Mónica De la Fuente, profesora de la Universidad Europea.

Mónica De la Fuente, profesora de la Universidad Europea. / Imagen de Universidad Europea de Madrid

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La clave del envejecimiento podría ser la pérdida de adaptación

Un artículo publicado en BioSystems en el que ha participado Mónica De la Fuente, catedrática de la Universidad Europea, propone una nueva hipótesis sobre el envejecimiento basada en la termodinámica del no equilibrio y la física de sistemas complejos

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El envejecimiento podría no explicarse únicamente por la acumulación pasiva de daños moleculares, sino también por una pérdida progresiva de la capacidad del organismo, entendiendo este como un sistema complejo, para mantener su estabilidad y responder ante las alteraciones. El objetivo frente al envejecimiento no sería solo reparar el daño acumulado, sino retrasar la transición hacia la inestabilidad. Así lo plantea un artículo publicado en la revista científica BioSystems, en el que ha participado como coautora Mónica De la Fuente, profesora de la Universidad Europea.

La investigación propone estudiar la producción de entropía —la energía que el organismo disipa mientras realiza sus funciones y mantiene su organización interna— como un posible marcador físico de la edad biológica. Según la hipótesis de los autores, la evolución de esta energía podría reflejar cambios en la actividad metabólica y en la capacidad del organismo para conservar su estabilidad. Esta propuesta podría ayudar a investigar cuándo un sistema se aproxima a un estado de inestabilidad, aunque todavía requiere una mayor formalización y validación experimental.

Según el estudio, el envejecimiento podría entenderse como una pérdida progresiva de la capacidad del organismo para mantener su funcionamiento y adaptarse a los cambios. Desde esta perspectiva, “los daños moleculares serían una parte del proceso, pero no su única explicación. El deterioro general del organismo podría hacer que fuera cada vez más vulnerable a alteraciones que antes podía compensar”, explica la experta de la Universidad Europea.

Cuando el organismo pierde capacidad para adaptarse puede acercarse a un punto de mayor vulnerabilidad. En ese momento, alteraciones que antes podía compensar podrían provocar cambios importantes en su funcionamiento y favorecer la aparición de enfermedades degenerativas.

“Esta hipótesis podría ayudar a explicar por qué dos personas de la misma edad no envejecen de la misma manera ni desarrollan necesariamente las mismas enfermedades”, afirma Mónica De la Fuente. La pérdida de capacidad de adaptación no tendría por qué producirse al mismo ritmo en todos los organismos, por lo que la edad cronológica no reflejaría por sí sola el estado biológico de una persona.

La investigación identifica la producción de entropía como un posible indicador de esa pérdida de estabilidad y de la edad biológica. Su estudio podría ayudar a comprender cómo cambia la capacidad del organismo para mantener su funcionamiento, aunque los autores señalan que esta propuesta todavía debe comprobarse mediante nuevas investigaciones.

Esta conclusión sustenta la propuesta de añadir un quinto postulado a la teoría de Bernard Strehler. Sus cuatro postulados clásicos definen el envejecimiento como un proceso universal, que se origina dentro del organismo, que avanza de forma gradual y que termina afectando a su funcionamiento. El nuevo planteamiento añade que el envejecimiento también surge del funcionamiento conjunto de un sistema complejo.

Cuando ese sistema pierde progresivamente robustez y capacidad de adaptación, podría aproximarse a estados asociados a enfermedades. “Esta propuesta busca complementar las explicaciones moleculares y celulares con una visión global del organismo y de los cambios que experimenta a lo largo del tiempo”, asegura la profesora de la Universidad Europea.

Desde esta perspectiva, la longevidad dependería de la capacidad del organismo para conservar su complejidad, adaptarse a los cambios y retrasar la llegada a estados críticos. “La producción de entropía podría ayudar a estudiar esa evolución y a comprender mejor la relación entre envejecimiento y enfermedad, aunque la hipótesis todavía deberá ser desarrollada y validada mediante futuras investigaciones”, concluye.