Redacción Médica
18 de julio de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 16:50

El tierno gesto del Papa Francisco con un niño con atrofia muscular espinal

Quienes padecen esta enfermedad tienen una esperanza de vida no superior a los dos años

El Papa Francisco.
El tierno gesto del Papa Francisco con un niño con atrofia muscular espinal
Redacción
Viernes, 20 de octubre de 2017, a las 13:10
El pasado 18 de octubre, Arthur Tetto Lader, un niño brasileño de dos años con una enfermedad rara y degenerativa, tuvo la oportunidad de conocer junto a sus padres al Papa Francisco en el Vaticano.

La madre de Arthur, Rafaela Tetto, explicó que la familia vive en Roma desde el pasado mes de abril porque el Hospital Gemelli se ofreció a brindar tratamiento médico al pequeño que padece de Atrofia Muscular Espinal de tipo 1.

Arthur nació con esa enfermedad y “normalmente los niños que sufren de atrofia muscular no viven más de dos años porque es muy grave. Va degenerando hasta paralizar todos los músculos. Nosotros notamos los síntomas cuando él tenía dos meses de edad. Tenía problemas para mover las piernas y los brazos. Fue avanzando hasta que no podía estirarse por sí solo ni alimentarse”, tal y como explicó su madre.

Lograron ver al Santo Padre gracias a la ayuda del padre Arnaldo Rodrigues, un sacerdote brasileño que reside en Italia y que se ha convertido en su valedor durante su estancia en la ciudad.

Rafaela describió que “fue un momento maravilloso, sentimos una paz enorme. El hecho de poder conocer al Papa es un signo de que nuestra fe nos trajo hasta aquí. Todo fue muy rápido. El P. Arnaldo le contó un poco de la historia de Arthur, el Papa bendijo a nuestro hijo, lo besó y le entregamos una camiseta de la campaña que realizamos para poder pagar la estadía en Roma y parte del tratamiento”, explicó.

“Él nos entregó un rosario a cada uno. Nos dijo que rezaría por Arthur y estoy segura de que esas oraciones se extienden a todos los niños que luchan por la vida. Luego salió rumbo a la audiencia”, prosiguió.

El encuentro con el Papa fue importante porque “es muy difícil llevar a Arthur a la iglesia con frecuencia porque se necesitan muchos equipos. Se tiene que quedar en casa. Nosotros tampoco vamos porque tenemos que atenderlo”.