14 dic 2018 | Actualizado: 13:25

El Comidista ataca los avales alimentarios de la AEP: “Coladero vergonzoso”

Mikel Iturriaga critica los "productos que recomiendan los médicos con falsos avales científicos a golpe de talonario"

Mikel Iturriaga, en un momento del vídeo.
El Comidista ataca los avales alimentarios de la AEP: “Coladero vergonzoso”
jue 19 octubre 2017. 12.40H
Redacción
Los productos alimentarios llevan años en el ojo del huracán, especialmente aquellos que anuncian características nutricionales irrelevantes mientras que omiten aquella información que realmente debería interesar a los padres: azúcares, grasas, altos valores calóricos… Todo ello escudándose bajo el sello de garantía de alguna asociación médica infantil, como la Asociación Española de Pediatría (AEP). Y eso es precisamente lo que Mikel Iturriaga denuncia este jueves en el nuevo post de ‘El Comidista’, titulado ‘Los engaños de los productos infantiles’.

“Los productos que recomiendan los médicos son falsos avales científicos conseguidos a golpe de talonario y de dudosa legalidad. La autoridad europea de seguridad alimentaria ya reguló en su día esta práctica, impidiendo a médicos y asociaciones con ánimo de lucro recomendar productos de beneficio dudoso. Un coladero vergonzoso”, se queja Iturriaga en el vídeo.

Lo que hay detrás del "falso aval científico"

“Queridos niños, hoy vamos a explicar cómo cierta industria alimentaria consigue que vuestros papás os compren productos muy poco sanos. ¿Cómo lo consigue? Pues camuflando la verdad… Bueno, engañando”, comienza el autor de 'El Comidista', quien se pregunta “¿por qué tantos productos infantiles destacan la presencia de minerales, vitaminas u otros nutrientes que ya están presentes en una dieta equilibrada? Muy fácil, para desviar la atención. Estos reclamos son una cortina de humo para ocultar que estos productos son ricos en calorías, bajos en nutrientes y altos en grasa, sal y azúcar. Hacen pensar que son sanos cuando no lo son en absoluto”.

Además, Iturriaga critica el tono publicitario a la hora de promocionar este tipo de productos: “Luego, hay productos que van directamente a tocar la fibra sensible. Estos anuncios prometen a los padres que si consumen estos productos, los niños serán más listos, tendrán más vitalidad, crecerán más rápido e, incluso, que ligarán más. Un engañabobos, eso es lo que son”.

“Todo eso lo hacen para enganchar”, argumenta. “Los bebés enganchados al azúcar, posiblemente serán adultos enganchados al azúcar. Exagerando un poco, la industria alimentaria actúa como una especie de ‘camello’: saca productos del estilo ‘mi primer yogur’ o ‘mi primera galleta’, que son nutricionalmente pobres y muy ricos en azúcares o edulcorantes”, denuncia el autor de 'el Comidista'.

“Por si fuera poco, este tipo de productos juegan con las emociones de los niños, regalándoles juguetes o creándoles dependencia a través de colecciones. Lo que genera un estrés añadido en madres y padres, porque qué padre no se siente un poco mal negando un juguete a sus hijos… Los juguetes, los personajes de dibujos animados y los 7.500 impactos publicitarios anuales que dicen a los niños que coman productos nada saludables, generan deseo en los más pequeños”, sentencia.
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