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ECOE: donde el médico demuestra de qué pasta está hecho

Las pruebas para la evaluar las capacidades clínicas en la práctica son la gran apuesta de los decanos

ECOE: donde el médico demuestra de qué pasta está hecho
José A. Puglisi
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Sábado, 27 de agosto de 2016, a las 20:00
Un estudiante de Medicina se prepara para examinar al paciente. En realidad, se trata de un actor completamente sano que espera en una camilla. Durante los próximos minutos, simulará padecer alguna enfermedad para facilitar la evaluación de las competencias del alumno. Todo parece un juego, pero se realiza con la más rigurosa seriedad. Así es como funciona la Evaluación Clínica Objetiva Estructurada (ECOE), un simulacro en el que los estudiantes ponen a prueba sus conocimientos de forma práctica en las distintas estaciones del ejercicio.

Conscientes de su potencial, la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina ha tomado la bandera de la evaluación. Específicamente, ha implementado un plan para que todas las facultades de Medicina cuenten con una ECOE en el último año de su formación universitaria. “La iniciativa tiene un doble beneficio. Por un lado, aumentar las evaluaciones prácticas del estudiante y, por el otro, dotar de mayor calidad formativa a las facultades de Medicina”, ha explicado a LA REVISTA de Redacción Médica el expresidente de la Conferencia, Ricardo Rigual, durante la promoción del proyecto.

La apuesta de la Conferencia de Decanos por la ECOE es sólida. Así queda demostrado tras la creación de dos estructuras que trabajan estratégicamente: el Comité Ejecutivo y el Comité de Prueba. El primero está conformado por representantes de los decanos, de la Sociedad Española de Educación Médica (Sedem) y, al menos, una docena de expertos; mientras que en la segunda están presentes todos los decanos de Medicina o sus representantes asignados. A través de estos equipos, se busca una implementación de tipo nacional en la que no existan diferencias de dificultad entre las facultades de cada autonomía.

Las estructuras sirven, además, para que los decanos mantengan un contacto directo con todas las facultades (asesorando a las que tengan dudas o trabas en la implementación de la ECOE) y con los expertos en materia de evaluación sanitaria práctica, dotándoles de los conocimientos y últimas técnicas existentes. Sin embargo, no han sido las únicas medidas. En búsqueda del modelo idóneo, también se ha nombrado una comisión para que realice auditorías externas a las facultades de Medicina y compruebe que las ECOE se realizan bajo los estándares de calidad establecidos, siendo “beneficiosos tanto para el estudiante como para la propia universidad”.

Ricardo Rigual.

No solo en el papel

La Conferencia de Decanos no quiere que la igualdad de las ECOE se quede en el papel, y para ello ha establecido un modelo de homologación que permitirá unificar todas las pruebas de este estilo que se realicen en toda España. De cumplirse con los plazos previstos por la organización, las primeras facultades de Medicina en obtener el certificado llegarían antes de terminar el presente ejercicio. En este sentido, hay que contar con algunos aspectos clave como, por ejemplo, que la prueba haya cumplido con los estándares básicos de calidad por un período mínimo de dos años.

Si bien la implementación del proyecto de las ECOE se consolidó durante la legislatura de Ricardo Rigual, será el nuevo presidente de la Conferencia de Decanos, José Luis Álvarez-Sala, quien deberá asumir el reto de las primeras homologaciones, así como de garantizar que las universidades con mayor experiencia sigan ayudando y tutorizando a las más jóvenes en la implementación de la evaluación práctica.

En este sentido, las facultades de Medicina que quieran contar con la homologación han de contar con una evaluación constituida por 20 estaciones de unos 10 minutos cada una, en donde puedan abordarse entre 12 y 20 casos individuales. Las estaciones, sin embargo, no serán todas iguales. El modelo recomendado tiene tres formatos distintos, donde se tratará a un paciente o un familiar del mismo (con la presencia de actores y de un guión), posteriormente a un maniquí o simulador digital y, finalmente, la realización de pruebas complementarias (reconocimientos de imágenes).

La implementación total conlleva una inversión en cada prueba. Según los cálculos de la propia Conferencia de Decanos, la ECOE representa un coste medio que oscila entre los 140 y 180 euros por cada estudiantes. Sin embargo, algunas facultades de Medicina han encontrado fórmulas que pueden oscilar entre los 14 y los 25 euros por alumno, ya que los gastos se limitan al pago de los actores y el uso de las licencias digitales de la segunda estación.
sus tres pilares principales
La Evaluación Clínica Objetiva Estructurada requiere de tres bases imprescindibles para su ejecución: un Comité de Prueba (responsables de la ECOE que debes oscilar entre los seis y 12 miembros recomendablemente), tabla de especificaciones (representación resumende la prueba), y los casos que se realizarán en las estaciones y en los listados evaluativos. Un buen funcionamiento de todas las partes permite aplicar la pirámide de Miller, por lo que se evaluarán tres de sus cuatro niveles: saber, saber cómo y demostrar cómo.
El potencial fuera de la facultad

La ECOE no solo está limitada a las facultades de Medicina  o a las evaluaciones de los residentes durante su especialización. Los decanos han encontrado en este modelo de evaluación una oportunidad para mejorar los procesos de acceso al MIR, así como de ampliar las garantías en las homologaciones de titulaciones sanitarias extranjeras. Unas propuestas que han colocado sobre la mesa para que puedan ser valoradas cuando haya una aplicación nacional y homologada de todas las ECOE en España.

José Luis Álvarez-Sala

“En el Plan Bolonia se recalca la importancia del saber y el saber hacer. Sin embargo, en el MIR solo se examinan los conocimientos, pero no las actitudes y habilidades de los aspirantes, por lo que la ECOE significaría un importante avance”, ha precisado Juan Emilio Felíu Albiñana, decano-comisario de la Facultad de Medicina de Ciudad Real.

De esta manera, considera que el uso de esta evaluación en la prueba de acceso a las plazas de especialidad ayudaría a modernizar la formación sanitaria. No obstante, no se trata de una sustitución a la tradicional prueba MIR, ya que, según la propuesta original, el puntaje obtenido en la ECOE sólo se sumaría al baremo académico. Una opción que están dispuestos a negociar con el Ministerio de Sanidad.

Desde la Administración Pública han advertido que, aunque el proyecto es interesante, requerirá de un gran esfuerzo logístico por el elevado número de candidatos que se presentan al MIR cada año (durante la última convocatoria se presentaron un total de 12.427 alumnos), ya que la evaluación deberá hacerse de forma simultánea y el mismo día. Asimismo, han destacado otros aspectos como garantizar la objetividad del examen y los costes que conllevarían para el gasto público.

En cuanto a su aplicación durante los procesos de homologación de títulos extranjeros, sería una fórmula para determinar cómo se desempeña el profesional sanitario durante la asistencia sanitaria y el uso práctico de los conocimientos teóricos que están avalados en su documentación. Al contar con una menor presencia de candidatos, se facilitarían los aspectos logísticos y, al mismo tiempo, se reducirían los gastos asociados.
Las ECOE están consolidándose dentro de las facultades de Medicina. Cada vez son más los estudiantes que, dentro de una consulta simulada, demuestran sus habilidades y dan nuevos pasos hacia un futuro profesional donde no habrá actores, sino ciudadanos a quienes deberán garantizar la mejor atención sanitaria.