Ningún tratamiento anti amiloide para retrasar el alzhéimer ha sido aprobado en Europa.
Financiación 'sin excusas' de nuevos fármacos para alzhéimer: "No habrá una quiebra del sistema"
Ceafa defiende que estos tratamientos pueden alcanzar hasta un 37% de eficacia y que el número de pacientes candidatos a estas terapias sería reducido, por lo que serían asumibles para el Sistema Nacional de Salud
Con motivo del Día Mundial del Alzhéimer, las reivindicaciones de pacientes, familias y profesionales sanitarios vuelven a poner el foco en el acceso a los nuevos tratamientos capaces de modificar su curso. La Confederación Española de esta enfermedad y otras Demencias (Ceafa) sitúa este año entre sus principales demandas la financiación pública de los dos últimos fármacos autorizados en Europa -lecanemab y donanemab- para determinados pacientes en fases iniciales de la enfermedad, mientras que la Sociedad Española de Neurología (SEN) se muestra optimista respecto a que finalmente puedan incorporarse al Sistema Nacional de Salud (SNS).
Y es que Jesús Rodrigo Ramos, director ejecutivo de Ceafa, lo tiene claro: estos tratamientos representan un cambio respecto al abordaje que existía hasta ahora. Por eso, cuestiona en Redacción Médica los argumentos utilizados por Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM), dependiente del Ministerio de Sanidad, para no financiar los medicamentos, relacionados con su eficacia, sus posibles efectos adversos, el número de pacientes candidatos, la necesidad de seguimiento y el impacto económico. "Son excusas", afirma.
Más eficacia y autonomía
La organización también pone el foco en el beneficio clínico. "Hoy en día tenemos un 0 por ciento de eficacia, estos tratamientos pueden alcanzar una eficacia de hasta el 37 por ciento", señala, defendiendo que una ralentización de la evolución de la enfermedad puede traducirse en más tiempo de autonomía y calidad de vida para los pacientes.
En este sentido, sostiene que el número de pacientes susceptibles de recibir los tratamientos no sería suficientemente elevado como para representar una “quiebra del sistema”.
También defiende que los posibles riesgos deben analizarse individualmente con cada paciente. "Todo tratamiento conlleva un riesgo, pero es que hay que preguntar al interesado si está dispuesto o no a asumirlo", apunta.
Neurología confía en un acuerdo
Por otro lado, Pascual Sánchez, portavoz de la SEN, comparte la expectativa de que estos tratamientos terminen llegando a los pacientes, aunque sitúa el principal obstáculo en la negociación económica. "El beneficio y seguridad ya lo ha aprobado la Agencia Europea de Medicamentos (EMA); ahora el tema es la negociación de coste. Confiamos en que haya margen de acuerdo".
En este contexto, considera que la llegada de estos medicamentos supone un cambio relevante en el tratamiento de la enfermedad. "Ya tenemos fármacos que modifican el curso de la enfermedad, que son capaces de eliminar una de las proteínas que se asocian, que es el amiloide", señala Sánchez.
La SEN pone especialmente el acento en la equidad en el acceso. Su preocupación es que, mientras los tratamientos puedan estar disponibles en el ámbito privado, los pacientes atendidos por la sanidad pública queden fuera de esta posibilidad. "No es deseable y esperemos que esto cambie pronto", apunta.
Preparar al sistema para los nuevos tratamientos
Más allá del precio, otro de los debates se centra en si el SNS está preparado para diagnosticar, seleccionar y realizar el seguimiento de los pacientes candidatos. Para Ceafa, las dudas sobre la capacidad de los hospitales públicos no se corresponden con la opinión de algunos responsables de Neurología consultados por la organización.
Ramos sostiene que "muchos de ellos dicen que sí están preparados para poder administrar y hacer los seguimientos de estos tratamientos". En su opinión, la exigencia de controles periódicos no debería convertirse en un obstáculo para la financiación.
La SEN también considera que la incorporación puede organizarse. Sánchez apunta que las estimaciones disponibles indican que el número de pacientes candidatos "no sería desbordante" y plantea que podría articularse mediante un plan específico de alzhéimer y una mayor coordinación asistencial. "Esto facilitaría mucho el poder llevarlo a cabo", explica.
Para la sociedad científica, además, comenzar a utilizar estos tratamientos permitiría al sistema adquirir experiencia de cara a una nueva generación de medicamentos. "Tenemos un montón de avances en tratamientos, en biomarcadores y necesitamos preparar el sistema para que esto llegue", afirma Sánchez.
La SEN mira, por tanto, al futuro con confianza. "Soy optimista y creo que va a llegar", señala el portavoz, que considera que estos fármacos pueden ser el inicio de cambios más amplios en el tratamiento del alzhéimer.
Más allá de los fármacos: atención y cuidados
Rodrigo Ramos recuerda, aparte, que la respuesta al alzhéimer no puede limitarse a la innovación farmacológica. La confederación reclama "avanzar hacia una verdadera integración sociosanitaria" y "adaptar los recursos a las necesidades cambiantes" de los pacientes.
En este sentido, señala que la reciente reforma de las leyes de discapacidad y dependencia constituye un avance, pero considera que los recursos disponibles todavía no se ajustan suficientemente a las necesidades específicas de las personas con alzhéimer. La organización pone como ejemplo las fases iniciales de la enfermedad, cuando una persona puede mantener buena parte de su autonomía y no encajar en determinados recursos tradicionales de ayuda a domicilio. Ceafa reclama también mejorar los tiempos de atención y reducir las listas de espera, además de avanzar en el diagnóstico precoz.