19 de julio de 2018 | Actualizado: Jueves a las 19:00

"Las noches MIR cuestan, muchas veces estás solo, sin el tutor cerca"

Javier Fernández, de 26 años, es un residente del Hospital de Getafe, donde realiza la especialidad de Oftalmología

"Las noches MIR cuestan, muchas veces estás solo, sin el tutor cerca"
Javier Fernández, residente en el Hospital de Getafe
Esther Ortega
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Sábado, 10 de febrero de 2018, a las 20:00
Javier Fernández, de 26 años, dejó su Murcia natal para empezar su carrera como médico en la capital. Desde hace ocho meses, hace su residencia en Oftalmología en el Hospital de Getafe.
 
Aunque al principio no fue su especialidad favorita, ahora sí que siente devoción por ella: “La Oftalmología me llamaba mucho la atención, la parte quirúrgica de un órgano tan pequeño y, a la vez, tan complejo. Funciona como un reloj. Necesita mucha precisión y la patología se ve muy bien, no hace tanta falta tener que interpretar pruebas”, explica el especialista, que ya durante la carrera se había acercado a esta rama médica. “Durante la carrera había hecho las prácticas y en ese momento no me llamó tanto. Fue más adelante, cuando tuve que fijarme en las especialidades”.
 
Y es que lo que más animó a Javier fue su propia búsqueda de oportunidades: “Lo mejor para mí fue investigar por mi cuenta, ya fuera de las prácticas, que es más una relación médico-dependiente”.
 
De Murcia a Madrid

Javier fue recibido con pancartas tras elegir su especialidad.

Javier recuerda con estupor las semanas previas a su examen MIR. “Lo pasé muy mal, tienes la sensación de que hay cosas que no sabes bien, estás muy inseguro. Aunque también veía la parte positiva porque sabía que se acababa la agonía”, bromea el joven, quien ya en los últimos simulacros obtenía notas muy altas: “En el examen bajé un poco pero me quedé  más o menos donde esperaba”.
 
Aunque no tenía muy claro en qué hospital quería hacer su residencia, a Javier le tentaba la idea de salir de Murcia, donde ya había estudiado la carrera. “Tenía la posibilidad de acceder a los tres hospitales de aquí, pero me apetecía salir. En Madrid hay muchos congresos y la Oftalmología está en constante cambio, sabía que me iba a gustar”, explica el médico,
 
Javier afinó aún más su elección: “Me decanté también por el de Getafe porque las guardias se hacen en el Gregorio Marañón y me apetecía ver más patologías a lo grande”, recuerda el murciano, para quien la mudanza también significaba su incorporación al mundo laboral.
 
“Al llegar a Madrid tenía mucha emoción y a la vez, esa sensación de afrontar demasiados cambios. Significa empezar una vida laboral en una ciudad muy diferente a la mía. Pero me costó poco adaptarme, me sentí muy arropado en el hospital”, recuerda Javier.
 
Un mundo de sorpresas
 
“Al llegar al hospital tuve sorpresas para bien y para mal. Tú preguntas y depende de quién te toque pues te llevas una imagen

“Muchas veces estás solo, sin el tutor cerca. Viene lo que sea y te tienes que apañar”, lamenta Javier


u otra”, explica Javier, que tiene en quien fijarse: “Tengo un R3 que desde que llegué me ha ido abriendo el camino y es un modelo para mí por lo bien que hace las cosas”, describe el oftalmólogo.
 
Como les pasa a la mayoría de los residentes, lo que más le costó fue enfrentarse a las guardias por las noches: “Muchas veces estás solo, sin el tutor cerca. Viene lo que sea y te tienes que apañar”, recuerda con angustia el residente.
 
Tampoco son agradables los momentos violentos que les toca vivir a muchos sanitarios, víctimas de numerosas agresiones por parte de los pacientes o sus familiares: “En alguna guardia me ha tocado alguna situación con tensión verbal”, recuerda el médico, que añade: “ La habitación de la guardia está al lado de los pacientes que están custodiados por la policía. Y se montan follones con la familia…”

Un sueño
 
Javier es un todoterreno, y no quiere desaprovechar ni una de las oportunidades que le van surgiendo en Madrid: “Ahora estoy haciendo un curso en el Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo de Iniciación Oftalmológica que dura un mes”, que también ha asistido a varios congresos y charlas.
 
“Me gustaría trabajar en un hospital público y también aprender cosas nuevas”, confiesa el murciano, que tiene altas expectativas: “Igual es un poco utopía, pero me gustaría poder salir y trabajar en los mejores hospitales de fuera y poder traer aquí todo lo que he aprendido”, se ilusiona Javier.