Redacción Médica
16 de agosto de 2018 | Actualizado: Jueves a las 17:50
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Un nuevo estudio busca prevenir la muerte súbita en diabéticos

El Miguel Servet de Zaragoza participa en esta investigación sobre la implicación del desfibrilador subcutáneo

Antonio Asso.
Un nuevo estudio busca prevenir la muerte súbita en diabéticos
María García
Miguel Fernández de Vega
Lunes, 28 de mayo de 2018, a las 13:40
El Hospital Universitario Miguel Servet es uno de los dos centros seleccionados en España para participar en el nuevo estudio 'Madit S-ICD' que determinará si aquellos pacientes con diabetes mellitus (DM) podrían beneficiarse del desfibrilador subcutáneo para prevenir la muerte súbita. Los hallazgos, que se revelarán de aquí a cuatro años, podrían cambiar las guías clínicas de la Cardiología.

Antonio Asso, sobre el nuevo estudio 'Madit S-ICD'

“El estudio ‘Madit II’ fue el primer estudio que determinó si, mediantes unos criterios que fuesen simples, podíamos identificar aquellas personas con un mayor riesgo de muerte súbita y en quienes podía ser más eficaz el desfibrilador”, explica Antonio Asso, jefe de la Unidad de Arritmias de este hospital.

Entonces, el estudio incluyó pacientes que habían tenido un infarto de miocardio y que recibían un desfibrilador si la fracción de eyección –el grado de afectación de la función cardiaca- era menor al 30 por ciento. Eran, por tanto, criterios simples de concretar en cada uno de los pacientes y cuyos hallazgos permitieron demostrar el impacto favorable de un desfibrilador para mejorar su supervivencia. 

Expansión de la terapia

“En diferentes estudios se ha visto que los pacientes con diabetes tienen un mayor riesgo de muerte súbita (y de mortalidad total). El estudio en curso pretende determinar la utilidad del desfibrilador subcutáneo en pacientes diabéticos con cardiopatía isquémica postinfarto con fracción de eyección solo moderadamente deprimida, es decir, entre el 35 y el 50 por ciento. En los últimos años se incide especialmente en prevenir la muerte súbita, ya que las posibilidades de sobrivir a una muerte cardiaca extrahospitalaria es en torno al 10 por ciento en el mejor de los escenarios", explica.

“Dado que la DM implica un mayor riesgo arrítmico, se pretende determinar la posibilidad de expandir la terapia del desfibrilador en este grupo de pacientes. Los estudios han determinado que quienes padecen DM y han teniedo un infarto de miocradio, aunque tengan una fracción de eyección por encima del 35 por ciento, tienen un 25 por ciento más de mortalidad arrítmica. Y también un aumento -cotinúa el cardiólogo- del 37 por ciento de la mortalidad total. Puesto que la tecnología posibilita el implante de un desfibrilador subcutáneo extravascular, se trataría de una herramienta profiláctica idónea para este tipo de casos". 

Asso afirma que los estudios ‘Madit’ han tenido un "impacto enorme" en la práctica de la Cardiología a nivel mundial. "Y la siguiente asunción lógica en este tipo de planteamientos era prever que, aunque las personas con diabetes no tengan una afectación tan intensa de la fracción de eyección, pueden beneficiarse del implante de un desfibrilador subcutáneo. Esa es la base del estudio”, añade.

Implicación de los participantes

En el estudio, que tendrá un seguimiento de aproximadamente cuatro años, participan unos 150 centros de todo el mundo, 20 de ellos europeos. En España participarán, además del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, la Clínica Universidad de Navarra.

“Para nosotros supone un orgullo haber sido acreditados", explica Asso en referencia al Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, que ya ha incluido a su primer paciente en el estudio. “En España quizá no es tan sencillo como en otras latitudes la participación de los pacientes en este tipo de estudios, que siempre requieren una extensa explicación y participación por parte del enfermo”, asegura.

En total, se espera incluir a 1.800 pacientes en el estudio. Sean los resultados que sean, Asso está convencido de que los resultados de este estudio, como ya lo hicieron los del ‘Madit I’ o el ‘Madit’ II, tendrán, previsiblemente, un gran impacto en la práctica de la Cardiología.