a veces se asemejan a ciudades en pequeño?

LA REVISTA de Redacción Médica ha hablado con otros profesionales que trabajan entre las cuatro paredes blancas de un centro hospitalario para analizar su visibilidad e importancia dentro del entramado sanitario. Su presencia, ya sea numerosa o se pueda contar con los dedos de una mano, tenga un contacto continuo o apenas vea al paciente, es vital para la salud de este último.

Visibles para el paciente, invisibles para el centro

José Manuel Martínez Sesmero.

En España hay alrededor de 94.000 técnicos en cuidados de Enfermería, “el segundo colectivo más grande de la plantilla total en Sanidad, y el más grande en los centros asistenciales”, explica a LA REVISTA Isabel Lozano, secretaria nacional de Organización del Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE).

“Nos sentimos visibilizados y muy valorados por los usuarios y sus familiares ya que somos los que estamos en constante relación con ellos”, afirma. Sin embargo, “no nos sentimos valorados ni por las direcciones de Enfermería, ni por nuestros propios compañeros, y por supuesto, nada en absoluto por los servicios de salud”.

Lozano comenta que la mayoría de centros sanitarios tienen programas informáticos que no dejan registrar lo realizado por los técnicos en un espacio propio “y aparece como realizado por la enfermera”. “Nos regimos por unas funciones del año 73 que no están adaptadas a la formación recibida” y que tampoco se corresponden con la realidad asistencial de hoy en día, sostiene.

Esta invisibilidad implica que, a pesar de que en algunos hospitales el técnico está presente en los comités de calidad o en grupo de protocolos, en general “nos dejan poca o ninguna cabida en las tomas de decisiones organizativas”. La figura del coordinador, que represente al colectivo y mida las cargas de trabajo e impacto asistencial de los técnicos, se ha conseguido en algunas comunidades pero “en la práctica las direcciones ponen muchos impedimentos para que puedan realizar su función correctamente”.

La secretaria de Organización de SAE se lamenta de que, con el paso del tiempo y el asentamiento de esta profesión “no solo hemos evolucionado poco sino que sentimos que no hay ningún interés en que evolucionemos”. Y concluye: “Llevamos más de veinte años pidiendo formación de Grado Superior mientras que vemos cómo otras profesiones que no tienen tanta responsabilidad como la que supone atender a personas enfermas, lo han conseguido”.

Abrirse camino dentro del hospital

Hubo un tiempo en que el farmacéutico era una presencia estadística en un centro de salud: figuraba en los papeles pero pocos le habían visto. Hoy en día, a pesar de que ocupa una proporción baja o muy baja en la plantilla (una media de 5,57 especialistas por hospital, según el Libro Blanco de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria), es un profesional reconocido y considerado. La atención a pacientes ambulatorios está cambiando la visión y el papel de este profesional en el hospital.

“A nivel organizativo, al farmacéutico se le tiene en cuenta”, explica José Manuel Martínez Sesmero, especialista que trabaja en el Hospital Virgen de la Salud (Toledo). “Participa en muchas de las comisiones clínicas asesoras de la dirección del hospital: la típica es la comisión de Farmacia y Terapéutica, pero también está en la de política antibiótica, de seguridad y uso racional de medicamentos, de mortalidad, investigación, etc.”

A nivel clínico, participa en cada vez más equipos multidisciplinares, asesorando sobre la utilización del medicamento, especialmente en el área de Oncohematología, pero “el número limitado de farmacéuticos hace que la colaboración directa se destine solo a tres o cuatro servicios”.

Se dice que la relevancia del farmacéutico ha venido de la mano de un contexto de recortes en el que la priorización y selección de medicamentos ha sido la herramienta fundamental para garantizar la asistencia. “Hay mucho de mito ahí”, considera Martínez Sesmero. “El farmacéutico de hospital siempre ha abogado por la selección y posicionamiento de medicamentos, es algo ético ya que estamos hablando de dinero público. Pero ningún farmacéutico ha apoyado o facilitado los recortes”.


Villafaina: "No se saben las competencias que tenemos los fisioterapeutas"


El manchego reconoce una cuenta pendiente de su profesión: “Tenemos que ser más conocidos de puertas afuera. Los ciudadanos, al pensar en un farmacéutico, lo hacen en farmacia comunitaria”. La cada vez mayor atención a pacientes externos está cambiando este concepto pero “nos queda mucho camino por recorrer”.

Constreñidos a una visión anticuada

Llevan más de medio siglo de presencia en los hospitales, pero hay algunos que todavía se sorprenden de ver a un fisioterapeuta por sus pasillos. Y es que “hay visibilidad pero quizá no se sabe las capacidades competenciales que tenemos”, apunta a LA REVISTA el presidente del Consejo Español de Fisioterapeutas, Miguel Villafaina.

Actualmente, los profesionales de la Fisioterapia suponen entre el 1,5 y el 2,5 por ciento de la plantilla de un hospital, “dependiendo de cómo está organizado el centro, pero es algo independiente de su tamaño”.

Según Villafaina, la organización asistencial de la Fisioterapia mantiene el mismo modelo de los años 70, una visión “caducada que hay que actualizar: antes aplicábamos técnicas de terapia física, ahora hemos pasado a ser clínicos”.

El presidente de los fisioterapeutas considera que no tienen que vincularse a un departamento concreto como el de Rehabilitación, sino “adaptarnos a las demandas de las unidades” y trabajar con plena autonomía, “tal y como señala la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias”.

En un hospital enfocado a agudos, el valor del fisioterapeuta se basa en la especialización dentro de “unidades específicas como lesiones medulares, traumatismo craneoencefálico, etc. y dejar para Atención Primaria patologías menos complejas”.

MÁS ALLÁ DEL DEPARTAMENTO DE MANTENIMIENTO
“Los facultativos en general no saben lo que hay en la trastienda”. Luis Fernando Talavera es ingeniero en el Hospital Doctor Negrín de Gran Canaria y sabe lo que se cocina allí atrás. “No se nos ve mientras todo vaya bien”.

Algo está cambiando. Si un ingeniero estaba confinado tradicionalmente al departamento de Mantenimiento, la cada vez mayor presencia de los avances tecnológicos dentro del hospital está sacándoles de su despacho e incorporándoles a la toma de decisiones, si bien no lo suficiente. En su hospital ya hay ocho ingenieros, y otras 60 personas en mantenimiento sin contar con informática y electromedicina, aspectos cada vez más presentes.

“En general, los ingenieros están poco metidos donde se toman las decisiones de gestión sanitaria; deberían estar más involucrados, como parte de un equipo multidisciplinar para acoplar todas las necesidades del hospital ya que los ingenieros siempre hemos tenido una visión de conjunto: los facultativos conocen muchos sus servicios pero esa visión de conjunto no la tienen”.

Un ambiente burocratizado, mayor cuanto más grande es el hospital, mantiene a este profesional normalmente alejado del personal médico y del paciente, si bien desde este último Tobajas no considera que sea algo negativo.

El ingeniero apunta a que este profesional tendrá mayor relevancia en el día a día del hospital, por ejemplo, en el diseño de herramientas y prótesis por impresión 3D, y también en la planificación de nuevos espacios, para los que es deseable que el paciente le conozca y le exponga su punto de vista, “porque ahora las quejas nos llegan a través de terceros”.

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