15 de agosto de 2018 | Actualizado: Martes a las 17:25

De la bata blanca al pijama verde: cómo alcancé el sueño de ser cirujano

De la bata blanca al pijama verde: cómo alcancé el sueño de ser cirujano
Un receso nocturno de la última guardia de Cirugía del martes 24 de julio.
Esther Ortega
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Sábado, 28 de julio de 2018, a las 20:00

Los R1 ya empiezan a volar por sí solos. Juanjo Ruiz, murciano de 25 años, ha empezado hace unos meses su residencia en Cirugía General y del Aparato Digestivo en el hospital Virgen de la Arrixaca, en Murcia, aunque nunca se le olvidó que sería un camino complicado. "La elegí sabiendo que serían años duros y sacrificados", confiesa el especialista, que decidió estudiar Medicina siendo todavía un niño: "Al fin y al cabo era el objetivo que tenía planteado. Puedo decir que empecé mi vida académica como estudiante en Murcia, y desde hace pocos meses sé mi carrera profesional como médico continuará aquí".

El joven persiguió su sueño contra viento y marea. "Empecé diciendo en casa que quería hacer Medicina, aunque sí bien es cierto que mis padres eran algo escépticos. Sin ningún antecedente médico en la familia, dudaban sobre si tenía verdadera vocación o era postureo", confiesa Juanjo, que recuerda detalles de esta decisión: "Acertadamente, decidieron contactar con mi vecino de arriba que es Jefe de Medicina Interna de un hospital de Murcia y éste optó por ponerme por primera vez la bata blanca, y tenerme unos días a prueba en el hospital. La experiencia fue muy buena porque a partir de ese momento supe que quería ser médico. Sin embargo, con el paso de los años y de las prácticas, cambié la bata blanca por el pijama verde, después de descubrir que mi verdadera vocación era el quirófano", explica el médico, que por fin hace lo que quiere.

DESEMBARCO EN LA UNIVERSIDAD

"A pesar de que la carrera de Medicina es más larga de lo común, echo ahora la vista atrás y pienso en el gran recuerdo que dejó en mí cada uno de los seis años universitarios. Desde los comienzos y primeros contactos con la Medicina, hasta los últimos cursos en los que tuve la oportunidad para decantar mis gustos dentro dentro de mi formación médica, gracias a la cantidad de prácticas y de rotatorios de calidad",  se congratula el joven, contento también de compartir la experiencia con sus amigos y profesores: "Todo el mundo debe de saber que Murcia y los murcianos somos muy sociables. Creo que la Universidad de Murcia es un gran lugar donde formarse, avalados siempre por un profesorado ejemplar y una red de hospitales públicos que por suerte nos siguen asegurando el mejor de los aprendizajes", explica Juanjo, que también hizo un Erasmus en Italia. 

Para preparar el examen MIR, Juanjo tuvo en cuenta tres aspectos: buscar una academia que se adecuara a su forma de estudio durante la carrera, y en la que además pudiera compartir esos duros meses con su  grupo más cercano de compañeros. "Al contrario que otros estudiantes, tenía claro cual era la especialidad que me gustaba y a la que quería llegar. Saber que quería hacer Cirugía General resultó ser más que un motivo de presión, un motor para estudiar diariamente a tope", recuerda el murciano", que se apoyó en la familia durante esos meses para coger fuerzas.

RECUERDOS DIFUSOS DEL EXAMEN

Juanjo, tiene flashes selectivos del día del examen, cuando se acumulaban nervios e incertidumbre. "Tengo recuerdos difusos. Mi mente ha querido eliminar algunos y quedarse con otros. Recuerdo que la noche de antes del examen consistió en una cena parca en palabras con mis padres y en ver una película de animación, para irme sin muchos problemas a la cama", recuerda con sorpresa el especialista, que añade: "Al ser consciente de que había cerrado por fin todo el temario, estaba tranquilo. Llegué sin nervios al examen. El problema más bien estuvo a la salida del mismo, porque no era consciente de cómo me había podido salir. Por eso esa misma madrugada, cuando me recogí de fiesta, no esperé más y lo corregí. Me había ido bien", celebra. 

Juanjo Ruiz.

Juanjo tenía muchas ganas de empezar sus quehaceres en el hospital que, con toda ilusión había escogido. "Era la especialidad que quería, y después de meses de descanso y de viajes, estaba deseando comenzar a formar parte del equipo de residentes de Cirugía General de la Arrixaca. Un equipo competente y muy formado, que nos ha acogido a mis dos CoR y a mí
fantásticamente", se alegra el murciano, que aún está adaptándose: " El aterrizaje en el hospital está en proceso. En estos dos meses he tenido tiempo no solo para conocer a mis compañeros, sino para empezar a adaptarme al funcionamiento de todo. Desde aspectos más generales como horarios,
protocolos y cómo es la jornada de trabajo, a cuestiones más técnicas como el funcionamiento del quirófano y de las propias de guardias de Cirugía".

TERRENO PISADO

Juanjo ya había sido alumno interno de Cirugía en la Arrixaca, por lo que la llegada al hospital no supuso tanto cambio ya que conocía el funcionamiento de la especialidad desde dentro. "Mi primera guardia fue muy intensa. Pero al fin y al cabo, supongo que como en todas las especialidades. Recuerdo estar en continuo estado de alerta, pendiente del "busca", que no dejó de sonar en toda la guardia. Después de
atender varias urgencias de Cirugía en la puerta a lo largo de la mañana, la guardia se complicó con tres quirófanos que se alargaron desde el principio de la tarde hasta entrada la madrugada". A pesar de todo el esfuerzo, a Juanjo, le "mereció la pena". 

De momento, el especialista no echa nada en falta en el hospital donde ha decidido completar su formación. "Lo que sí puedo decir es que el servicio de Cirugía de la Arrixaca resulta ser muy completo de cara a la formación del residente, al disponer el mismo de secciones en las que rotar que en otros lugares no existen, como por ejemplo la Unidad de Trasplantes: "Por mi cabeza solo pasa formarme al máximo, hacer "mucha mano", pero sobre todo comprobar que estos años de tanto esfuerzo han servido para cumplir con el verdadero objetivo de todo médico, la salud de nuestros pacientes.