Organizadores de la iniciativa formativa.
Las nuevas opciones terapéuticas exigen decisiones cada vez más precisas en leucemia y linfomas
La Jiménez Díaz comparte su modelo de trabajo en el abordaje de estas neoplasias hematológicas
La llegada de nuevas opciones terapéuticas está transformando el abordaje de la leucemia linfocítica crónica (LLC) y los linfomas, pero también hace más complejas las decisiones clínicas y exige una atención cada vez más precisa, especializada y multidisciplinar. Ante esta realidad, la Fundación Jiménez Díaz celebró la semana pasada una nueva edición de la formación “Preceptorship en Leucemia Linfocítica Crónica y Linfomas”, que permitió a hematólogos de otros centros integrarse durante dos jornadas en la actividad de la Unidad Funcional de Linfomas del hospital madrileño para conocer de primera mano la trayectoria del paciente, desde el diagnóstico hasta la decisión terapéutica, y compartir un modelo de trabajo que puedan adaptar a sus propios centros.
“La leucemia linfocítica crónica y los linfomas engloban entidades muy heterogéneas. El primer reto es alcanzar un diagnóstico preciso, integrando la información clínica con la anatomía patológica, la citometría, la citogenética y los estudios moleculares. Después hay que elegir el tratamiento y el momento adecuados para cada persona teniendo en cuenta su comorbilidad, estado funcional y preferencias personales”, explica Mª Ángeles Pérez, coordinadora de la Unidad de Linfomas de la Fundación Jiménez Díaz.
La disponibilidad de terapias dirigidas, anticuerpos biespecíficos, terapia CAR-T y ensayos clínicos ha ampliado las posibilidades de tratamiento, pero también obliga a valorar de forma individualizada su eficacia, sus riesgos, las enfermedades asociadas y su posible impacto en la calidad de vida. Una realidad que, según la especialista, hace especialmente necesaria la formación continuada de los profesionales.
Un diagnóstico cada vez más integrado
Este escenario ha reforzado la importancia del trabajo multidisciplinar y de la atención especializada, como ocurre en la citada Unidad de Linfomas del hospital madrileño, donde trabajan conjuntamente hematólogos clínicos, especialistas en técnicas diagnósticas y anatomopatólogos expertos en hemopatías malignas.
El proceso comienza en el Comité de Diagnóstico Integrado Hematológico, donde se revisan de forma conjunta los distintos hallazgos que permiten caracterizar la enfermedad. Posteriormente, el Comité de Linfomas incorpora la valoración clínica y de imagen y, cuando el caso lo requiere, la experiencia de otras áreas como Hematogeriatría, Cardio-Oncología, Farmacia Hospitalaria u Oncología Radioterápica. El objetivo es definir junto a cada paciente un plan de tratamiento individualizado.
“Ver cómo trabajan los diferentes equipos ayuda a comprender por qué cada prueba y cada valoración pueden cambiar una decisión clínica. Además, el intercambio entre hospitales permite discutir casos, contrastar dificultades reales y llevarse ideas concretas para mejorar los circuitos asistenciales”, señala Pilar Llamas, jefa del Servicio de Hematología y Hemoterapia del centro.
Investigación integrada en la asistencia
La investigación clínica constituye otro de los pilares de este modelo que, después de diez años de trabajo, está plenamente integrada en la asistencia a los pacientes con linfomas y leucemia linfocítica crónica de la unidad. Durante este tiempo, el equipo ha participado en el desarrollo de nuevos medicamentos que posteriormente se han incorporado al arsenal terapéutico estándar, acercando así la innovación a los pacientes y ampliando las opciones disponibles en diferentes momentos de la enfermedad, desde el diagnóstico hasta el seguimiento y posibles recaídas.
Para Llamas, este intercambio entre profesionales es también uno de los principales valores de esta experiencia formativa. “El aprendizaje es mutuo: quienes nos visitan conocen nuestro modelo, y nosotros podemos conocer sus experiencias y necesidades”, afirma. “Han sido dos jornadas de formación de gran nivel y especialmente gratificantes, tanto para los especialistas participantes como para quienes los hemos acogido”.
La celebración del encuentro en septiembre, un mes dedicado a dar visibilidad a los cánceres de la sangre, ofrece también una oportunidad de recordar el alcance de estas enfermedades. “Hablar de leucemias, linfomas y otras neoplasias hematológicas es hablar de cáncer. Y es hablar de un campo en el que la investigación está abriendo nuevas posibilidades de tratamiento para nuestros pacientes”, concluye Llamas.