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La estrategia separatista incautada revela el papel de los heridos el 1-O

La documentación recoge una 'estrategia de la tensión' para incrementar la adhesión de cara a la DUI

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, vicepresidente y presidente del Gobierno catalán.
La estrategia separatista incautada revela el papel de los heridos el 1-O
Redacción
Martes, 10 de octubre de 2017, a las 11:20
La decisión de inflar el número de heridos durante las cargas policiales que tuvieron lugar durante la celebración del referéndum inconstitucional del 1 de octubre pudo no ser casual. De acuerdo con la documentación que la Guardia Civil ha intervenido al número dos del vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, y desvelada por El País, la instrucción para contar como heridos los mareos y crisis de ansiedad parece encajar dentro de una estrategia de la tensión diseñada al milímetro para conducir a la creación “de un nuevo Estado”.
 
Este documento recoge la hoja de ruta del independentismo catalán, dividida en dos etapas. En la primera, se trata de conseguir adhesiones tanto internas como externas a través de la conflictividad. El texto, titulado Reenfocant el procés d´independencia per un resultat exitós, e intervenido a Josep María Jové, secretario general de vicepresidencia, Economía y Hacienda, anticipa la declaración unilateral de independencia (DUI) en este contexto.
 
El informe reconoce que los apoyos del independentismo no son suficientes aún (menos del 50 por ciento de la población) y por eso promueve incrementar ese porcentaje a través de la tensión. “[En] el momento cuando haya una clara determinación ciudadana a darle apoyo y a implicarse activamente y con complicidad internacional, se ha de comenzar de una manera conservadora incrementando paulatinamente el nivel de conflictividad según la respuesta del Estado, bajo el liderazgo y con coordinación de todos los actores implicados y sin ningún género de duda de acciones y calendarios”, señala el informe.
 
La instrucción, adelantada por el diario El Mundo, según la cual se debía contabilizar todas las atenciones que se produjeran el 1-O como heridos por las cargas policiales –incluso las crisis de ansiedad de personas que no estuvieron en el lugar de los hechos y las presenciaron indirectamente– parece encajar a la perfección en esta planificación. El abultado saldo final de heridos (más de 800 personas) –unido a las impactactes imágenes de la intervención policial–, desencadenó adhesión de ciudadanos que hasta entonces habían sido tibios y complicidad internacional. Precisamente dos de los puntos en los que el informe de Jové más insistía.