Joaquín Mateos,  director médico de MSD en España.

Joaquín Mateos, director médico de MSD en España. Imagen de Joana Huertas

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MSD y Moderna amplían al cáncer de pulmón, vejiga y riñón su investigación con vacunas de ARNm

Los avances en melanoma abren la puerta a extender esta terapia personalizada de neoantígenos y consolidan su desarrollo

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Los prometedores resultados preliminares obtenidos por la terapia personalizada de ARNm contra el melanoma no serán el único frente de investigación de Moderna y MSD. Las compañías ya trabajan para extender esta estrategia a otros tumores y estadios de la enfermedad. "Actualmente realizamos ensayos en melanoma y cáncer de pulmón no microcítico (NSCLC), así como estudios en cáncer de vejiga y carcinoma renal, además de investigaciones en fases más tempranas en otros tumores", explica a Redacción Médica Joaquín Mateos, director médico de MSD en España.

Esta ampliación del programa llega después de que ambas farmacéuticas anunciaran el pasado 19 de agosto resultados positivos preliminares del ensayo de fase 3 INTERPATH-001. El estudio evalúa Intismeran autogene, también conocido como V940 o mRNA-4157, una terapia individualizada de neoantígenos basada en ARNm que se administra junto a pembrolizumab en pacientes con melanoma en estadios IIB-IV completamente resecado.

Según detalla Mateos, el ensayo ha alcanzado “su objetivo principal de supervivencia libre de recurrencia” y también “el objetivo secundario clave de supervivencia libre de metástasis a distancia”, con una mejora “estadísticamente significativa y clínicamente relevante” frente a pembrolizumab en monoterapia. Sin embargo, la evaluación de la supervivencia global continúa de acuerdo con el protocolo.

La compañía subraya además que se trata de “la primera lectura positiva de un ensayo fase 3 para una terapia neoantigénica individualizada basada en ARNm”. No obstante, los datos detallados de eficacia todavía no se han hecho públicos, al corresponder los resultados comunicados a un análisis interino. MSD prevé presentar próximamente los resultados completos en un congreso médico internacional antes de trasladarlos a las autoridades regulatorias.

El precedente de cinco años

La durabilidad del beneficio es una de las principales incógnitas que aún debe resolver el ensayo de fase 3. “Todavía es pronto para extraer conclusiones definitivas”, reconoce Mateos, que señala que el seguimiento continuará para evaluar la supervivencia global y otros objetivos secundarios.

Sí existe, en cambio, un precedente favorable. En el seguimiento a cinco años del estudio fase 2b KEYNOTE-942, la combinación mostró una reducción del 49 por ciento en el riesgo de recurrencia o muerte y del 59 por ciento en el riesgo de metástasis a distancia o muerte frente a pembrolizumab en solitario, según los datos trasladados por el director médico de MSD en España.

El salto ahora a la fase 3 supone, por tanto, un paso decisivo para una tecnología que busca personalizar la respuesta inmunitaria frente a cada tumor. Intismeran no es una vacuna preventiva convencional. “Estamos ante una terapia neoantigénica individualizada”, aclara Mateos. El tratamiento se diseña específicamente para cada paciente a partir de las mutaciones únicas de su tumor con el objetivo de generar una respuesta inmunitaria antitumoral personalizada.

Sin calendario de aprobación

Pese al avance, todavía no hay una fecha concreta para una eventual autorización. “En este momento no existe un calendario concreto de solicitud de autorización o aprobación”, apunta Mateos. El siguiente paso será compartir los resultados completos del INTERPATH-001 con la comunidad científica y, posteriormente, avanzar en las conversaciones con las autoridades regulatorias.

Mientras tanto, el programa INTerpath continúa creciendo. Además del melanoma, Moderna y MSD desarrollan estudios de fase 2 y 3 en cáncer de pulmón no microcítico, vejiga y carcinoma renal. De hecho, el programa incluye actualmente ensayos en diferentes tipos de tumores y momentos de la enfermedad, con la aspiración de comprobar hasta dónde puede llegar una estrategia basada en terapias de neoantígenos diseñadas a medida.

El alcance de esa expansión será una de las claves de los próximos años. Por ahora, el resultado en melanoma abre una primera puerta en fase avanzada de desarrollo clínico, pero la confirmación de los datos completos y de su beneficio a largo plazo será determinante para conocer el verdadero potencial de esta nueva generación de terapias contra el cáncer.