Jesús Blanco, endocrinólogo del Hospital Clínic de Barcelona.

Jesús Blanco, endocrinólogo del Hospital Clínic de Barcelona.

Innovacion

La diabetes tipo 1 abre la puerta a los GLP-1 como complemento a la insulina

Un total de cinco centros españoles participan en dos ensayos clínicos europeos tras reclutar 271 pacientes

Publicada

Los agonistas del receptor GLP-1 se han convertido en una fuente de esperanza para muchos pacientes con diabetes tipo 1. Aunque estos fármacos no están destinados a tratar la causa de la enfermedad ni a sustituir la insulina, dos ensayos clínicos internacionales, con participación de varios hospitales españoles, buscan evaluar si, administrados junto al tratamiento habitual con insulina, aportan un beneficio clínico similar al que ya se ha observado en personas con diabetes tipo 2.

Uno de los centros españoles que participa en ambos ensayos es el Hospital Clínic de Barcelona. Jesús Blanco, endocrinólogo de la institución, es uno de los principales investigadores del proyecto y explica que “la misión de este estudio, en el que colaboran el Hospital Germans Trias i Pujol, el Hospital de Badajoz, el Hospital Ramón y Cajal y el Hospital Virgen del Rocío, es evaluar si, además del tratamiento con insulina, los agonistas del receptor GLP-1 aportan un beneficio clínico similar al que ya se ha observado en personas con diabetes tipo 2”. A nivel internacional, el facultativo afirma que “han llegado a colaborar entre setenta y ochenta hospitales”, y se espera reclutar alrededor de 271 pacientes en total.

El Hospital Clínic participa en los dos ensayos que se desarrollan en paralelo y, actualmente, “se cuenta con doce pacientes en cada uno, por lo que entre veinte y treinta personas participan específicamente en estos estudios en el centro catalán”.

Los dos estudios presentan una duración diferente. El primero, de un año, se encuentra muy cerca de finalizar el seguimiento de sus primeros participantes, mientras que el segundo, con una duración aproximada de dos años, está a mitad del seguimiento de la mayoría de los pacientes. El objetivo es determinar si añadir estos fármacos al tratamiento habitual con insulina proporciona un beneficio metabólico adicional. En ningún caso se plantea sustituir la insulina, sino comprobar si la combinación ofrece mejores resultados que la insulinoterapia por sí sola.

Un tratamiento que va más allá de una enfermedad concreta

La hipótesis de partida de ambos ensayos es comprobar si estos fármacos también pueden resultar beneficiosos en personas con diabetes tipo 1. En palabras de Blanco, “este abordaje va más allá del tratamiento de una enfermedad concreta. La prevalencia del sobrepeso y la obesidad en nuestro entorno es muy elevada, ya que aproximadamente dos tercios de la población adulta presenta exceso de peso”. Cuando una persona padece cualquier enfermedad y, además, presenta obesidad o sobrepeso, “este exceso de peso agrava la enfermedad. Por tanto, tratar esa condición puede mejorar la evolución de muchas patologías”.

En este sentido, el endocrinólogo recuerda que, en la diabetes tipo 1, los tratamientos actuales se limitan “prácticamente a la insulina y existen pocos fármacos complementarios que hayan demostrado eficacia. Si tuviera que hacer una apuesta, diría que estos medicamentos también mostrarán beneficios significativos en este grupo de pacientes”.

El exceso de peso empeora muchas enfermedades

El especialista también destaca que la imagen tradicional de la diabetes tipo 1 ha cambiado. Históricamente se ha asociado esta enfermedad a personas con bajo peso, pero Blanco asegura que esa realidad ya no refleja el perfil actual de los pacientes: “La imagen clásica ya no se corresponde con la situación actual. Los estudios realizados, tanto en el Clínic como en otros hospitales, muestran que la prevalencia de sobrepeso y obesidad entre las personas con diabetes tipo 1 es igual o incluso superior a la de la población general”.

El mensaje, según el endocrinólogo, es claro: “El exceso de peso empeora muchas enfermedades. Si se consigue tratar farmacológicamente esa obesidad, se podrá mejorar la evolución clínica de la enfermedad de base. En la diabetes tipo 1 no se puede revertir la enfermedad porque existe un déficit de secreción de insulina, pero sí es posible mejorar su comportamiento clínico. Esa es precisamente la hipótesis que pretende confirmar este ensayo clínico”.

Si se cumplen los plazos previstos, en aproximadamente tres años podrían conocerse los primeros resultados de una investigación que podría abrir la puerta a un nuevo enfoque terapéutico para las personas con diabetes tipo 1.