17 nov 2018 | Actualizado: 19:00
La Revista

Médico de Familia, ecologista, independentista... y editor de la Wikipedia

Desde un centro de salud del Bajo Ampurdán, Jordi March trabaja para darle a la Wikipedia artículos médicos de calidad

Médico de Familia, ecologista, independentista... y editor de la Wikipedia
sáb 15 octubre 2016. 20.00H
Marcos Domínguez
La Bisbal d'Empordà es un pueblo de unos 10.000 habitantes de la comarca del Bajo Ampurdán, en Girona. A unos dos kilómetros se encuentra Forallac, donde habitan 1.500 almas y que en realidad son tres pequeños pueblos que se unieron en los años 70: Fonteta, Peratallada y Vulpellac.

Jordi March (Calella, Barcelona, 1957) es un médico de Familia que atiende a pacientes en las cuatro localidades. Cuando le sobra tiempo, se dedica a aportar su granito de arena en la “iniciativa de colaboración intelectual más innovadora del siglo pasado”, en palabras del filósofo José Antonio Marina.

En “la mejor enciclopedia que se haya escrito nunca”, como define Marina a la Wikipedia, March ha editado más de 25.000 artículos. La mayoría de ellos, de la versión en lengua catalana, llamada Viquipèdia. “A mí me es útil”, confiesa el sanitario. “Hace poco, un compañero me preguntó algo, lo buscamos en Viquipèdia y resulta que era un artículo que había escrito yo”.

La Wikipedia no solo es la sexta web más visitada del mundo, sino la principal fuente de conocimiento de temas de salud. El interés de March por la enciclopedia participativa comenzó de forma natural hace casi una década. “Empecé a consultar cosas de mi pueblo, veía que algo podía estar mejor escrito y lo cambié. Ha sido algo progresivo, no una iluminación”.

Jordi March. Fuente: Wikimedia Commons.

Tan progresivo que ha sido reconocido dos veces, en 2013 y en 2015, como uno de los mayores contribuyentes a la Medicina en Wikipedia en cualquier idioma. “Una gran parte son traducciones”, confiesa, “generalmente del inglés, porque es la Wikipedia más amplia y porque los artículos científicos son muy supervisados”.

A pesar del prejuicio de que, al poder editar cualquiera, no tiene credibilidad, March nunca ha encontrado barbaridades ni nada parecido. Hay un proyecto dentro de Wikipedia para crear, completar, mejorar, mantener y ordenar con un estilo unificado todos los artículos que estén relacionados con esta temática, y March es su principal colaborador en catalán. Incluso existe una iniciativa para publicar artículos revisados y avalados por pares, a la manera de las revistas científicas. Eso sí, en inglés.

El médico de La Bisbal sí que ha visto algún artículo de “deficiente calidad”, pero tiene más que ver con no saber usar la estructura de la web que del contenido en sí. “Hay una comunidad de wikipedistas atentos que se dedican a vigilar lo que escribe cada uno”. Después de años editando y generando confianza, ya se ha ganado los galones y no necesita supervisión. “Hace un par de años me contó un veterano que las barbaridades se ponen de 12 a 1 del mediodía”. ¿Por qué? “Es la hora de la informática en la escuela, se conectan y empiezan a poner alguna tontería”.

No hace falta decir que hay pocos médicos en Wikipedia, y aún menos en su versión catalana, uno de los 287 idiomas en que está presente la mayor enciclopedia del mundo. March dará el próximo noviembre una charla en su colegio profesional sobre el tema, pero no está especialmente esperanzado. “A lo mejor cuando dé la conferencia te digo lo contrario, pero la gente te da la palmadita en la espalda, te dice que muy bien y luego se va a otra cosa. La Wikipedia lleva tiempo”.
INDEPENDENTISTA, VEGETARIANO Y ECUMÉNICO
March es una persona de firmes convicciones: en su página de usuario de Wikipedia se autodefine, además de como médico, como vegetariano y ecologista. “Me di cuenta de que no era capaz de matar animales pero me aprovechaba de quienes lo hacían”. Ovolactovegetariano desde los 23 años, su postura actualmente tiene más que ver con el ecologismo: “Es una relación de justicia: si todos fuéramos vegetarianos, el mundo sería más sostenible”.
 
Además de partidario de la autodeterminación de los pueblos y la independencia de Cataluña, este médico se considera miembro, “filosóficamente” hablando, de la comunidad de Taizé, uno de los principales focos de ecumenismo (movimiento que busca la restauración de la unidad de todos los cristianos) de la actualidad. Pero “como con mi familia y todo ya tengo bastante trabajo, no he tenido mucha oportunidad de ir a encuentros”, pese a que el año pasado miembros de todo el mundo se reunieron en Valencia. “A veces he hecho algún artículo en Wikipedia sobre temas religiosos, pero el 95 por ciento son médicos”.


Historias digitales y código abierto

Quizá lo más interesante de March no se encuentra en su aportación desinteresada al conocimiento (médico) humano. Mientras todavía queda para la implantación completa de la historia clínica digital en toda la Península, este médico de Familia del Bajo Ampurdán lleva 25 años usándola.

En el año 91, March consiguió plaza en La Bisbal y se vio con una dificultad: si veía a un paciente de Forallac, no podía acceder a su historia. Ni corto ni perezoso, se puso a trabajar en un sistema informático para llevar las historias clínicas consigo. “Imagina cuando las recetas las traían con los recortes de los precintos y llegas a un pueblo con un ordenador portátil”.

La recepción entre sus colegas fue algo fría. “Incluso me encontré una actitud ciertamente hostil por parte de la Dirección, porque era un bicho raro al tener las historias informatizadas, cuando mis compañeros lo apuntaban todo en papel”, rememora. Ocho años después abandonaría su programa de historia clínica al interconectarse su centro con el hospital comarcal.

No era la primera vez que desarrollaba programas, a pesar de que no estudió formalmente. Ya en 1984, con ayuda de un amigo informático, creó un programa para hacer informes de salud para padres de alumnos de un colegio. Poco después programaba por su cuenta: “Fui a Barcelona con la intención de comprar un programa de Basic. El vendedor, que además era profesor de universidad, me dijo que no me convenía, que empezara con Pascal, que era un poco más complicado de entrada pero me vendría mejor”. Y así fue.
UN ENTRETENIMIENTO PARA INTELECTUALES JUBILADOS
Hay encuentros de wikipedistas todos los años, pero March solo acudió a uno. “Los fines de semana tengo que estar con mi madre, que está viuda y necesita cuidados, o sencillamente con mi mujer y mis hijos. Además, hay factores que me limitan para ir: vivo en un extremo de Cataluña y los encuentros los hacen en la quinta puñeta”.
 
Cuando acudió a una de estas reuniones, se sorprendió de lo que encontró allí. Gente joven, sí, también mucho jubilado. “Hay gente de entre 25 y 35 años, y también algunos mayores, jubilados de nivel intelectual universitario, que tiene tiempo para trabajar en la Wikipedia. Son gente muy activa”.


Ha desarrollado un buen puñado de programas, desde uno para aprender a mecanografiar a base de juegos hasta varios de utilidad médica como una calculadora científica, un gestor para la clasificación internacional de enfermedades o una aplicación para Oftalmología, en la que ahora se encuentra inmerso. Y todos con una característica común: son de código abierto.

Código abierto quiere decir que cualquiera puede modificar el programa para mejorarlo. No hay exclusividad sino que los derechos de autor son de dominio público y, por tanto, March no se lleva un euro con ellos. Se ríe: “Yo qué voy a hacer con mis programas cuando me muera”. Lo bonito, dice, “es compartir lo que tú sabes. Digámoslo claro: yo gano lo suficiente para que me pueda dar la libertad de hacer cosas para los demás sin cobrar ni un duro”.

La plaza mayor de La Bisbal en día de mercado. Fuente: Wikimedia Commons.

March es un firme partidario del uso de software libre. “Existe la mentalidad de que lo que se paga tiene que ser mejor, y eso en informática es terrible. En muchas administraciones catalanas se están utilizando programas de Microsoft Office cuando los hay gratuitos que son iguales o mejores”.

Su filosofía de compartir le hace ser muy crítico con las multinacionales de la publicación científica y partidario de alternativas como Plos One. “Lo que pasa”, añade con resignación, “es que la gente joven quiere tener un currículum cuanto más largo mejor. Haber publicado, aunque seas el último en la lista de autores, en una revista de máximo impacto, para que cuando vayas a buscar trabajo vean que eres una persona preparada”. Y concluye: “Para los médicos jóvenes, dedicarse a la Wikipedia es una pérdida de tiempo, no le importa a nadie un rábano”.

Volviendo a la Wikipedia, el médico de La Bisbal admite dedicarle cada vez menos tiempo en los últimos meses. Por un lado, volcado en un proyecto informático con sus hijos, oftalmólogos los dos. Por otro, ordenando imágenes para la Wikipedia audiovisual, Commons. “Hay un trabajo ingente”. Una labor que no será reconocida pero que ayudará al enriquecimiento cultural y médico de incontables personas.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.