Felipe Hernández, Carolina Elvira Lafuente y David Abejón.
El
curso práctico sobre cadáver de intervencionismo en dolor alcanza su duodécima edición con un formato que, lejos de diluirse con el paso del tiempo, sigue reforzando su carácter eminentemente práctico. Su director,
David Abejón, subraya que la esencia del modelo formativo reside en la posibilidad de trasladar el conocimiento teórico al terreno real de la técnica.
“La única manera que tenemos de poder ensayar lo que puedes leer en un libro o lo que podemos estar viendo de otros compañeros es sobre cadáver”.
En este sentido, explica que la ausencia casi total de sesiones teóricas responde a una lógica muy concreta. “Es la manera que tienes más sencilla y más rápida de poder aprender a hacer una técnica que te has leído o una técnica que has visto en algún YouTube o en algún vídeo en cualquier sitio”.
Para Abejón, la diferencia es clara cuando el aprendizaje se apoya en un modelo real. “Si tienes un cadáver y puedes realizar la técnica o si tienes un ecógrafo y puedes buscar las partes de la anatomía que tú quieres encontrar sobre un modelo, mucho mejor que en un vídeo”.
El diseño del curso contempla estaciones de trabajo muy reducidas que combinan ecografía, fluoroscopia y técnicas intervencionistas. Una estructura que, según el director, es imprescindible para garantizar el aprovechamiento.
“Tiene que ser un grupo reducido, no más de cuatro o cinco por mesa, porque si no, ni el profesor te puede explicar adecuadamente las cosas, ni tú te vas a enterar y a veces incluso no ves”. La combinación de herramientas responde también a una visión integral de la especialidad.
“Hoy en día muchas veces se entiende hacer todo con ecografía porque es mucho más sencillo en una sala y es necesario que sepamos cuál es todo el campo que aborda nuestra especialidad”.
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XII Curso Práctico sobre cadáver de Intervencionismo en Dolor.
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Abejón defiende que el alumno debe conocer y manejar todas las opciones disponibles. “Combinarlo todo y que el alumno vea y pueda elegir cuál es la técnica en cada momento es lo que pensamos que es más adecuado y es lo que pensamos que diferencia a nuestro curso”. La incorporación de nuevas técnicas al programa depende directamente de la práctica clínica. “Cuando hay una técnica nueva que implementamos nosotros en la práctica clínica habitual, intentamos enseñarlo al resto del equipo”. Un planteamiento dinámico que también condiciona el perfil del asistente.
“No está solamente a anestesiólogos o a neurocirujanos, sino a profesionales que se dedican al dolor”. En su opinión, contar con cierta experiencia previa es clave para exprimir el formato. “Yo creo que sí que sería bueno que tuvieran un poco más de experiencia en la clínica, a lo mejor un año o dos años por lo menos”.
Desde el punto de vista docente,
Felipe Hernández Zaballos, miembro de la Unidad del Dolor del Hospital Clínico Universitario de Salamanca, pone el acento en el papel central de la anatomía. “La anatomía es la base de cualquier tipo de intervención sobre el cuerpo humano, obviamente sin un conocimiento profundo de la anatomía no se puede hacer ninguna técnica, ni con garantías de éxito ni de seguridad”. En su opinión, el aprendizaje sobre cadáver ofrece una oportunidad única para el especialista.
“La única opción que tiene de conocer perfectamente la anatomía humana es aplicarla sobre el mismo”.
David Abejón, director del Curso Práctico sobre cadáver de intervencionismo en dolor.
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Una de las aulas donde se realiza el XII Curso Práctico sobre cadáver de Intervencionismo en Dolor.
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Hernández subraya que este entorno elimina riesgos inherentes a la práctica clínica. “Si lo hacemos sobre un paciente, primero corremos el riesgo de que la técnica no sea tan segura, con lo cual esto aporta un plus de seguridad cuando se hace sobre cadáver, porque la anatomía es exactamente la misma y el riesgo no existe”. Además, destaca el valor de integrar distintas modalidades de imagen.
“La radiología es una técnica estática en principio” que, combinada con la ecografía, permite trabajar en tiempo real. “Vemos muy bien y perfectamente por donde va a pasar la aguja, vemos qué estructuras no tenemos que tocar y qué estructuras son nuestro objetivo”.
Esa integración no está exenta de dificultad. “La dificultad de aunar las dos genera una curva de aprendizaje importante”. Precisamente por eso, considera fundamentales este tipo de cursos. “Te dan el comienzo de cómo tienes que relacionar la vista con la mano, esa relación vista-mano es muy importante y esto realmente te da la práctica inicial para poder luego hacerlo con mucha seguridad”. El mayor salto formativo, añade, se produce en las técnicas más complejas.
“Quizá los accesos cervicales, el acceso en punciones de cara y el torácico, que tiene la complicación de producir uniones motoras, son los que más cuestan inicialmente”.
Felipe Hernández, miembro de la Unidad del Dolor del Hospital Clínico Universitario de Salamanca.
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"Me enamoré del curso la primera vez que vine"
Desde la perspectiva del alumnado, Carolina Elvira Lafuente, facultativa de la Unidad del Dolor de Quirónsalud Madrid, explica que no es la primera vez que participa en el curs
o. “Me enamoré la primera vez que vine y cada año creo que he intentado siempre volver”. A su juicio, el valor del programa va más allá de reforzar la práctica habitual. “No solo te permite afianzar a nivel de técnicas de dolor lo que haces en tu día a día con más frecuencia, sino que además te permite llegar a ver o incluso en muchos casos hacer con tus propias manos técnicas que o bien no tienes acceso en tu práctica diaria”.
Carolina Elvira Lafuente, miembro de la Unidad del Dolor de Quirón Madrid.
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El entorno controlado del cadáver facilita, según relata, un aprendizaje progresivo y seguro. “Aquí te permite ese lujo, esa pequeña concesión para poderlas hacer con total seguridad en cadáver y poder poco a poco también introducirlas en tu práctica clínica diaria”. Tras recorrer las distintas estaciones, destaca la utilidad inmediata de compartir técnicas con otros especialistas.
“Siempre te llevas trucos, consejos o incluso te sorprendes de diferentes cosas que puedes hacer en lo que tú ya haces normalmente”.
Elvira pone especial énfasis en los talleres de imagen. “Los talleres de ecografía, porque son unos expertos increíbles quienes los dan”, y también en las técnicas guiadas por rayos en zonas complejas. “Patología cérvica o cráneo facial por la complejidad de estas técnicas y la poca frecuencia con la que se hacen muchas veces en el día a día”. En su valoración global,
el carácter intensivo y los grupos reducidos resultan determinantes. “No lo hace denso, no lo hace demasiado complicado de retener porque tú recibes una explicación e inmediatamente eres tú quien está con las manos… haciendo esto una y otra vez”.
Parte del material empleado en la realización del curso.
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