Hospital Universitario de Navarra.
Un estudio prueba que el ejercicio personalizado mejora la capacidad funcional en insuficiencia cardiaca
El proyecto Sensorfit-4HEART valida una plataforma de monitorización remota y un programa individualizado que aumenta la adherencia al tratamiento y mejora la calidad de vida de estos pacientes
El ejercicio físico prescrito de forma personalizada y apoyado en herramientas de monitorización remota puede convertirse en una nueva estrategia terapéutica para los pacientes con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada (ICFEP). Esa es la principal conclusión del proyecto Sensorfit-4HEART, liderado por Navarrabiomed-Fundación Miguel Servet, cuyos primeros resultados confirman mejoras en la capacidad funcional, la fuerza muscular y la calidad de vida de los participantes, además de una elevada adherencia al tratamiento.
La iniciativa, financiada por el Gobierno de Navarra con 1,14 millones de euros y cofinanciada con fondos Feder, ha reunido a profesionales de Navarrabiomed, el Hospital Universitario de Navarra, la Universidad Pública de Navarra (UPNA), el Cima Universidad de Navarra, el centro tecnológico Naitec, ADItech y las empresas Lorpeland y 540. El objetivo ha sido desarrollar un modelo que combine evidencia clínica, tecnología y conocimiento biomédico para mejorar el abordaje de una patología que representa alrededor del 50 por ciento de todos los casos de insuficiencia cardiaca y para la que siguen existiendo pocas alternativas terapéuticas eficaces.
La prescripción de ejercicio gana peso en Cardiología
De hecho, en los últimos años, la prescripción de ejercicio físico ha ido consolidándose como una herramienta terapéutica en el manejo de la insuficiencia cardiaca. Las guías clínicas europeas recomiendan incorporar programas estructurados de entrenamiento dentro de la rehabilitación cardiaca por su capacidad para mejorar la tolerancia al esfuerzo, reducir los síntomas y aumentar la calidad de vida.
Sin embargo, su implantación continúa siendo desigual, especialmente en los pacientes con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada, donde la evidencia ha sido tradicionalmente más limitada. En este contexto, proyectos como Sensorfit-4HEART buscan avanzar hacia una prescripción individualizada, adaptada a las características clínicas y funcionales de cada paciente y apoyada en herramientas de seguimiento remoto para favorecer la adherencia y optimizar los resultados.
Una plataforma para seguir el ejercicio en tiempo real
El núcleo del proyecto ha sido un ensayo clínico desarrollado con 150 pacientes del Hospital Universitario de Navarra, sometidos a un programa de entrenamiento multicomponente de doce semanas que combinó ejercicio aeróbico y de fuerza. Frente a las recomendaciones generales de actividad física, la propuesta de Sensorfit-4HEART apuesta por una prescripción individualizada, ajustada a las características clínicas y funcionales de cada paciente.
Los investigadores destacan que este enfoque logró mejoras significativas en la fuerza muscular y en la capacidad funcional de los participantes, al tiempo que incrementó su calidad de vida. Además, el programa registró una elevada adherencia, uno de los principales desafíos en este tipo de intervenciones, lo que refuerza el potencial de incorporar el ejercicio personalizado como parte del tratamiento habitual de estos pacientes.
Uno de los elementos diferenciales del proyecto ha sido el desarrollo de una plataforma tecnológica para supervisar el ejercicio a distancia. El sistema integra una camiseta inteligente equipada con un sensor de electrocardiograma, una aplicación móvil y una plataforma digital que permiten monitorizar en tiempo real distintos parámetros fisiológicos mientras el paciente realiza la actividad física desde su domicilio. El objetivo es facilitar un seguimiento continuo por parte de los profesionales sanitarios y adaptar el entrenamiento según la evolución clínica de cada persona.
Más allá de validar esta herramienta digital, el consorcio también ha profundizado en los mecanismos biológicos que explican los beneficios del ejercicio. El análisis de biomarcadores permitió identificar modificaciones en proteínas relacionadas con la inflamación y el metabolismo muscular, además de detectar diferencias en la respuesta terapéutica entre hombres y mujeres, incorporando así la perspectiva de género al estudio.