Grupo de investigación del estudio.

Grupo de investigación del estudio. / Clínic-Idibaps

Catalunya

Un estudio mundial arroja que las personas Lgbtqia+ tienen el doble de riesgo de sufrir problemas de salud mental

Los investigadores del Clínic-Idibaps han realizado un metanálisis que agrupa 398 trabajos sobre el tema

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Un estudio mundial y promovido por la Fundació de Recerca Clínic Barcelona-Institut d'Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (Idibaps) arroja las diferencias de tratamiento en salud mental de las personas Lgbtqia+ en comparación con las cisgénero y también dentro del colectivo. Hasta ahora, la evidencia en salud mental de estas personas mostraba que estaba fragmentada en problemas o poblaciones concretas.

Este nuevo trabajo, realizado tras un metanálisis que agrupa 398 estudios sobre el tema y con la participación de casi 500.000 personas del colectivo, concluye que existen desigualdades sustentadas por evidencia científica de alta credibilidad, especialmente en lo que se refiere a la depresión, la conducta suicida y los síntomas relacionados con los trastornos de la conducta alimentaria.

El jefe de grupo del Idibaps y director del Instituto de Neurociencias del Clínic, Eduard Vieta, ha asegurado durante la presentación del estudio este lunes que es el "mayor" que jamás se ha realizado de salud mental en personas Lgbtqia+. Los investigadores han analizado los motivos por los cuales piden ayuda en salud mental, los problemas que representan, la comparativa con personas cisgénero y las diferencias dentro del colectivo, todo ello con "implicaciones en el ámbito de la ciencia, la salud y el social".

Doble de riesgo en trastornos depresivos

Vincenzo Oliva, líder del estudio e investigador del Idibaps, ha incidido que cualquier tipo de discriminación en ámbitos diversos puede tener "un impacto muy fuerte en salud mental". En paralelo a la situación legal de numerosos países del mundo que penalizan las relaciones sexuales consentidas entre las personas del mismo sexo, también hay que tener en cuenta aquellos lugares donde a pesar de los derechos y protecciones vigentes puede haber "acoso, discriminación y violencia".

El estudio, publicado en World Psychiatry, compara la presencia de trastornos mentales, síntomas, conductas suicidas y autolesiones y el acceso a la atención psiquiátrica entre personas Lgbtqia+ y cisgénero. "Las mayores desigualdades afectan varios ámbitos de la salud mental, sobre todo depresión y ansiedad, conductas suicidas y autolesiones y alimentación e imagen corporal", ha explicado Oliva, y algunas de ellas desde la adolescencia.

En cuanto a los trastornos depresivos, las personas lesbianas, gais y bisexuales, tanto adolescentes como adultas, tienen "el doble de riesgo" respecto a las cisgénero. En cuanto a los intentos de suicidio, el peligro es 2,5 veces superior. Por su parte, los adolescentes gais son los que padecen más conductas alimentarias de riesgo. Al mismo tiempo, las desigualdades no son homogéneas dentro del colectivo Lgtbqia+, ya que las personas bisexuales presentan más sintomatología ansiosa y un mayor riesgo de autolesiones no suicidas que las personas lesbianas o gais.

Todo ello, indicios para hacer aflorar una "necesidad importante de prevención, detección y atención de las personas con un riesgo mayor. Esto permite a los psiquiatras, servicios y profesionales prestar más atención a estos problemas". Ha agregado el líder del estudio.

El 50% del colectivo, excluido

Giovanna Fico, investigadora del Idibaps y psiquiatra del Servicio de Psiquiatría y Psicología del Clínic, ha puesto en evidencia que no se logra atender a todas las personas que lo necesitan. De hecho, se estima que "menos de la mitad de las personas Lgbtqia+ reciben atención en salud mental en comparación entre las que lo necesitan".

En este sentido, "la brecha de tratamiento es aún mayor en Psiquiatría que en la sanidad en general". Asimismo, Fico ha reflexionado sobre los estudios disponibles, ya que la mayoría son en Norteamérica y Europa, por lo que "hay otras cosas que no aparecen en estas investigaciones, donde hay más necesidad".

Además, los investigadores han apuntado que hay barreras en el tratamiento, algunas de ellas clínicas, por lo que promueven una mejor formación de los profesionales sanitarios para ayudar a que las experiencias negativas percibidas por las personas del colectivo no se repitan. Fico ha planteado que el sistema sanitario pudiera recoger, siempre que accedan los pacientes, incorporar la variable de orientación sexual o género, especialmente en centros de salud mental para mejorar su abordaje. De hecho, es algo que ya ocurre en países anglosajones, como la raza, porque no hacerlo es visto como un tipo de discriminación, tal y como ha señalado Vieta.