Redacción Médica
18 de octubre de 2018 | Actualizado: Jueves a las 11:10
La Revista

De la explotación al paro: los dentistas que también sufren el caso iDental

Los trabajadores de la clínica dental de bajo coste se sienten dolidos por quien cuestiona su profesionalidad

Los trabajadores y pacientes llevan meses movilizándose
De la explotación al paro: los dentistas que también sufren el caso iDental
Esther Ortega
Sábado, 14 de julio de 2018, a las 20:00
El boom de las clínicas dentales de bajo coste ha terminado con pacientes con tratamientos odontológicos sin acabar y con trabajadores en el paro a los que se responsabiliza de la mala gestión de los dueños y se cuestiona su profesionalidad. La última en quebrar ha sido iDental, con sede en varias ciudades españolas, un negocio basado en hacer accesibles tratamientos dentales a pacientes sin los suficientes recursos económicos, en las que los empleados se encontraron con las puertas cerradas de un día para otro. El Consejo General de Dentistas de España ha abogado por llevar el modelo de este tipo de clínicas al Interterritorial y ha criticado duramente que no "prevalece la ética ni la calidad en ellas". Los trabajadores, que se han quedado sin su empleo, se sienten dolidos por la falta de respaldo y defienden su trabajo. 

Mariano ha estado un año trabajado en una de las clínicas de iDental en Barcelona, lo que califica de “toda una aventura”: "Siempre han sido impuntuales con los pagos, como dinámica. A nosotros cuando entramos, nos vendieron que era un proyecto odontológico, una forma de dar solución a gente con escasos recursos. Para una persona de 30 años sin mucho dinero, es mejor que le coloques implantes a que le coloques una prótesis. Partiendo de esa base, teóricamente, a ti te instruían unos doctores que están más capacitados que tú, con un máster y con más experiencia a la hora de colocar estos implantes", recuerda el joven, que prefiere mantener el anonimato por temor a represalias. 
 

"Siempre han sido impuntuales con los pagos"


La realidad de la clínica no tenía nada que ver con las promesas previas a trabajar en ella. "La idea que te venden para entrar es que tienes una formación teórico-práctica con pacientes. Y la realidad es que te lo hacen, aunque la parte teórica falla un poco. Pero el sentimiento que te crean es que tú te desvivas por los pacientes, y el desgaste que tiene gente que hace poco que ha terminado la carrera, les hacen trabajar como locos porque si no lo hacían, el paciente se va a casa sin el trabajo hecho", admite el especialista, que añade: "Te obliga a hacer más horas de lo normal aunque sea voluntariamente, porque te sabe mal por los pacientes".

MALA GESTIÓN
 
Para Mariano, el problema de las clínicas está en el planteamiento del propio modelo de negocio. "El principal error ha sido administrativo, no han sabido gestionar el alto volumen de pacientes con las instalaciones, que no eran suficientes. Eso crispa mucho al paciente y a nosotros nos han llegado a levantar la mano varias veces. Aquí en un principio dinero había, pero tú no puedes tener 25 boxes y un volumen de paciente en el que cada día, aceptas a 150, no tiene sentido", critica el dentista, que narra su experiencia personal: "En cuestión de gestión, ellos apretaban para que hicieras más horas. Era una cuestión de niveles y capacidades. En el momento en el que tú fueras mejorando y fueras cogiendo mayor experiencia, te iban subiendo de nivel o categoría. Partiendo de eso, al final te involucras, sobre todo por la empatía con los pacientes, porque si tu contrato es de 8 horas y hacías 12, te fastidiabas", recuerda.
 
En el centro en el que trabajaba en Barcelona había dos turnos, "de 8 a 4 y de 4 a 12": "Hay una parte dentro de la cirugía que se llama prótesis inmediata, por la que tú tienes que entregar la prótesis el mismo día para que los implantes funcionen. Si tardas mucho más, tienes que esperar hasta que pase el tiempo de cicatrización", explica el especialista, al que le podía su compromiso con los pacientes: "Había gente a la que se les había operado por la mañana y se les estaba confeccionando la prótesis, como se tardaba al haber tantos pacientes, había días que te podías ir a casa a las 12 o 1 de la mañana para entregar esas prótesis".

AGRESIONES DE LOS PACIENTES
 

"Agresiones hemos recibido miles, la policía ha tenido que venir a defendernos a la clínica"


Javier, por su parte, ha trabajado en una de las clínicas de Sevilla y ha formado parte del comité de empresa. Ha estado trabajando más de dos años, hasta que hace apenas unas semanas las ilusiones que había invertido en este trabajo se esfumaron. El uno de junio cerraron las puertas sin previo aviso ni a los trabajadores ni a los pacientes: "Agresiones hemos recibido miles, la policía ha tenido que venir a defendernos a la clínica. Nos han visto como responsables y nosotros solo éramos trabajadores, no podíamos arreglarles a ellos su vida, que a nosotros también nos venía de arriba. Que no se ponga demasiado en duda nuestra profesionalidad, en Sevilla siempre hemos hecho las cosas bien", defiende el auxiliar de Enfermería, que tenía un contrato indefinido. 
 
"A partir de los seis meses trabajando allí, Javier, como sus compañeros, empezó a cobrar a mediados de mes, incluso a finales. Y a partir de ahí, empezamos a cobrar nivel vencido y no nos daban ningún tipo de explicación. Nosotros nos quejábamos a los coordinadores de clínica pero en esa época nos aguantábamos mucho", considera el auxiliar, que vivió el declive de la empresa: "Ya llegó la época mala, en verano del año pasado, y estuvimos hasta tres meses sin cobrar. Ahí se empezaron a mover los trámites para formar el sindicato y el comité de empresa", recuerda. 
 
"En el último mes convocamos una huelga de casi 20 días, cubriendo solo servicios mínimos. Yo en esa época vivía en casa de mis padres y no afectaba tanto mi economía doméstica, pero imagínate las deudas que tuve. Y mis compañeros estuvieron casi tres meses sin recibir dinero para sus familias, con los bancos ahogándoles, sin recursos para los niños, fue una pasada. No sé cómo aguantamos tanto, la verdad".
 
SIN EXPLICACIONES

La situación parecía mejorar a final de año. "Estuvo al borde de la quiebra la empresa y ya con la llegada del nuevo inversor en octubre, nos pagaron dos nóminas íntegramente. A partir de ahí, vivimos unos meses de nuevo muy buenos, cobrando las primeras semanas de cada mes. Solo nos indicaron por correo interno el nombre de los nuevos dueños, pero no nos dijeron nada más. Tres meses antes de cerrar las clínicas es cuando nos empezaron a mandar correos corporativos dándonos algún tipo de explicación", lamenta el trabajador, que también denunció alguna carencia en la clínica". 
 
"Siempre nos ha faltado solo un tipo de material que siempre pedíamos en la clínica, que eran los destornilladores manuales, del resto de cosas teníamos de sobra. Los destornilladores es lo que más se usa para las coronas, los dientes de los pacientes… Los gerentes nos decían que era lo que había, que ellos los pedían a Madrid pero que les decían que no podían mandar más material", recuerda Javier, que detalla: "Una de las denuncias a inspección de trabajo está hecha por este motivo porque no teníamos material suficiente."
 
Las cosas se volvieron a torcer en marzo. "Empezamos a cobrar mal, yo la última nómina la cobré en mayo, que era la de abril, y ya no más. Los odontólogos dejaron de recibir sus nóminas en abril. A ellos les deben dos meses y al resto de la plantilla uno", explica en trabajador de iDental que participó en las manifestaciones a la puerta de la clínica hasta el 1 de junio, cuando se encontró las puertas cerradas y no pudo acceder a su puesto. 

EMPATÍA


"Ahora se está poniendo en duda la profesionalidad de los trabajadores"


"Yo siempre me he puesto en el lugar de los demás y hablaba muchísimo tiempo con los pacientes, explicándoles toda la situación y diciéndoles la verdad desde el minuto uno. Yo me sentía fatal y ellos también, la mayoría entendía que, si estábamos sin cobrar, nos movilizáramos. Pero a muchos les quedaba medio tratamiento sin hacer, no les llegaban las coronas, se te ponía el corazón en un puño, venga a llorar", rememora con tristeza Javier, enfadado por que se les cargue a los empleados con las responsabilidades. 
 
"Ahora se está poniendo en duda la profesionalidad de los trabajadores y todos éramos muy buenos profesionales. El tema de la esterilización, por ejemplo, era extrema. Ahora que sacan lo del VIH y la hepatitis lo hacen para meter miedo y calentar al personal. Porque a nivel profesional era todo perfecto, denuncia el auxiliar, que como sus compañeros de CCOO ha tenido ya el acto de la conciliación y está esperando al juicio: "Nosotros seguimos dados de alta en la seguridad social, por lo que encima no podemos cobrar el paro. Se tiran la pelota de unos a otros las administraciones públicas. Estamos a mitad de julio y hay compañeros que no están trabajando y encima no pueden cobrar el desempleo. Es una situación fatal, dos o tres meses sin recibir dinero para la casa, mis compañeros están llegando al límite, desbordados", denuncia. 
 
INCREDULIDAD

Sus compañeros de Gijón también se sienten estafados. "Cambia la directiva y las cosas tomaban buen rumbo, jamás los empleados nos imaginábamos que en plena campaña publicitaria los 3 nuevos dueños entrarían en disputas y llevarían todo al desastre. Los empleados de la clínica de Gijón somos también afectados porque se nos deben nóminas de abril, mayo y junio, la directiva no nos dio explicaciones, se mantuvieron como hasta ahora en absoluto silencio", denuncian miembros del sindicato: "Lo único que se nos dijo por escrito en Mayo era que se comprometían a pagarnos en cuanto se solucionara todo, que todo iba bien y que no nos dejarían tirados pero no se cumplió".

Para ellos, también fue una sorpresa. "Hasta el último día que se nos permitió trabajar, se entregaron las copias de historiales  de aquellos que lo solicitaron, se les permitió solicitar la devolución del dinero y se entregó la hoja de reclamaciones, los pacientes tuvieron derecho a esas tres cosas para que pudieran tomar acciones legales los que quisieran" explican, antes de añadir: "En cuanto a contar lo que estaba pasando no teníamos nada que decir, porque ni nosotros sabíamos lo que estaba pasando, nos enterábamos por las noticias que salían en internet porque comunicación clara, precisa y concisa entre directiva y empleados nunca la hubo".

Como Javier, defienden un trabajo inmaculado. "Cumplíamos con nuestro trabajo, ofrecimos tratamientos acordes a lo diagnosticado por el odontólogo y el estado de salud del paciente, que esto es muy importante para que un tratamiento tenga éxito. Los doctores no somos aprendices ni jovencitos', somos profesionales con ética, trabajadores titulados con experiencia y también teníamos que cumplir metas, con lo cual constantemente se nos recortaba los tiempos para atender a los pacientes y cada uno hacíamos lo que humanamente podíamos".