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Cristina Avendaño explica que la decisión de administrar esta dosis "no puede hacerse a nivel de la UE", sino de país

¿Debe ser la EMA rotunda con la tercera vacuna Covid?
La investigadora Cristina Avendaño, vocal de la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (Facme).


14 oct 2021. 16.20H
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La Unión Europea (UE) esperaba con ganas que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) tomase una decisión con respecto a administrar o no una tercera dosis de la vacuna contra el coronavirus Covid-19 en población general. Sin embargo, la postura se limitó a avalar esta vacuna, pero dejando en manos de cada país su uso. ¿Debería haber sido la EMA más contundente con esta decisión?

Lo cierto es que el trabajo de la EMA se limita a avalar la seguridad y eficacia de un medicamento, pero siempre la disponibilidad de fármaco, cómo ha de ser utilizado y a qué personas se les administrará, le ha correspondido siempre a cada país, que toma estas decisiones en base a sus recursos sanitarios y sus propios calendarios vacunales. 

La investigadora Cristina Avendaño, vocal de la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (FACME), explica en una entrevista con Redacción Médica que la situación que se está viviendo con la tercera dosis de la vacuna y su recomendación por parte de la EMA es la misma que ocurre con todas las vacunas. "La Agencia comunica que el beneficio-riesgo es positivo, pero lo introducen las autoridades de Salud Pública".

"La decisión sobre el modo de utilizar una vacuna es de cada país en base a sus recursos sanitarios y sus estrategias vacunales. No se puede tomar esta decisión a nivel de la Unión Europea", señala Avendaño.


Consenso en la decisión 


A la hora de que un país decida si usar esta dosis o no, Avendaño cree que es fundamental distinguir entre dosis adicional (destinada a las personas que no consiguen una respuesta adecuada con la pauta normal de dos dosis, como inmunodeprimidos) y dosis de refuerzo (que se inocula tiempo después de la primera vacunación inicial para recuperar una protección frente al virus que se ha perdido). "Son muy distintas, se administran en tiempos distintos, y se está creando confusión".

En el caso de la primera, la investigadora cree que lo adecuado es que la indicación final se encuentre dentro de la práctica médica, es decir, pueda individualizar la decisión y la información por parte de los equipos responsables del seguimiento del paciente. Para el segundo caso, la dosis de refuerzo, cree que "falta todavía evidencia y no hay que precipitarse en esta decisión".

Así, apunta que "hace falta concretar los beneficios de la dosis de refuerzo" y que el diálogo con las sociedades científicas "es importante". "Porque no se trata solo de decidir administrar una vacuna, sino de a quién, en qué momento, a qué dosis... Se necesitan instrucciones precisas y la explicación de la evidencia que las avala", concluye Avendaño. 

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