20 de julio de 2018 | Actualizado: Viernes a las 11:00

De la farmacia a las tablas del teatro

Rosa J. Devesa ha pasado de dispensar medicamentos a estrenar su ópera prima como dramaturga:'La teta lisa'

De la farmacia a las tablas del teatro
Un momento de 'La teta lisa', con su protagonista Cybele Buffileáa (foto cedida por Julio Castro).
Comparte este artículo
Sábado, 28 de octubre de 2017, a las 20:00
Del mostrador de la farmacia a las tablas de un escenario teatral. Este es el poco transitado camino que ha recorrido Rosa J. Devesa, una dramaturga valenciana que hasta hace bien poco dispensaba medicamentos y acaba de estrenar su ópera prima : La teta lisa, un texto que aborda el cáncer de mama desde la perspectiva del humor y que está recorriendo los teatros españoles.

“La verdad es que a mí siempre me ha encantado el teatro. Iba a clases de teatro e interpretación en las pocas horas que me dejaba el trabajo”, comenta esta licenciada en Farmacia de 43 años, que hace solo tres dejó la botica en la que trabajaba en Cataluña, y no se plantea volver a ella, al menos por lo pronto. Aunque motivos económicos no faltan: “No es lo mismo tener el sueldo de una farmacéutica que lo que sale del teatro”, reconoce entre risas.

Su primera obra aborda un tema complejo y arriesgado. ¿Se puede escribir una tragicomedia sobre el cáncer de mama sin haberlo padecido?. “Este era uno de mis temores. No quería meter la pata, y quise conocer y empatizar con esas mujeres que sufren la enfermedad”.

Rosa J. Devesa, autora de 'La teta lisa'.

ESTIGMA

Para ello, emprendió una investigación, primero técnica, sobre este tumor, “buscando libros sobre el tema: tipos de cáncer, diagnósticos, tratamientos... Salía con un montón de libros de la biblioteca y me los llevaba a casa, para leerlos con tranquilidad.  Cuando lo hacía, me di cuenta de la carita que me ponía la bibliotecaria. Debía pensar que tenía cáncer y me miraba con cara de lástima”.

Este fue un primer aprendizaje clave para su peculiar interpretación del cáncer de mama. “Entonces pensé que esto es lo que pasaban las mujeres que sufren la enfermedad. Que las estén mirando de esa manera, con un poco de lástima, de compasión... Es el estigma que llevan”. Sobre todo porque son facilmente identificables: los pañuelos, pelucas y gorros son, en muchas ocasiones, sus uniformes. “Esto es lo que me interesaba saber: cómo se sienten”.

Para ello, durante un tiempo, compartió la vida y se convirtió en la sombra de unas 15 mujeres que padecían la enfermedad. “Las estuve acompañando en el proceso. Iba con ellas a las visitas médicas, a las salas de quimio, a las de radio... Yo no he padecido el cáncer de mama, necesitaba saber cómo era. Fue una inmersión y ellas han quedado como grandes amigas mías, puesto que he estado presente en importantes momentos de su dolencia”.

La lección que aprendió de este periodo sorprendió a Devesa: “la mayoría decía una frase que me llamaba mucho la atención: gracias al cáncer ahora soy una mejor persona. Han sufrido mucho, pero aún así estaban agradecidas porque habían podido dar un pequeño giro a su vida, cobrando más sentido”.

LO QUE QUEDA DE FARMACÉUTICA

¿Qué hay de la profesional sanitaria que fue en esta obra? “Bueno, en realidad no se puede separar del todo. Al haber trabajado en una oficina de farmacia durante 15 años, y de cara al público, se me ha quedado el tic de siempre escuchar a la gente, que te cuenta sus cosas. Se trata de una escucha profesional, que no trata de juzgar sino que simplemente intenta entender y empatizar con el interlocutor”.

“Muchas veces solo quedaba con estas mujeres para tomar un café, para hablar, y para ellas era como una terapia. Me contaban sus anécdotas, lo que les pasaba, lo que les hacía gracia, lo que les hacía sufrir... Y son cosas que solo me han contado a mí, que no habían revelado ni a su familia o pareja. Mi parte farmacéutica me ha ayudado en esa escucha, y me ha permitido lograr transmitir lo que ellas querían que se difundiese”, revela.

La protagonista del 'La teta lisa', Cybele Buffileáa (foto cedida por Julio Castro).

No niega que el tema escogido, y más desde la perspectiva de la comedia, tenía sus riesgos. “Me vino como un ejercicio de mi profesor de dramaturgia, que me propuso escribir sobre el cáncer de mama intentando desdramatizar. ¿Por qué no, por qué no intentar mirar la parte positiva de una enfermedad que tantas mujeres padecen?”.  Un enfoque optimista que ella ve en que “cualquier tipo de enfermedad grave, un zasca grande que suframos… Nos abre los ojos y hace que nos demos cuenta de que solo hay una vida: esta”.

MASIFICACIÓN

La teta lisa busca poner sobre la mesa esta lección, pero hay más. También hace una crítica amable a la sanidad pública y su masificación, pero es donde están los mejores profesionales en España. “Primero, la protagonista se horroriza un poco cuando llega al hospital donde le van a hacer las primeras pruebas. Con lo bonita que es la consulta de diseño de mi ginecólogo, cómo me mandan aquí... Pero una vez está en la sanidad pública, sabe que es donde la van a curar. ¿Dónde están los mejores médicos, dónde la operan, dónde le hacen todas las pruebas, dónde siente que está siendo ayudada? Allí”.

A pesar de que afirma que tras su obra no se esconde moraleja alguna, reconoce que sí hay un mensaje: “simplemente queremos mostrar que la vida no es eterna, que a veces necesitamos un golpe así para darnos cuenta de que podemos estar dejando atrás algo importante en nuestra vida, como puede ser nuestra familia. Solo hay una vida, y tenemos que vivirla de la mejor manera posible”. 

SALUDARTE
La farmacéutica y dramaturga precisa que La teta lisa no es más que la punta del iceberg de sus planes. Esta obra se ha llevado a cabo a través de la compañía SaludArte, también fundada por Rosa J. Devesa, una herramienta a través de la que quiere “mezclar el arte, el escénico que es el que a mí me apasiona, con temas de salud”.

Y avanza que ya trabaja en un proyecto, en el ámbito de la salud mental, concretamente en el de la esquizofrenia crónica. “Ya hay un primer boceto, aunque no tiene título todavía”, admite, “pero me rondan algunos por la cabeza, como Flores vs. Metal. Se trata de un chico que acumula muchos objetos de metal, con los que elabora construcciones. Con él está su madre, que lo rodea todo con flores, incluyendo sus esculturas, aunque esto ocurrirá poco a poco”.