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Lluís Montoliu, investigador del CSIC, explica que el objetivo es desarrollar más métodos alternativos sin animales

"Pronto habrá un método para evaluar vacunas sin experimentación animal"
Lluís Montoliu, biotecnólogo y genetista del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC).


26 feb 2022. 09.50H
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La experimentación animal es imprecindible a día de hoy para continuar avanzando en tratamientos, medicamentos y vacunas. Y evitarla, además de ser imposible legalmente, “sería altamente arriesgado”. Una propuesta de vacuna no puede ir directamente a humanos sin pasar antes por animales, sin embargo, Lluís Montoliu, biotecnólogo y genetista del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) confía en que pronto se puedan evaluar sin un modelo animal.

"Cada vez se desarrollan más métodos alternativos para ir sustituyendo paulatinamente la experimentación animal por su correspondiente aproximación alternativa que no requiere el uso de animales". De hecho, según datalla Montoliu, en los últimos diez años se han utlizado alrededor de un 46 por ciento menos de animales en investigación y educación. Según los datos publicados por el Ministerio de Agricultura, mientras que en 2009 se emplearon 2.233.727, en el año 2020 se utizaron 761.012.

“Por ejemplo, como ocurrió con los cosméticos, que ya existen medios alternativos. Sin embargo, para validar vacunas aún necesitamos un animal que, por su sistema inmunitario, podamos evaluar cómo responde frente a la infección. No te sé decir cuándo, pero estoy seguro que más pronto que tarde llegaremos a desarrollar un método alternativo que para estos experimentos más complejos permitan la realización de los mismos sin necesitarlos”.

Montoliu asegura que cualquier instalación en la que se vaya a realizar experimentación animal debe registrarse y las autoridades competentes controlar que cumple con las medidas adecuadas. “Las garantías son máximas y el trabajo que tiene que hacer un investigador para conseguir que aprueben un estudio altísimo", detalla y asegura que los procesos no son nada fáciles y "no tienen que serlo, porque es lo que nos pide la sociedad y es lo que se ha aprobado en el Parlamento Europeo".

No obstante, según una reciente encuesta realizado por BBVA, más de la mitad de la población española, un 57 por ciento, acepta el uso de animales en la investigación, aunque depende del tipo de animal del que se trate. Entre los consultados, se acepta la investigación con insectos y ratas -en una escala de 0 a 10, la media es de 5,9- y es ampliamente rechazada en chimpancés (3,8), delfines (3,2), perros (3,3) y  gatos (3,4).

¿Quién controla la experimentación animal?


Consultado en relación a las denuncias interpuestas contra Vivotecnia por maltrato, este biotecnólogo reitera el control de las instalaciones por las autoridades competentes. "La comunidad autónoma tiene el último paso para aprobar o rechazar una investigación”, argumenta este investigador. “Si hay sospecha de que se está haciendo algo incorrecto, las comunidades autónomas son las que tienen la última palabra y son las que pueden decidir si se cierra una actividad o incluso tengan una consecuencia legal”.

A su vez, insiste en que la inmensa mayoría de las instituciones son muy cuidadosas, “lo cumplimos a rajatabla y si hay alguien que no lo cumple ahí está la autoridad competente para investigarlo”. No obstante, Montoliu asegura que esta es una de las actividades más reguladas y, que de hecho, se persigue que solamente se utilicen animales en las pruebas que sean estrictamente necesarias.“Si hay métodos alternativos que nos permitan avanzar y no utilizar animales, no es que se puedan, sino que la ley dice que se deben usar”, añade.

Formación en experimentación animal


En este sentido, Montoliu explica que durante la formación de los profesionales que vayan a tratar animales para investigación, se hace "hincapié en mantener el confort y bienestar animal en sentido de minizar los riesgos y los daños, teniendo en cuenta que son animales sensibles, que perciben dolor y esto hay que minimizarlo". A su vez, explica que cualquier persona que vaya a entrar a un proceso de investigación en el que se usen animales, tiene que estar capacitada y formada para ello. "No se trata de voluntad ni gustos, si no que la autoridad competente te haya reconocido si tienes la formación necesaria; no se adquiere de forma automática, si no con formación y trabajo bajo supervisión".
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