19 de julio de 2018 | Actualizado: Jueves a las 19:00

La vida del médico después del MIR

Finalizada la residencia, los especialistas se enfrentan a su inmersión definitiva en el mercado laboral

La vida del médico después del MIR
J. Puglisi / C. Corominas
Comparte este artículo
Sábado, 30 de abril de 2016, a las 20:00
Una nueva generación de especialistas sale al mercado laboral. Tras formarse por una década en las artes de la Medicina, se enfrentan al reto de encontrar una plaza que les permita cumplir su sueño de salvar vidas, pero donde también hallen todas las oportunidades para alcanzar estabilidad laboral, condiciones favorables, facilidades de crecimiento profesional y una ventana abierta para el desarrollo continuo asistencial, docente e investigador. Unas circunstancias que, actualmente, no son las más fáciles de encontrar, por lo que algunos MIR tendrán que hacer malabares para reencontrarse con el “empleo de los sueños”.

Aunque difícil, tampoco se trata de un imposible. “Nos encontramos ante un mercado laboral mejor al presentado hace cuatro o cinco años, a pesar de que dista de la situación de mayor bonanza que se vivió hace unos 15 años atrás”, ha precisado a LA REVISTA de Redacción Médica el director gerente del Hospital Universitario de Fuenlabrada, Carlos Mur de Víu. Según explica, las posibilidades variarán en medida de la especialidad alcanzada, ya que hay algunas que disponen de una mayor salida laboral que otras.

Carlos Mur, gerente del Hospital Universitario de Fuenlabrada.

En este sentido, considera que existe una mayor oferta laboral para los residentes que hayan cursado algunas especialidades como son Anatomía Patológica, Anestesiología y Reanimación, Pediatría y Radiodiagnóstico, así como Oftalmología y Cardiología. No obstante, el director gerente del Hospital de Fuenlabrada pronostica una situación más compleja a quienes salgan de Medicina Interna, Cirugía General y del Aparato Digestivo, Neumología, Reumatología y Psiquiatría.

Tú a Londres y yo a Torrejón

Con 29 años recién cumplidos Marta Ortega está a punto de terminar su residencia de Anestesia en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid y enfrentarse a su primer trabajo. Ella ha tenido suerte porque la especialidad que escogió, y que le gustaba, cuenta con una tasa de paro ínfima y, tal como señala, “en Anestesia la cosa está muy bien y siempre buscan a gente”. De hecho, no tendrá tiempo ni para tomarse un descanso tras la residencia: acaba el día 10 de mayo y el 11 ya empieza a trabajar en el Hospital de Torrejón con un contrato indefinido.

Pero la situación de Anestesia es poco común como recuerda el gerente del Hospital de Fuenlabrada. “Curiosamente, aquellas especialidades que tienen más dificultades al momento de dar con oportunidades laborales son aquellas que sirven como piedras angulares de todo el sistema sanitario y que están en contacto constante con otras tantas especialidades”, ha añadido Mur de Víu, quien asegura que “suelo recomendar a mis residentes que nunca pierdan la esperanza, sino que sean capaces de ver su carrera a medio plazo en lugar de conformarse con el primer contrato que les ofrezcan”.

Para el director gerente, el final de la residencia es el momento idóneo para dar nuevos pasos a futuro. “No hay una serie de ataduras familiares, personales y profesionales que les impidan formarse en áreas aún más específicas tanto en España como en el exterior, así como preparar su tesis o formarse a través de becas de investigación. No deben tener miedo al vacío, sino sacar el mayor provecho profesional a este punto de su carrera”, apunta.  

Como recomendación personal, Mur de Víu considera una acertada opción el buscar un incremento de los conocimientos profesionales en países como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Francia, pero con especial énfasis en aquellos anglosajones, ya que “tienen un modelo científico y sanitario diferente, lo que permitirá contar con una visión más completa de la sanidad”.

Este es el camino que ha decidido tomar Ana Vinagre, residente de Neurología y compañera de Marta Ortega en el Hospital Puerta de Hierro. Consciente de que las oportunidades en Neurología son más escasas que en otras especialidades ha decidido subespecializarse en Trastornos del Movimiento. Lo más probable es que se vaya a Reino Unido, donde ya ha hecho varias entrevistas, con una beca ya que “en España las oportunidades para conseguir ayudas son muy escasas”.  

La motivación para dar este paso ha sido doble: “Por una parte lo hago por interés personal porque me gusta mucho y por otra porque me puede dar más posibilidades en el futuro”. La inspiración le llegó de una rotación en el Hospital de Sant Gde Barcelona donde pudo formarse en esta especialidad.
las opciones olvidadas
El ejército y las ONG son algunas de las salidas para quienes no logran acceder al MIR, pero son una opción “anecdótica” para quienes cuentan con una especialidad. Desde los hospitales se indica que “la incorporación a la Medicina Militar suele hacerse durante el grado o antes del MIR, pero es muy poco común su anexión posterior”. Lo mismo que ocurre con las organizaciones de cooperación internacional, quienes, a pesar de que en sus requisitos piden una especialidad médica, cuentan con una escasa presencia de estos profesionales que abogan más por seguir formándose en caso de no encontrar una plaza laboral.


Cortar el problema de raíz

En la búsqueda de la ‘época de oro’ en el empleo sanitario, la representación estudiantil ha movido su artillería para intentar cambiar la situación actual. El Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), por ejemplo, se ha convertido en un férreo defensor del equilibrio de los númerus clausus y plazas MIR, considerándole “un aspecto clave y estratégico para evitar el exceso de médicos formados que, al final, sólo tendrán dos salidas: la inmigración o empleos precarios”.

Leonardo Caveda, vicepresidente del CEEM.

Leonardo Caveda, vicepresidente del CEEM, advierte que “el principal problema al que se enfrentan los especialistas es la precariedad laboral de la que, actualmente, es víctima el 50 por ciento de los profesionales, aproximadamente, según estimaciones de la Organización Médica Colegial (OMC)”.  En este sentido, apunta que es una situación que afecta por igual a los profesionales pertenecientes al sector público como privado, por lo que debe ser abordado desde todas las partes.

“Lo más trágico es la incertidumbre que viven los médicos al verse con un contrato que vence, en el mejor de los casos, en un año, pero que llega a durar entre días u horas”, aclara Caveda, quien recalca que “desde el CEEM intentamos cortar este problema de raíz a través de la reducción de los númerus clausus y ajuste de plazas MIR, lo que ayudará a evitar que haya un exceso de profesionales que, posteriormente, tendrán que ir al paro o al extranjero”.

Sin embargo, no están solos en esta lucha. El Foro de la Profesión Médica está en línea con esta iniciativa, por lo que ha asegurado que “existe el error común a pensar que el número de plazas MIR debe regularse a partir de los númerus clausus, pero esto no soluciona el problema de desempleo sanitario, por lo que la estrategia es realizarlo en el sentido contrario”. En este sentido, la fórmula planteada desde la organización es que el paro en cada una de las especialidades sea el indicador que ayude determinar la oferta MIR para cada una de las convocatorias y que, a su vez, sean las plazas de residencia las que condicionen al número de estudiantes de Medicina en las facultades.

“Queremos que los profesionales que salen de España lo hagan por la convicción de que su futuro profesional y personal será mejor en el extranjero, pero nunca porque sea su única opción”, insiste Caveda. De esta manera, reitera su petición a que Sanidad realice una mayor inversión en el sector sanitario que permita “fomentar la contratación”, así como generar un beneficio colateral en el servicio, ya que “se disminuiría la carga asistencial sobre algunas de las especialidades como Medicina de Familia, lo que se verá reflejado en la calidad de la atención”.

Otras de las fórmulas que se barajan son el aumento de incentivos económicos, curriculares y familiares para ocupar aquellas plazas menos demandadas, pero que están disponibles en todas las comunidades autónomas. En este sentido, se promovería la movilización profesional y se lograría “llenar esas plazas que cuesta tanto ocupar en las zonas rurales”.

Déficit de formación

El estrés de buscar trabajo de los residentes se suma a la nula experiencia que tienen a la hora de enfrentarse al mercado laboral. “La residencia es un periodo muy duro donde te entregas mucho a un servicio concreto y es como si estuvieras bajo un caparazón”, explica Ana Vinagre, que añade: “De repente se acaba y te encuentras con 29 años en un mundo desconocido; imagino que al resto de la gente le pasa lo mismo, pero mucho más joven al salir de la universidad”.

Marta Ortega.

Para tratar de ayudar a los residentes en este periplo, el Sindicato de Médicos de Granada (CESM-Granada) organizó hace unas semanas un seminario en el que se les mostraba las diferentes salidas laborales que tenían y cómo inscribirse en las bolsas de trabajo que ofrecen algunas comunidades. “La verdad es que están muy verdes”, explica Vicente Matas, vocal de Atención Primaria Urbana de la OMC y coordinador del Centro de Estudios de CESM-Granada, que añade: “Algunos ni siquiera saben que tienen que ir al INEM y pedir el paro ya que han estado cuatro o cinco años cotizando”.

Matas considera que la residencia falla en este aspecto y que “se debería informar sobre qué se van a encontrar al terminar este periodo”. La misma opinión tiene la residente Marta Ortega: “Sabes que terminas la residencia en mayo y piensas que algo deberás hacer, así que buscas una plantilla de currículums en internet y haces uno, pero nadie te explica si está bien”.

Ella ha acudido a sus “resis mayores”, los adjuntos de su servicio que le explicaron cómo encontraron ellos trabajo al terminar su residencia. Al final, señala que al propio estrés de encontrarte sin trabajo se suma el hecho de no saber cómo empezar a buscarlo. “Te plantas en los servicios de hospitales y no sabes ni cómo te tienes que presentar”.

Por eso, considera que el lugar para formarse en cómo buscar trabajo es la residencia: “Igual que te enseñan a ser especialista, a hacer búsquedas bibliográficas y a investigar, te tienen que enseñar a buscar trabajo y a hacer un buen currículum e incluso decirte qué cosas puedes hacer durante la residencia para que tu currículum luzca más”. Al final, la residencia no deja de ser un periodo de formación para un empleo posterior y resulta paradójico que al terminarla los especialistas no sepan ni cómo empezar a buscar ese trabajo.