El mercado de las apuestas se adentra en el ámbito de los ensayos clínicos

El mercado de las apuestas se adentra en el ámbito de los ensayos clínicos / Imagen creada con IA

Industria farmaceutica

El mercado de las apuestas llega a los ensayos clínicos: “La investigación en salud no puede convertirse en una ficha de casino”

El sector advierte de los riesgos tras la apertura de plataformas para predecir si los medicamentos tienen éxito aunque aún se prueben con pacientes

Y además: La sanidad privada impulsa su músculo investigador con más ensayos, pacientes y nuevas estructuras

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El mercado de las apuestas se abre camino en la salud pública. La plataforma estadounidense Kalshi ha puesto en marcha un proyecto piloto para hacer predicciones sobre los ensayos clínicos y decisiones regulatorias, una activación que ha alertado al sector. Este espacio permite que los jugadores voten sobre el éxito de los medicamentos que se encuentran en fase de estudio con pacientes, lo que ha provocado sobresaltos entre los profesionales vinculados a este ámbito. “La investigación en salud no puede convertirse en una ficha de casino”, afirma Jon Rueda, portavoz del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a Redacción Médica.

Los resultados de los ensayos clínicos están bajo los focos del mercado de apuestas. Según ha explicado la plataforma, que activó su piloto el pasado julio, su intención es acabar con la “opacidad informativa” de la industria farmacéutica. Precisamente, las empresas ya comienzan a estar al tanto de estas intenciones, y reflexionan sobre las implicaciones de este espacio.

Los efectos para la industria farmacéutica y los pacientes

Rueda, uno de los representantes del comité de ética del CSIC, analiza el asunto. “Es difícil hacer predicciones con suficiente confianza. Pero no conviene descartar que estas apuestas, aunque se hagan en Estados Unidos, tengan efectos en otros lugares del mundo”, apunta a este periódico.

Las palabras del portavoz miran directamente a los efectos que pueden tener este tipo de espacios para el sector de los medicamentos. “El riesgo principal es que el ensayo deje de ser un experimento “aislado”. Si existe un precio público que sube o baja en tiempo real, pacientes, investigadores y financiadores pueden reaccionar a él y tener incentivos para alterar el propio estudio”, señala.

En esta línea, Rueda explica que la mayoría de los ensayos clínicos los promueven multinacionales, y se realizan en distintos países, incluido España. Es por ello que destaca que el hecho de que estas plataformas se encuentren bloqueadas en el país “no protege del todo a los pacientes españoles que participan en esos estudios”.

Esa falta de seguridad, de un escudo que favorezca a los pacientes incluidos en los ensayos clínicos, es uno de los principales puntos en los que profundiza el representante del comité de ética del CSIC.

"El riesgo principal es que el ensayo deje de ser un experimento aislado"

“Sin duda, se corre el riesgo de crear incentivos perversos”, continúa con respecto al análisis de la creación de este tipo de espacios. Así, destaca la filtración de datos como el primero de estos alicientes. “En un ensayo intervienen muchas personas (comités de monitorización, centros participantes, empresas subcontratadas, personal sanitario), y verificar dónde trabaja quien apuesta no cubre a su entorno ni a los intermediarios”, desliza.

El segundo de estos incentivos lo denomina la ‘profecía incumplida’. “Si las probabilidades de éxito caen, algunos pacientes pueden perder la confianza, abandonar o tomar peor la medicación, y eso acaba dando la razón al mercado”, sentencia.

En esta línea, el representante de CSIC añade a lo largo de sus declaraciones a Redacción Médica que “quien apuesta por el fracaso de un ensayo tiene un interés económico en que salga mal. Y cualquier cambio en el protocolo o en la forma de interpretar los resultados pasa a tener dinero en juego”.

"Se corre el riesgo de crear incentivos perversos"

El discurso de Rueda se centra también en las implicaciones éticas que trae consigo la entrada del mercado de las apuestas en el ámbito de los ensayos clínicos. El portavoz menciona la obra Lo que el dinero no puede comprar del filósofo Michael Sandel para argumentar su posición. Así, destaca una clave: “Hay cosas que se corrompen cuando se les pone precio, aunque el mercado ‘funcione’”.

El representante de CSIC recuerda la esencia del libro, cuyo objetivo consiste en analizar estos casos. A lo largo de su conversación con Redacción Médica, Rueda especifica que el de los ensayos clínicos es un escenario similar al que se relata en el libro.

"Alguien puede ganar dinero porque un fármaco contra el alzhéimer fracase"

“Alguien puede ganar dinero porque un fármaco contra el alzhéimer fracase, es decir, porque los pacientes no mejoren. Eso convierte la enfermedad y la esperanza ajenas en un objeto de especulación”, aclara.

Asimismo, menciona que hay un problema de consentimiento. “Los participantes ofrecieron su cuerpo y sus datos para generar conocimiento, no para que terceros apuesten sobre su respuesta al tratamiento”.

Aquí es donde refiere la existencia de un problema de equidad: “Quienes tienen ventaja en estas apuestas son actores con información y recursos, mientras que los perdedores pueden ser pacientes y familias que apuestan movidos por la esperanza”.

“El valor de un medicamento debería depender de su utilidad para la salud, pero empieza a depender de su cotización”, matiza. En esta línea, el portavoz explica a Redacción Médica que esta situación “podría generar presión pública sobre las agencias para aprobar o financiar fármacos sin beneficio claro”.

En el caso de los pacientes, el representante del comité de ética de CSIC enumera un listado de efectos, que van desde la “ansiedad al seguir las “probabilidades” de su propio tratamiento, falsas esperanzas o desánimo, menor adherencia y riesgo de conductas de juego problemático en personas vulnerables”.

“A largo plazo me preocupa la erosión de la confianza”, confía a este periódico. Y, haciendo referencia de nuevo a la obra del filósofo, declara que “participar en un ensayo tiene mucho de acto solidario, y Sandel muestra que introducir el dinero puede desplazar ese tipo de motivaciones”.

"Si los ensayos clínicos se perciben como un casino, pueden reclutar con más dificultad y pierde credibilidad"

El mercado de los juegos se adentra en el mundo de la sanidad. Y esta entrada ya tiene su propia reflexión. “Si los ensayos clínicos se perciben como un casino, pueden reclutar con más dificultad y pierde credibilidad una herramienta esencial para el progreso de la Medicina”, resume Rueda.

“La opacidad de la industria farmacéutica es un problema real, pero se corrige con más transparencia regulada, no abriendo un mercado de apuestas, una deriva mercantilista que la ética debe rechazar sin matices”, añade. Su discurso finaliza con una declaración firme: “La investigación en salud no puede convertirse en una ficha de casino”.

España descarta grandes consecuencias

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) es uno de los organismos que analiza este proyecto. Por su lado, el organismo sanitario quita hierro al asunto a lo largo de una conversación con Redacción Médica: “En el caso de los ensayos clínicos, el éxito o fracaso está establecido en el protocolo y debe ser autorizada por la agencia reguladora y los comités de bioética, que por lo general no se ven influidos por estos mercados, ya que son muy ‘de nicho’”.

Así lo expresa el regulador dirigido por María Jesús Lamas, que incide en que “esto no está en ningún caso relacionado con el desarrollo de medicamentos”, a lo que añade que “afecta muy poco”.

El debate deja al descubierto una brecha: mientras los organismos reguladores confían en el rigor metodológico y en el carácter residual de estos mercados para blindar la ciencia, la ética advierte de los peligros para los pacientes. La verdadera amenaza de esta entrada del mercado de las apuestas en los ensayos clínicos radica, por tanto, en normalizar la especulación financiera sobre la salud.