Una sanitaria trabaja en un laboratorio

Una sanitaria trabaja en un laboratorio

Empresas

La industria farmacéutica plantea a Europa destinar más gasto público a la investigación

Las grandes compañías han exigido por carta a la UE flexibilizar las reglas fiscales para disparar la inversión en sanidad

Y además: La migración a través de la mirada del farmacéutico: "Sabía que era la única manera de poder dedicarme a la investigación"

Publicada

Las grandes compañías farmacéuticas mundiales de origen europeo han lanzado un serio aviso a los gobiernos del continente. Desde su punto de vista, o se flexibilizan las reglas fiscales para permitir una mayor inversión en salud o Europa perderá definitivamente la batalla de la innovación frente a potencias como Estados Unidos y China.

En una carta abierta, los máximos responsables de AstraZeneca, GSK, Novartis, Roche, Sanofi, Boehringer Ingelheim, Chiesi, Novo Nordisk e Ipsen exigen a los líderes de la Unión Europea (UE) que cambien radicalmente su percepción del sector. La alianza farmacéutica reclama que el desarrollo y la aprobación de nuevos tratamientos dejen de verse como un "coste que hay que contener" y pasen a considerarse "infraestructuras vitales", al mismo nivel estratégico que la defensa o la energía.

El manifiesto, que alerta de la "lenta agonía" de pérdida de competitividad que sufre el sector, pone el foco en la necesidad de que la UE relaje sus estrictas normas de gasto. Los directivos piden concretamente que Bruselas "proporcione flexibilidad fiscal a los Estados miembros que inviertan en salud y medicamentos innovadores", de modo que los países puedan destinar un mayor margen de sus presupuestos a la sanidad, entendiendo que los retornos de esta investigación tardan años en materializarse.

Fuga de capitales y pacientes en espera

Las farmacéuticas señalan que en los dos últimos años, Estados Unidos y China han acaparado más de 600.000 millones de dólares en inversiones biomédicas. En contraposición, Europa ha pasado de representar el 43 por ciento de la I+D farmacéutica mundial en 1990, a un 31 por ciento en la actualidad. Aún más drástica es la caída en la cuota de ensayos clínicos comerciales, que se ha reducido a la mitad en la última década, cayendo al 9 por ciento.

Esta pérdida de peso industrial tiene, según los firmantes, consecuencias directas sobre los ciudadanos. "El mensaje a los innovadores ha sido tajante: Europa no valora lo que hacéis", lamentan. Como resultado, aseguran que alrededor del 40 por ciento de las terapias recién aprobadas nunca llegan a los pacientes europeos y, las que lo hacen, sufren demoras de casi 600 días para su administración.

Responsabilidad de los gobiernos nacionales

Aunque la misiva interpela a las instituciones europeas para proteger la propiedad intelectual y acelerar la burocracia, las multinacionales dejan claro que la solución final recae en los gobiernos nacionales. "Las palancas decisivas están en sus manos: cuánto invertir en los presupuestos sanitarios y con qué rapidez se evalúan y financian los nuevos medicamentos", recalca el texto.

Los gigantes biomédicos advierten de que sacar al mercado un solo medicamento innovador requiere más de una década de trabajo y un riesgo de inversión de unos 3.000 millones de euros. Por ello, piden a los Estados que modernicen sus políticas sanitarias y valoren los tratamientos no solo por su precio, sino por el ahorro que suponen a largo plazo en hospitalizaciones y calidad de vida.

El sector concluye con un mensaje de ultimátum y esperanza: aseguran que Europa tiene el talento para "marcar el ritmo de la innovación global" si apuesta estratégicamente por la ciencia, pero advierten de que, de no actuar con urgencia, el futuro de la medicina "se construirá en otra parte".