18 dic 2018 | Actualizado: 18:50
La Revista

Médico y paciente, separados por el idioma: traducir no lo es todo

Programas informáticos y teléfonos con traducción simultánea son algunas herramientas de las que disponen los sanitarios

El problema del idioma es una de la barrera más importante que se encuentran los médicos en la consulta
Médico y paciente, separados por el idioma: traducir no lo es todo
sáb 05 mayo 2018. 20.00H
Esther Ortega
La traducción médica es una herramienta fundamental para fomentar la comunicación entre el personal sanitario y los pacientes que no dominen el castellano. Sin embargo, no siempre se consigue trasladar a los enfermos o  a los familiares el mensaje que se quisiera, por la falta de recursos o porque “traducir no siempre es entenderse del todo”, explica Javier Alonso, coordinador del grupo de Trabajo de Atención al Inmigrante de Semergen. Los sistemas informáticos o telefónicos de los que disponen los hospitales y centros de salud facilitan mucho esta tarea extra al médico, pero la figura del mediador cultural, según los expertos, sería la clave para garantizar una comunicación óptima pese a la diferencia idiomática.
 
Los servicios de salud disponen de herramientas de mediación e interpretación de idioma  asistenciales que facilitan el intercambio de información entre el profesional sanitario y el paciente. Los hospitales y servicios de atención primaria tienen una herramienta de traducción de idiomas a través de telefonía. El médico solo tiene que hacer una llamada para establecer la comunicación con el centro, donde un equipo de intérpretes realiza la “tele-traducción” de la conversación entre el médico y el paciente en tiempo real.
 
“El problema del idioma es una de las barrera más importante que te encuentras en la consulta. Podemos ayudarnos de distintas herramientas como son los programas informáticos que ayudan a la traducción o del sistema de traducción telefónica, donde se pone doble auricular que traduce de forma simultánea”, explica Alonso, que lo ve beneficioso sobre todo en momentos de mayor tensión: “Cuando trabajaba en Urgencias, llamaba más y siempre había algún contacto que nos facilitaba la comunicación, aunque a veces las diferencias culturales hacen que no entiendan muy bien cómo funciona nuestro sistema”, añade el médico de Atención Primaria.
 
NUEVAS TECNOLOGÍAS
 
Otra de las tecnologías con las que cuentan en algunos centros de salud son unos programas informáticos con los que los médicos pueden comunicarse con el paciente sin necesidad de llamar por teléfono. “Como el Universal Doctor Speaker, que algunas comunidades autónomas como Castilla-La Mancha o Cataluña lo tienen en sus ordenadores. Hay que renovar la licencia cada cierto tiempo y tiene unos siete u ocho idiomas. Te permite traducir las preguntas más frecuentes de una entrevista médica. Haciendo un click, el paciente puede oír la pregunta en su idioma”, explica el coordinador del grupo de Trabajo de Atención al Inmigrante de Semergen, que también se vale de ella para cuestiones más específicas: “Si tenemos que dar un tratamiento, se imprimen unas explicaciones en su idioma con las indicaciones oportunas, o si hay que derivar al paciente al hospital, se le muestran los motivos”.
 

"Si tenemos que dar un tratamiento, se imprimen las explicaciones en su idioma"


Lo que sirve de gran ayuda a los profesionales es que el paciente en cuestión venga acompañado de un familiar o de un amigo con un mayor dominio del castellano. “Hay veces que vienen con alguien que facilita la traducción, eso es lo más rápido y ayuda mucho a los profesionales. Si no hay que utilizar el traductor informático o llamar al teléfono”, relata el médico, que también advierte de que muchos inmigrantes con años de residencia en España ya han aprendido el idioma y se pueden comunicar bien con ellos.
 
“Pero siempre hay casos, de pacientes más mayores del norte de África o China, por ejemplo, que siempre te contestan que sí pero ves que no se están enterando. Ellos intentan comunicar, pero no se acaban de enterar del tratamiento o la conducta a seguir o de si hay alguna derivación”, lamenta Alonso, que recuerda especialmente un caso que le marcó: “Era un paciente marroquí que estaba en diálisis y a todo decía que sí, pero tenías la sensación, a veces, de que se iba sin que hubiera existido una comunicación adecuada. En ese caso llamé a los mediadores y a partir de ahí siempre le pedía que viniera con algún familiar o amigo que controlase el idioma”.
 
MEDIADORES SOCIOCULTURALES
 
Antes de la recesión económica, existía la figura de mediadores sociosanitarios,  “pero con la crisis se quitaron de muchos sitios y no se ha vuelto a recuperar la figura, que era muy valiosa”, comenta el médico, para quien era de gran ayuda esta herramienta humana: “Era con consultas programadas y ayudaban no solo en la traducción, sino también a superar las barreras culturales a la hora de explicarles los procesos. Era un servicio de mucha ayuda. Había personas rumanas, marroquíes o chinas”, recuerda.
 
Este servicio era de una importancia vital para compartir con los pacientes recomendaciones en cuanto a su salud. “La mediación era de mucha ayuda porque, por ejemplo, en programas del embarazo, es necesario explicar ciertas cosas, no solo traducirlas. Ellos conocen las peculiaridades de cada cultura y saben cómo explicarles bien las cosas para que las decisiones sean lo más compartidas posible y el paciente se entere bien de todo”, argumenta el especialista, quien aboga por recuperar la figura de estos mediadores: “Hubo una época buena en la que se invertía más en Sanidad, pero con los años de la crisis, hubo un recorte y se notó mucho”.
 
ESFUERZO MÉDICO
 
Cuando no se disponen de los medios, los sanitarios ponen todo su empeño en hacerse comprender con los pacientes y que estos dispongan de toda la información que necesitan. “Procuramos entendernos utilizando términos lo más sencillos posibles y dando el tratamiento por escrito para que lo puedan entender mejor, pero el idioma sí es un problema, sobre todo en la consulta, que hay muy poco tiempo y supone que en estos casos se produzcan demoras en el trabajo”, expone el médico de Primaria.
 
Tampoco en emergencias resulta menos complejo. “A veces en Urgencias es más complicado porque son situaciones de más gravedad y estresantes. En consulta el hándicap es el poco tiempo que hay para cada paciente. Lo que supone un poco de retraso todo esto. Es complicado también preguntar por los antecedentes o si habían tomado algún tratamiento en su país”, añade.
 
MEDIAR CON LA FAMILIA
 

 Carlos Santiago Guervós, Jefe de Servicio de Coordinación de Trasplantes del Hospital General de Alicante

Carlos Santiago Guervós, Jefe de Servicio de Coordinación de Trasplantes del Hospital General de Alicante, también conoce de primera mano las dificultades que puede haber ya no solo con los pacientes extranjeros, sino con los familiares a los que comunicar que una persona ha fallecido y que existe la posibilidad de la donación, tan importante para salvar otras vidas.
 
“Alicante es una provincia con unas características muy especiales dado que tiene una población extranjera cercana a las 350.000 personas sobre una población de 1.800.000 y eso se refleja también en la donación, porque entre un 30 y un 40 por ciento de los donantes no son españoles”, explica el médico, consciente de las peculiaridades: “Esto plantea una serie de dificultades idiomáticas y también culturales, porque hasta ahora llevamos donantes de 30 nacionalidades. Tenemos un modelo que consiste en atender a estas familias en un momento de alta tensión, en un momento de gran impacto emocional cuando se comunica el fallecimiento de un familiar. En el caso de paciente no españoles se une al dolor añadido, que están en un país que no es el suyo, lo que intensifica su desamparo y su dolor”. El pasado año, donantes de Reino Unido, Ecuador y Alemania lideraron la lista en el hospital.
 
PERSONAL SANITARIO CON IDIOMAS
 

"Creamos una figura, la del cooperador cultural, que no es un traductor porque en estas situaciones se viene abajo"


Para dar la mejor cobertura posible a esas familias, desde el servicio se plantearon un nuevo método dentro del Modelo Alicante. “Te puedes defender en algún idioma pero no en tantos, y nos planteamos crear una figura, la del cooperador cultural, que no es un traductor porque en estas situaciones se viene abajo, no están preparados para estos escenarios. Buscamos dentro del personal sanitario, a gente que dominase bastantes idiomas”, explica el médico, que describe con orgullo a su equipo, donde se encuentra: “Una enfermera española que ha vivido en Suiza y domina cuatro idiomas: francés, inglés, italiano y alemán. La preparamos para hacer las entrevistas familiares, con un grupo de psicólogos. El hándicap que tienen a veces los profesionales sanitarios es que no han recibido una formación adecuada para comunicar malas noticias, y nos pareció de vital importancia que estas personas que iban a colaborar con cooperadores nuestros, tuvieses esa preparación”.
 
El Modelo Alicante, que se ha extendido por otras zonas de España, “ha permitido pasar de un gran número de negativas familiares, a que estas personas donen al mismo nivel que los españoles, que tenemos alrededor de 93 por ciento”, explica Santiago, que destaca que estos "cooperadores sanitarios" también ayudan a los familiares en las gestiones administrativas.

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