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Boi Ruiz: “Cuando pase la crisis habrá que reconocer el esfuerzo que han hecho los médicos”

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Lleva más de un año al frente del Departamento en Cataluña. A su llegada dijo que venía del futuro, ¿qué balance hace ahora de este tiempo?

Ahora yo estoy en el presente. Desde el punto de vista de la experiencia personal es una experiencia inolvidable, aparte de que es un honor ser consejero del Gobierno de Cataluña con el presidente Mas. Como médico es una experiencia más que notable, porque hemos conseguido que la situación económica no repercuta en los resultados de calidad de atención a los pacientes, y así lo verifican los estudios. Tampoco han tenido que renunciar a ningún tipo de prestación pública. Y en segundo lugar porque como médico me siento muy satisfecho de mis colegas, que han sabido estar a la altura de la responsabilidad asistencial, por encima de las repercusiones en sus retribuciones. Y cuando tengamos mejores momentos habrá que reconocer esto.

Este tiempo que lleva como consejero ha coincidido con una situación mala de la economía en todo el país, no solo en Cataluña. La sanidad que era uno de los bienes principales de la ciudadanía ahora se ha convertido en una de sus principales preocupaciones, y parece que Cataluña se ha convertido en el paradigma de esta situación. ¿Cómo ve usted esta situación?

Hay que vivirlo analizando desde las diferentes lógicas. Cuando llegamos al Gobierno nos encontramos con que se había estado gastando más de lo que se disponía. Siempre he puesto el ejemplo que se ha estado utilizando la Visa para el gasto corriente, y que en un momento determinado la Visa se ha agotado, y además nos hemos encontrado que no podemos mantener el nivel de endeudamiento, y además debemos devolver lo adeudado. Así nos encontramos con que tenemos menos dinero, y no tenemos a nadie que nos preste el que nos falta.

Ante esta situación había que tomar medidas. Nosotros optamos por priorizar la sanidad desde el punto de vista presupuestario. Ha sido el departamento que menos impacto negativo ha tenido en sus cuentas. También ha sucedido que se ha hablado de recortes y de recortar, algo muy llamativo, porque no se ha tratado de recortar, sino de que no había dinero. Tampoco hemos ahorrado, hemos invertido el dinero que había, nada más.

Nosotros priorizamos la inversión en sanidad. Recuerdo que desde el Gobierno central nos pedían un ajuste de 1.700 millones y les dijimos que solo podríamos alcanzar la mitad, como así ha sido. No de desplazar el gasto, sino que hemos dejado de gastar 840 millones respecto al ejercicio anterior. Y esta diferencia de gasto lo hemos distribuido entre todos, también los pacientes, aunque parezca una medida muy impopular. Ya advertimos que aumentarían las listas de espera, pero no para patologías graves. También hicimos actuaciones acordadas en gastos en recursos humanos. Y la farmacia ha tenido que arrimar el hombro. Hemos repartido en tres grandes paquetes el esfuerzo.

Además de las reacciones contaminadas por la lógica sindical, también está la lógica de la influencia de las elecciones autonómicas y generales vividas en 2011, que ha sido instrumentalizadas en este sentido. La sanidad ha sido un arma arrojadiza como no lo había sido hasta ahora. Y muchas de las críticas responden a la lógica de oposición del Gobierno y de tratar de ganar unas elecciones. Yo tenía protestas diarias y cuando han pasado los procesos electorales ya han desaparecido.

También hay que diferenciar la visión de aquel que no utiliza los servicios y la satisfacción del que sí lo hace. La paradoja es que las encuestas de satisfacción en la utilización son más positivas que antes, tal vez porque la expectativa creada es mucho peor y no refleja la realidad.

Balance del primer año como consejero.

Justificación del euro por receta.

La oposición que encabeza su predecesora Marina Geli le demanda que se publiquen las listas de espera...

Las listas de espera se siguen calculando y se siguen publicando en los mismos periodos que el Gobierno anterior, por lo que nosotros seguimos rindiendo cuentas, y lo haremos en el mes de marzo, que creo que es cuando toca cerrar balance. Pero si se fijan, se cuestiona que no enseñemos las listas, no que no haya listas de espera, porque en ningún momento dijimos que no habría lista de espera. Otros están acostumbrados a decir que no la va a haber, y luego la hay. Por lo que tiene que estar tranquilo el ciudadano es porque la Administración ha articulado mecanismos suficientes para que esa espera no vaya en su perjuicio.

En las elecciones de noviembre del año pasado CiU tuvo un muy buen resultado. Como consejero de Salud de Cataluña, ¿lo sintió también como un respaldo a su acción política en este departamento?

Antes hablábamos de las lógicas políticas y sindicales, que parecen que no tienen el nivel de comprensión tan alto como la lógica ciudadana. Al final son los ciudadanos quienes utilizan los servicios y saben hasta dónde son ciertas las afirmaciones de las otras lógicas. El resultado también rompió un paradigma. Siempre se decía que la sanidad no te hacía ganar elecciones, pero sí perderlas. Y nosotros hemos demostrado que lo que hace ganar elecciones es decir la verdad, explicarle a la gente la situación y que íbamos a tratar que el sistema sanitario no entrara en quiebra. Si hubiéramos seguido gastando como el Gobierno anterior, el sistema sanitario hubiera entrado en colapso absoluto en octubre del año pasado. Y esa es una situación que era real.

Habla de dejar de gastar, más que de ahorrar. ¿La iniciativa del euro por receta va en esa línea?

No. Nosotros tenemos un plan que contempla dos años. El primero para bajar los cotes, y el segundo gastar de otra manera. Hemos planteado un plan de reformas que ha aprobado el Gobierno, que es el Plan de Reformas hasta 2015 y en el que ha participado todo el mundo y que presentaremos en breve en el Parlamento. Y es para gastar de otra manera. Creemos que el sistema sanitario tiene demasiados recursos volcados en el lado de los procesos, y queremos distribuir más los recursos para que no se agudicen los procesos a atender.

En 2012 estamos llevando a cabo una recurrencia de las medidas puestas en marcha en 2011, pero que no llevaban en marcha todo el año, y que nos van a permitir gastar aún menos. A esto hay que sumar las reformas y reordenaciones que haremos. Por ejemplo, que la Atención Primaria sea más resolutiva, que no significa que los médicos de Primaria vayan a trabajar más. Este nivel asistencial debería resolver el 80 por ciento de los problemas de salud de los ciudadanos. Quien vaya al hospital que sea no porque necesita solo al especialista, sino que necesita al especialista y todo lo que le rodea. Lo demás, sería bueno que se pudiera resolver en la Primaria, con una dotación suficiente. Somos muy seguidores del informe 2010 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que dice que hace falta poner más dinero en salud, y gastar mejor lo que se tiene. Y eso es lo que estamos tratando de hacer.

El euro por receta entendemos que es una tasa que hay que empezar a plantearse en todos los sistemas sanitarios. Todos los servicios que presta la Administración tienen una tasa por emisión. Uno va a la universidad y pide una certificación y le cobran una tasa. Nosotros entendemos que todo lo que hemos invertido en recursos tecnológicos para la receta electrónica, para las certificaciones de planes terapéuticos, por ejemplo, todo eso requiere una tasa. Pero sin traspasar dos líneas. Por un lado que esa tasa a nadie le suponga un impedimento para quedarse sin medicamento, o que siendo un gran consumidor de medicamentos esa tasa le arruine. Nosotros hemos planteado con el PP una tasa de un euro en la que determinados grupos de la población estarán exentos, y por otro lado por ejemplo que un crónico o un polimedicado tenga un techo que pagar para que su necesidad de medicamentos no le arruine, y como mucho pague cinco euros al mes.

¿Se plantea el consejero otras posibilidades de tasas o copagos?

Creemos que el debate no hay que hacerlo con el instrumento, porque debatir el instrumento sin tener la partitura es un error. El error del copago es que no se sabe para qué lo queremos. Lo primero que tenemos que resolver en el ámbito del Estado es qué queremos hacer con la deuda acumulada durante estos años. Por encima de culpas. Mientras que no resolvamos el tema de la deuda estaremos pagándola con el gasto corriente. Y no solo tendremos infrafinanciado el gasto corriente, sino que también haremos frente así a los intereses.

Tiene que haber voluntad de resolver ese problema, no solo bajando los costes, como hemos hecho en Cataluña, sino poniendo los recursos necesarios. Ahí sí que discutiremos el instrumento, que puede ser fiscal, de tasas, pero siempre y cuando tengamos muy claro el objetivo.

Después hay que ver también que el Sistema Nacional de Salud no puede quedar limitado a que se incorporen las mejoras tecnológicas, los nuevos medicamentos. La cronicidad es el éxito del sistema, y también hay que contemplarlo.

¿El apoyo del PP al euro por receta en Cataluña le da que pensar que pueda ser una medida que se extrapole al resto del país?

Desde ese punto de vista puede hacerlo pensar. Si en Cataluña ha decidido hacer eso sus razones tendrá. Y contar con el apoyo del PP en ese sentido nos da una cierta tranquilidad, porque se ve que el problema está. La lógica del desmantelamiento de la sanidad pública dictada por ciertos grupos políticos y sindicales no es real. La lógica del desmantelamiento es gastar más de lo que tienes.

¿Valora introducir copagos?

"Más resolución para Atención Primaria, ya"

Hablaba también de la Atención Primaria. Cataluña ha estado tradicionalmente a la vanguardia con fórmulas como las EBA. ¿Qué perspectiva cree que tiene este nivel asistencial en el país? Da la sensación que no se avanza a pesar de los proyectos que se reservan para la Primaria.

Nosotros en el Plan de Salud contemplamos que hay que intentar gestionar bien el riesgo de la enfermedad. Entendemos que el sistema sanitario debe ser articulado en niveles de resolución, no tanto en niveles de especialidad. Entendemos que el médico de familia debe responder con sus conocimientos y competencias, pero que no debemos mover al paciente después más allá, acercándolo al conocimiento de la Especializada, sino que tiene que ser al revés, hemos de acercar este conocimiento al paciente. Lo entendemos también para las urgencias. Por eso hemos colocado los centros de urgencias de Atención Primaria.

La Especializada debe ser movilizada para atender al paciente cuando se requiere todo aquello que se encuentra en el hospital. Pero en el ámbito de la Primaria debemos resolver las tres grandes familias digamos que debe abarcar este nivel asistencial. Por un lado, la salud mental. Habría que intentar que el especialista esté al lado del médico de AP. Como todo el plan que proponemos ya lo hemos probado, hemos visto con experiencias durante 2011 que con el psiquiatra yendo una vez a la semana con el médico de familia, va un 15 por ciento menos de pacientes a la especializada que antes. También hemos hecho experiencias con la Oftalmología y Dermatología que han sido muy satisfactorias. Hay que potenciar la Medicina Comunitaria.

¿Y qué margen de mejora tiene el médico de Primaria que se queja de que solamente puede ver a sus pacientes unos minutos?

Insisto en que no es darle más trabajo al médico. Nosotros vamos a desplazar recursos para que resuelva en el nivel asistencial determinadas situaciones. Tradicionalmente, el sistema sanitario ha basado su planificación en lo que hemos hecho, no en lo que tendríamos que hacer. Una aseguradora no se gestiona por los siniestros que ha tenido, sino por los que va a tener, gestionando el riesgo. Por eso queremos trabajar con esa gran olvidada del SNS que es la Salud Pública y ponerla a nivel de colaboración con Primaria para que determine qué va a pasar con este nivel asistencial, y los recursos ir poniéndolos en función de lo que se espera que pase, no de lo que ha pasado. No es lógico que los criterios de un centro de Primaria se calculen en función de una población, lo lógico es que se haga en función del riesgo de enfermar que tiene esa población.

¿También se ha pensado en los nuevos roles de todos los profesionales que integran la Primaria?

No es un tema de competencias profesionales sino de entenderse y trabajar en equipo. Tenemos un programa que funciona muy bien que se llama el del paciente experto. Hemos creado grupos a través de enfermeras que son las que los gestionan y ponen en contacto pacientes con la misma patología, y está funcionando muy bien, porque mejora la salud del paciente y descongestiona el sistema. En Atención Primaria los programas de crónicos pivotarán alrededor de la enfermera. Quien está permanentemente al lado del paciente es la enfermera. La Enfermería va arrastrando un concepto de ser la sombra del médico, y su verdadero papel es el del técnico de grado medio del sistema sanitario, no es el ayudante del médico exclusivamente. La Enfermería también se lo tiene que creer sin complejos.

¿Hasta qué punto ha condicionado la situación económica la elaboración de este plan para Primaria?

Antes de la crisis todo el mundo coincidía en la necesidad de virar los ejes sobre los que se mueve el sistema sanitario. Habría que haber empezado a cambiarlo antes, porque así seguramente el impacto económico de la crisis habría sido diferente. En 1990 el Informe Abril ya advertía de la necesidad de cambios, pero en todo este tiempo, como se ha podido ir ‘tirando de Visa’, pues se ha pensado ‘para qué vamos a complicarnos con cambios’. Todo cambio genera resistencias. Ahora nosotros no lo hacemos por obligación, lo hacemos por devoción, porque creemos que el sistema sanitario requiere una reforma que lo haga resistente a cualquier crisis y porque desde el punto de vista ético debemos aprovechar lo mejor posible los recursos que pone a nuestra disposición el ciudadano para que los gestionemos.

¿Cómo vive el consejero de Salud el hecho de que el presidente Mas tenga un asesor específico en este apartado, como Miquel Viladell?

No es exactamente así. Yo mismo dije que la salud no es un tema del consejero, sino del propio Gobierno. El presidente Mas también lo entendió así y se creó un Consejo Asesor del Gobierno. De este Consejo formamos parte el consejero de Salud, pero también el de Economía. Se hizo con esa intención, y muchas de las cosas que hacemos van saliendo de ese Consejo. No salen de él escritos, que de esos ya tenemos muchos, sino ideas para hacerlas realidad, como el Plan de Salud.

Algunas autonomías tras las elecciones de 2011 empiezan a pensar en la colaboración público-privada como una posible salida. En este sentido Cataluña es pionera desde hace años, pero, ¿piensa aumentar este tipo de colaboración?

Nosotros tenemos una dimensión del sistema en Cataluña que no es necesario que crezca más en oferta, por lo que no nos planteamos aumentar la colaboración público-privada en los términos clásicos que hasta ahora conocíamos. Pero en las reformas internas que estamos planteando sí que contemplamos enfocar de una manera distinta la colaboración público-privada. Por ejemplo, los acuerdos que ya hemos firmado con la industria farmacéutica para compartir riesgos con determinados quimioterápicos. Si la compañía me garantiza que solo funciona con el 80 por ciento de los pacientes, tenemos que compartir ese 20 por ciento que no va bien, y así se incentiva que el laboratorio investigue para que sea el cien por cien. Las relaciones con la tecnología también tienen que variar. No podemos estar comprando máquinas que se devalúan muy rápidamente porque aparecen otras. Por lo tanto, con la tecnología tendremos que ir también a fórmulas en las que no seamos cliente-proveedor, sino que seamos ‘partners’, y compartamos riesgo. No vamos a comprar la máquina, sino lo que hace la máquina, y la industria tendrá que garantizar la máxima prestación tecnológica. Fórmulas que pueden llegar a ser incluso societarias en tecnología, en medicamento, en provisión de servicios externalizados. En estos momentos es más importante que nunca avanzar en elementos de gestión empresarial en los sistemas sanitarios públicos.

Nuevas fórmulas de colaboración público-privada.

¿Por qué se acomete la reforma del ICS?

¿Esta nueva relación con la industria es comprendida por Farmaindustria y Fenin, las dos grandes patronales?

Fíjese. En Cataluña el consejero de Salud entendió que la industria farmacéutica solo le atañía como problema en cuanto a la prestación farmacéutica. No es un problema del departamento la visión empresarial de esta industria, muy fuertemente asentada en el tejido empresarial catalán. Tanto es así que el Gobierno de la Generalitat impulsó una comisión mixta a primer nivel (secretarios generales y directores generales) para ver cómo hacemos un nuevo modelo de relación. Y en esa comisión, además de Farmaindustria, están tres consejerías: Salud, Ocupación y Empresa, y la de Economía. Estamos discutiendo discretamente un nuevo modelo de relación, porque el modelo de relación precio-volumen no nos va a servir.

Hay fórmulas societarias ya en Cataluña. Por ejemplo el Hospital de Sant Pau ya tiene contratos en este sentido con empresas de diagnóstico por imagen. También el Hospital del Mar. Hay experiencias que están funcionando ya con éxito.

Hablaba antes del ICS, del proceso de reforma que está viviendo...

Dejando al margen las ‘realidades paralelas’ que plantean la oposición política y la visión sindical, la realidad es que queremos que el Hospital Vall d’Hebrón se pueda gestionar como el Hospital Clínico, que es un hospital público. Por qué el Clínico tiene autonomía de gestión, puedes hacer presupuesto propio, puedes contratar a quién crees importante incorporar a tu equipo. Para que dos centros públicos como estos se puedan gestionar igual, de la forma más competitiva y eficiente, el Vall d’Hebrón tiene que tener personalidad jurídica propia. Y eso se hace salvaguardando que sea un centro público, pero transformándolo en una empresa pública. Vamos a comenzar haciéndolo con el Hospital de Lleida, más reducido en tamaño. Y el cien por cien de estos centros seguirá siendo propiedad del ICS. No hay más, ni hay privatizaciones.

Con la Atención Primaria igual. Cogeremos una serie de áreas básicas que tendrán autonomía de gestión. Y la autonomía de gestión verdadera solo la tienes cuando tú tienes personalidad jurídica propia y tienes capacidad de decisión sobre tus cuentas y sobre tu personal. Eso no quiere decir que el ICS siga siendo un todo. Sigue siendo una empresa que tiene filiales.

¿Cómo afecta a esta reforma del ICS el ruido mediático que ha envuelto en los últimos meses a su presidente, Josep Prat, por sus actividades en la iniciativa privada?

Forma parte de las lógicas que ya he enumerado. El señor Prat es una persona bien conocida dentro del sector de la salud y toda esa lógica mediática ha estado ligada a los problemas del cambio de alcalde en Reus, que ha comportado un ruido. Hay que recordar también que no es el presidente del ICS, sino el presidente del Consejo de Administración, y no tiene ningún carácter ejecutivo, como no lo tiene ningún presidente desde que yo he llegado al cargo, como tampoco cobran. Nosotros adelgazamos extraordinariamente la estructura, y cuando llegamos, por ejemplo, también quitamos la figura del consejero delegado, que por cierto estaba muy bien retribuida.

Antes de pasar a un bloque de preguntas más de ámbito estatal, nos gustaría que valorarse la posibilidad de poner en marcha la promesa electoral de CiU de desgravar por el aseguramiento en salud en la privada.

Está en el programa de CiU, los programas son para una legislatura y cuando veamos que las condiciones económicas lo permitan lo haremos. Quedan casi tres años por delante.

¿Puede servir para descongestionar el sistema público y generar también un ahorro?

De hecho ya es así. Fíjese en que las comunidades autónomas que tienen una tasa alta de doble aseguramiento tienen una ventaja sobre otras. Creemos que la libertad del individuo de elección debe estar ahí, siempre y cuando se garantice la atención pública.

Y un análisis muy rápido sobre recursos humanos en Cataluña. ¿Hay falta de especialistas? ¿Qué sucede con la jubilación a los 65 años?

La falta o no de especialistas depende de la organización del sistema. Primero debemos analizar si la falta de especialistas es por la estructura que tenemos, si es demasiado atomizada o no.

En cuanto a la jubilación a los 65 años, no es un tema de Cataluña, es un tema de la función pública del Estado. Recuerden que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no solo baja los sueldos públicos un 5 por ciento, sino que además hace un real decreto en el que no se suplen las vacantes y se jubila a todo el mundo a los 65 años. Y eso es de aplicación especialmente en el ICS. Nosotros creemos que era excesivo que no se supliera ninguna sustitución, y planteamos que el 50 por ciento sí fuera sustituido, pero analizando caso por caso. Hemos visto por ejemplo que en muchos casos el médico que se jubilaba en la asistencia tenía una plaza vinculada a la universidad, y nos hemos preguntado si estamos descapitalizando el conocimiento. Y todos los casos de profesionales con plaza vinculada a la universidad no los jubilaremos, pese a que tendríamos la obligación de hacerlo.

Cerramos la entrevista con tres cuestiones de política nacional. Cambio de Gobierno en España, nueva ministra. ¿Qué espera del nuevo equipo sanitario?

Creo que la secretaria general Pilar Farjas es un ejemplo de gente con trayectoria y conocimiento del sistema sanitario. No debemos hacer del sistema sanitario un problema político. Espero que ante las dificultades cojamos el toro por los cuernos, sin lesionar para nada los derechos y la calidad de los servicios. ¿Que eso significa sacrificios?, pues habrá que hacerlos.

Con un Consejo Interterritorial de mayoría del PP, y con consejeros ‘no populares’ con un perfil técnico más que político, como Rafael Bengoa o usted mismo, ¿ve más cercano el Pacto por la Sanidad?

Creo que sí, creo que es más factible que nunca. Es un extraordinario Consejo Interterritorial con ese ‘mix’ de perfiles. Es más, es casi una obligación. Los ciudadanos nos tendrían que reprochar no llegar a un acuerdo sobre cómo gestionar el SNS sin que afecte a la calidad de la atención al ciudadano.

¿Teme alguna tentación centralizadora por parte de Partido Popular aprovechando esta mayoría?

No lo creo. Además, si así lo hiciera sería un error, porque el éxito del SNS, su eficacia y sus resultados, proceden en gran parte de la descentralización. Habría que imaginar un SNS que fuera el Insalud, en esta situación de crisis, quién maneja eso. El Gobierno del Estado ya tiene todas las competencias básicas, como decidir las fuentes de financiación. También el catálogo de prestaciones. Tiene la legislación básica. Después cada territorio en función de sus características debe ver las necesidades. Eso da la riqueza al SNS. Y luego está, por ejemplo, que la crisis la hubiéramos vivido mucho peor si existiera el antiguo Insalud, y si las decisiones sobre problemas concretos se tomaran a distancia. A mí me gusta decir que los problemas son generales, pero las soluciones son locales.

¿Espera que el Interterritorial resuelva los conflictos que están existiendo en zonas limítrofes?

Hay que levantar un poco las miras. Esos problemas tienen un diagnóstico muy sencillo. Se modificaron las finalidades del fondo de cohesión y a partir de modificar las finalidades se produjo esa disfunción. No tiene sentido que el paciente no se pueda desplazar llevando su dinero en su tarjeta. ¿Que eso es muy complicado entre comunidades? Lo entiendo, por lo tanto replanteemos el fondo de cohesión, dejémoslo como está y para lo que está y hagamos entre todos una bolsa de compensación interterritorial. El fondo de cohesión es importante para los centros de referencia, porque nos están garantizando una atención excelente para masas críticas que en determinados territorios son muy reducidas. Si no resolvemos la mayor, nos enfrascaremos en asuntos menores, y ahí sí que hay riesgo de que intervenga la política.